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miércoles 11 de julio de 2018

Payasos de hospitales y soberanas vendimiales llevaron alegría a los niños internados en el Fleming

Emergencia de sonrisas es un grupo de artistas mendocinos que se ponen en la piel de payasos y visitaron cada habitación del hospital pediátrico.

Ojos chinos de felicidad, aplausos, muchas risas y algo de incredulidad. Rostros con una mezcla de sentimientos que reflejaban su alegría y apagaban por un rato sus miedos y preocupaciones. Ese fue el efecto que causaron un grupo de artistas, disfrazados de payasos que, junto a las soberanas vendimiales, visitaron a los niños internados en el hospital pediátrico Alexander Fleming.

La reina Nacional de la Vendimia, Julieta Lagos, y la virreina, María José Di Marco, llegaron con sus brazos abiertos. Entregaron globos con formas, pintaron caras y causaron la admiración de muchos niños. Los padres filmaban y reían, fue un momento en que se vivió con gran sorpresa y felicidad.

Payasos de hospitales y soberanas vendimiales llevaron alegría a los niños internados en el Fleming

Ambas se sumaron a la animación y bailaron a la par de los payasos. Sus sonrisas trasmitían la emoción de compartir horas con quienes están atravesando un difícil momento. Las familias y médicos presentes expresaron su gratitud por la visita que les hizo olvidar que estaban en el hospital.

"Mis 2 hijas se intoxicaron con monóxido de carbono y si Dios quiere hoy les dan el alta. Me parece una iniciativa muy linda porque es diferente y nos divertimos un rato" afirmó la mamá María Eugenia Larini.

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Foto: Maximiliano Ríos / Diario UNO
Foto: Maximiliano Ríos / Diario UNO

Por su parte, los artistas mendocinos se pusieron en la piel de payasos y se dispusieron a hacer que la internación de cada niño fuera más amena. Su grupo se llama Emergencia de sonrisas y todas las mañanas visitan las habitaciones, la sala de espera, la guardia, el laboratorio y la terapia intensiva del Hospital Pediátrico Fleming.

Paredes blancas por doquier, no hay más decoración que el dispensador de alcohol en gel y unos niños dibujados en colores oscuros. Pasillos largos y habitaciones amplias. Este es el panorama del nosocomio. Pero cuando llegaron los payasos y las soberanas, el lugar se tiñó de colores y sonrisas. Se encendió la esperanza de cada pequeño que ansia sentirse mejor y volver a casa.

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Foto: Maximiliano Ríos / Diario UNO
Foto: Maximiliano Ríos / Diario UNO

"Los niños sufren el hecho de estar internados, no les gusta estar en cama, aislados del mundo y con suero. Lo mínimo que están acá son 48 horas y pierden el hábito del juego, de estar en la casa. Para ellos es una situación estresante y sólo queremos mejorarle el día", manifestó el actor Mariano Martínez.

Adriana Mercery, alias la Doctora Lechuguita, sabe lo que es estar del otro lado. Pasó largas jornadas con su nieto y cuando estaba por tirar la toalla, descubrió que podía ayudar con su voz y las canciones de María Elena Walsh, no sólo a su familia sino al resto de los chicos. Así fue como se sumó a Mariano Martínez conocido como Armando Sopaipilla y Gustavo Jofré, como el Doctor Musicón.

Detrás de la nariz

Años llevan haciendo promesas y cambiando vidas. De lunes a viernes están toda la mañana en el hospital pediátrico. Frente a los más pequeños son pura alegría pero cuando se sacan la nariz deben luchar para no verse tan afectados por las historias que se cruzan día a día.

Se convierten en familia y se mimetizan con cada niño. Una de las caras que no olvidarán nunca es la de "Anita". Una pequeña que nació con obstrucción en la tráquea y vivió prácticamente en el hospital. "La conocíamos todos, los enfermeros, los médicos, y celebrábamos cada leve mejoría. Sabíamos que su pronóstico era malo, pero ella venció cada obstáculo. Luego de su última operación, que salió bien, agarró un virus intrahospitalario y murió al año de vida", dijo Martínez.

Sus caras se oscurecieron por la tristeza, pero son fuertes y saben que también mejoraron la vida de muchas familias.

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Foto: Maximiliano Ríos / Diario UNO
Foto: Maximiliano Ríos / Diario UNO

A lo Patch Adams

Testigos de batallas ganadas, los payasos de hospitales cuentan la historia de uno de los pacientes con el que compartieron largo tiempo. El pequeño no quería comer, hablar ni tomar los medicamentos. Entonces le encomendaron la difícil tarea de hacer el milagro.

"Entramos y comenzamos a improvisar, pero no había caso. Entonces le dije que seguro era de Boca y por eso no hablaba. Fue inmediato, nos respondió que era fanático de River, le prometí que si tomaba los remedios le iba a regalar algo de su equipo. Justo a la semana siguiente, vinieron a jugar en Mendoza y fui al hotel para ver si le mandaban un saludo. Todos los jugadores le hicieron un video y le dijeron que tomara la medicación. Fue increíble cómo cambió su actitud y dos días después le dieron el alta", indicó Adriana Mercery.

Está comprobado que la risoterapia y el humor producen endorfinas y dopaminas que son hormonas que generan bienestar mejorando la predisposición psicofísica. Pero la ciencia jamás podrá sentir el amor que les brota por los poros y tampoco podrá guardar las carcajadas de de cada niño que acompañaron en su enfermedad.

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Foto: Maximiliano Ríos / Diario UNO
Foto: Maximiliano Ríos / Diario UNO


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