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domingo 31 de diciembre de 2017

Otitis, diarreas y dermatitis aparecen en época de pileta

Son afecciones frecuentes provocadas por no secarse bien y por combinación de temperaturas altas y aguas sucias

Bacterias, hongos y virus encuentran en las piletas el hábitat ideal para proliferarse, debido a la mezcla del agua y las altas temperaturas.

Ni mucho ni poco. Esa es la fórmula ideal para calcular el cloro necesario para evitar la irritabilidad en los ojos (que origina una conjuntivitis no contagiosa) y las infecciones provocadas por agentes patógenos.
Entre los problemas más comunes que se ven en verano están las diarreas causadas por gérmenes que ingresan al organismo cuando tragamos agua de la pileta.

El Criptosporidium, tolerante al cloro, puede vivir en las piletas durante varios días y es la causa principal de las diarrea en brotes, es decir la que provoca varios casos a la vez. Se estima que ha aumentado su prevalencia 200% en los últimos 4 años.

Este parásito no utiliza insectos como vectores sino las heces. Por eso se aconseja no meter a los bebés con pañales ya que pueden quedar restos de materia fecal y mezclarse en el agua.

Otra de las enfermedades que pueden aparecer y que son frecuentes en verano son las otitis externas.

"Son bastante comunes y aparecen porque se mantiene la presencia del agua y la humedad en la zona. El agua es un factor predisponente para la aparición de gérmenes", explicó Andrea Villalba, jefa del servicio de Infectología del hospital Lencinas.

El enrojecimiento de la zona, picor y dolor cuando se presiona en la oreja son los síntomas de esta afección.

Los hongos también se suman a la lista de enfermedades típicas de esta época. El lugar más frecuente es entre el primer y segundo dedo pero puede afectar a cualquier parte del pie. Suelen aparecer fisuras en la piel o lesiones rojizas y picantes.

"Los hongos proliferan en ambientes húmedos. Por eso es importante secarse bien, no caminar descalzos y evitar el contacto con el agua para no contagiar a los demás", aconsejó la especialista.

Se contagia por el contacto con piel infectada o con hongos en áreas como duchas, vestidores y piscinas.

Se puede dar como una infección crónica con recaídas frecuentes. Normalmente se cura con tratamiento con cremas sobre la piel pero otras veces precisa de tratamiento oral. La higiene es muy importante para la prevención.

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