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domingo 28 de enero de 2018

Oficialista u opositor, el concejal que siempre es noticia en Santa Rosa

Militante demócrata desde joven, Antonio Ponce fue dos veces intendente en una comuna donde hacer política es puro fuego

"Al panadero del pueblo todos lo conocen", dice. Es así. "¿Quién no quiere ser intendente del pueblo donde nació?", agrega. Y también es así.

Antonio Ponce (53) es carismático, polémico, hiperactivo. A la madrugada está haciendo pan y a la mañana está haciendo política. Quizás sea lo mismo.

Concejal en dos períodos distintos. Intendente en otros dos, consecutivos. Panadero toda la vida.


Hoy, cuando Santa Rosa sigue viviendo entre polémicas y crisis políticas y este militante demócrata del '83 es parte de ellas, también Ponce se las arregla para ganar una licitación y ser el proveedor de pan, prepizzas y panes de pancho y hamburguesas de Rivadavia Canta al País, uno de los festivales más importantes de Mendoza y el país.

"Uno de mis hijos –tienen 4 con Marta, su mujer de siempre– se sorprendió cuando la madre le contó que yo era enólogo. Entonces vino y me preguntó por qué yo había elegido ser panadero. Y le dije: porque soy pelotudo y me quise quedar con tu abuelo", contó.

Quizás la historia de este hombre ejemplifique un poco lo que es Santa Rosa. Quizás sea un resumen perfecto.

Sebastián Ponce y Carmen Bermúdez eran españoles. Llegaron por separado a la Argentina, por separado se radicaron en Rivadavia y como matrimonio se afincaron en la villa cabecera de Santa Rosa "el 25 de abril de 1960". Antonio es uno de los 5 hijos de la pareja.

"Se instalaron en una casona que había en una de las esquinas de la plaza y que ahora es un baldío. Como en Santa Rosa no había panadería, se hicieron construir un horno en el patio y comenzaron a hacer pan. Todos los hermanos trabajamos con ellos", recordó. A los 5 años Antonio ya ayudaba a su padre en el reparto "con una Estanciera verde y recorríamos La Dormida, Los Lotes, Civit, Las Catitas, Villa Cabecera, 12 de Octubre...".

En el '83, en los últimos meses de la dictadura, Antonio se escapaba de la panadería de su padre para ir a las reuniones políticas del Partido Demócrata, un par de casas más allá. "Mi padre nunca quiso que yo me metiera en política. No me pudo ver siendo intendente. Asumí el 10 de diciembre del '99 y el se murió 10 días antes...".

Fue presidente de la juventud demócrata, presidente de la junta departamental, varias veces candidato a concejal hasta que ocupó una banca del '93 al '98, precandidato a intendente en las internas del '99... e intendente en diciembre de ese año y durante los 8 siguientes. Volvió a ser elegido concejal en 2013 y lo será hasta fines de abril de este año. "Salvo los 8 años cuando fui intendente y tuve que alejarme de la panadería, siempre hice las dos cosas", dijo.

Quizás Ponce sea la voz más fuerte de la política de Santa Rosa en los últimos 35 años de democracia. Es que no tiene filtro y siempre lanza toda la artillería, ocupe o no un puesto político. Fue el primer crítico que tuvieron las intendencias de Sergio Salgado. "Me bombardearon con cartas documento, porque era simple atacar a un panadero...", dijo, y agregó que el tiempo terminó dándole la razón.

Ahora esa misma postura crítica la tiene con el gobierno de la radical Norma Trigo. Los gobiernos cambian, pero Ponce no.

Pan para todos
Cuando dejó la intendencia en 2007 Antonio alquiló un local en La Colonia, Junín, dejó la panadería de Santa Rosa en manos de sus hermanos, "y empecé de nuevo".

Hace unos días ganó la licitación (fue el único oferente) para proveer de todos los productos de panificación al festival Rivadavia Canta al País.

"Son 18 o 19 puestos de comidas, más 3 o 4 parrillas... Deberemos hacer más de 10.000 unidades de panes, panes de pancho y hamburgesas, prepizzas....", contó.

Y se enorgullece. "Gané la licitación como cualquier hijo de vecino. Y esto es trabajo y me da orgullo trabajar. Siempre ha sido así".

Y dijo con más orgullo aún: "Nunca ocupé un cargo público que no fuera electivo" y aseguró que no hay nada mejor para el hombre que trabajar para cumplir los sueños.

"Mi pasión son los fierros (el automovilismo), la política y el trabajo. De vez en cuando he podido correr algún auto y voy seguido a ver las carreras. Entre el trabajo y la política la hago todos los días...".

Dijo que su objetivo es, cuando termine todo, "poder salir a repartir tortitas con la frente en alto, como he hecho siempre".
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