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viernes 09 de marzo de 2018

OSEP redujo 23% el ausentismo laboral

En enero de 2017 se pidieron 102 licencias de más de 10 días y ese mismo mes de este año 78.

Con la implementación de un sistema de control laboral más exhaustivo, la Obra Social de los Empleados Públicos (OSEP) logró rebajar 23% en un año el ausentismo de sus empleados. La mayor reducción se hizo en las licencias psiquiátricas, donde la causa más común para pedir licencia era estrés laboral o depresión laboral. En un año, de 34 se redujeron a 9.

De un total de 3.053 empleados de planta que tiene la obra social, en enero de 2017 pidieron licencia 102 trabajadores, es decir el 3,3% del total; mientras que en el mismo mes de este año las licencias se redujeron a 78, lo que representa el 2,5% del total. Eso implica una reducción del 23% en un año.

Se toma como referencia sólo al personal de planta de la obra social; y si se suma a los 571 contratados, el promedio mejora, siendo sólo el 2,13% los que faltaron durante ese mes.

En la medición se han tenido en cuenta las licencias largas, es decir aquellas de más de 10 días, que son las que más complican la productividad del organismo. Pero si se toman en cuenta todas las licencias otorgadas, el porcentaje promedio de empleados con licencia por mes es de entre el 8% al 10%.

Cómo se llegó
Para mejorar el nivel de ausentismo se puso en marcha un plan a instancias del director de la obra social, Sergio Vergara, que fue llevado adelante por la Junta Médica del departamento de Medicina Legal y Laboral a cargo del doctor Oscar Molina, y con la colaboración de sus colegas, Gabriela Gomez Serú y Eduardo D'Angelo que se centró en nuevas estrategias para medir y fiscalizar el ausentismo laboral.

"Lo que se incorporó fue el concepto de promoción y protección de la salud haciendo hincapié en la prevención. Es decir, se comenzaron a hacer seguimientos de los pacientes con licencias reiteradas para analizar los motivos y dar una respuesta integral a cada caso", explicó Molina.

Cruce de datos
De todo ese relevamiento, uno de los datos más significativos que saltó a la vista es que había un número muy alto de licencias por psiquiatría que no tenían correlato con las correspondientes medicaciones que deberían estar tomando esos pacientes.

El cruce de datos arrojó que había muchas licencias por estrés laboral o depresión laboral. Por lo que se empezó a llamar a los empleados para ser sometidos a test con un psicólogo y un psiquiatra, que fueron contratados para verificar los casos en los que había simulación de enfermedad o sospecha de simulación.

Así, se consiguió una drástica reducción del número de licencias; de 34 que había en enero del año pasado, se achicó a tan sólo 9 las que había en enero de este año.

"Lo que se busca es terminar con los chantas, cuando nosotros llegamos en diciembre de 2015, había una situación de abuso gigante porque mensualmente había 250 personas con licencias. En ese momento la planta de personal era de 4.200 empleados y ahora en total son 3.624 (con los contratados). Ahora hacemos más controles y eso termina con los abusos que se materializaban en mayor cantidad de licencias entre los lunes y los viernes", manifestó el director de OSEP, Sergio Vergara.

Del análisis surge que la mayoría de los casos de pedidos de licencia se dan en las áreas administrativas y en la Dirección General. "Es decir los empleados que tienen más conocimiento de las leyes y de los beneficios son los que más licencias se toman", completó Vergara.

En la estadística se ve claramente: en la área de Dirección General hay cerca de 1.000 empleados y son 23 lo que estaban de licencia en enero; mientras que en el hospital El Carmen, también son cerca de 1.000 los empleados pero ese mismo mes estaban sólo 17 de licencia.

Cálculo económico
Además de perjudicar la productividad de la organización, las licencias afectan las arcas de la obra social por dos motivos: porque se terminan pagando salarios caídos, es decir a personal que no trabaja, y se recarga al personal que sí trabaja; y porque en muchos casos, la obra social se ve en la necesidad de tomar remplazos y pagar otro sueldo.

Si se tiene en cuenta que a la OSEP le cuesta $1.282 por día cada empleado, incluyendo las cargas patronales, los salarios caídos mensualmente ascienden a $3 millones y al año, el gasto ronda los $36 millones.

El gasto es aún más significativo si se tiene en cuenta, que –en promedio– la mitad de las personas que faltan tienen que ser remplazadas, lo que supone un gasto anual de $18 millones más para pagar los remplazos.
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