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domingo 19 de noviembre de 2017

Nanclares: "El poder político de turno siempre quiere que la Corte siga al gobierno"

Esta semana se definió, por votación unánime, que el magistrado de 68 años conduzca el máximo tribunal de Justicia hasta 2019, tras seis años de gestión de Llorente

A menos de una semana de entrar en funciones en su cuarto mandato como presidente de la Suprema Corte de Justicia de Mendoza, Jorge Nanclares habló sin temores de la caldeada actualidad que rodea a la Justicia, que es blanco de cuestionamientos, protagonista de algunos escándalos y eje del discurso político del Gobierno provincial, que avanza con una impronta reformista en la que meterá el cuchillo hasta en la mismísima composición de la Corte.

Nanclares no tuvo problemas en adentrarse, en diálogo con Diario UNO, en temas tan espinosos como las sospechas de que Cornejo quiere controlar la Corte, la influencia de la política, el rol del supremo Omar Palermo y sus pares, y la independencia del máximo tribunal de Justicia local. Nanclares respondió a todo, pero exigió respeto a la Justicia.

–¿Cree que el gobernador Alfredo Cornejo quiere controlar la Corte?
–Uuuff... Creo que ha profesionalizado la política porque (como licenciado en Ciencias Políticas) estudió los principios para que el Estado sea más eficiente, y por eso opina sobre cómo tiene que funcionar la Justicia. Seguro que en algún momento estaremos de acuerdo y en otro no, pero obviamente debe respetar la independencia de los poderes públicos. Creo que podremos convivir.

–¿Cree que respeta esa independencia?
–Vamos a ver cuando yo haga la gestión si tenemos puntos en común o discrepancias. Cuando fui presidente de la Corte durante el gobierno de Julio Cobos, con quien tuve que confrontar, entre otros, fue con Cornejo, y ahí tuvimos algunas diferencias de criterio, pero debo reconocerle al gobernador el voto de confianza que nos dio ahora, cuando preparamos el nuevo Código Procesal Civil. Nos dio todos los elementos y las herramientas, trabajamos con gran comodidad y eso permitió que haya una suerte de simpatía, un afecto mutuo.

–¿Como ha sido la relación de la Corte con otros gobernadores? Usted fue presidente con Roberto Iglesias, Cobos y Celso Jaque...
–Siempre difícil porque, obviamente, el poder político de turno pretende que la Justicia siga políticamente al gobierno y la función que tiene la Corte es obligar al gobierno a respetar la Constitución y las leyes. Cuando los fallos son adversos los gobernadores se enojan y cuando son favorables les parecen correctos.

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–Pero los cuestionamientos han ido más allá, apuntando al funcionamiento del Poder Judicial...
–El enfrentamiento ha sido porque se tiene una visión distorsionada de cómo funciona la Justicia y, fundamentalmente, porque tenemos un sistema procesal donde el juez está oculto y no de cara a la comunidad. Ahora, con los nuevos procesos orales, los jueces están generando un clima de conciliación que no había. Creo que esta es la reforma estructural que tenemos que hacer, y es la más profunda.

–¿Cómo va hacer para sobrellevar a un gobernador como Cornejo, con un discurso tan crítico?
–Hay que distinguir dos cosas. Una es tener la misma visión con los otros poderes de hacia dónde vamos, tener un modelo de reforma estructural. Ahí vamos a trabajar codo a codo sobre cambios que nunca se hicieron. Por otro lado, vamos a respetar la oponión de cada uno de los miembros de la Corte. Yo acompañé, en algunos casos, la postura del ministro Omar Palermo, como en el famoso habeas corpus de 2015 (a favor de los presos). Ese fallo quedó firme y además obtuvo el reconocimiento del Instituto Interamericano de Derechos Humanos, con un segundo premio sobre 100 sentencias de distintos tribunales de América Latina.

–Con ese fallo los acusaron de ser una Corte sacapresos...
–Nosotros interpretamos las garantías constitucionales. Obviamente, hay que respetar las reglas del debido proceso y garantizar que quienes estén privados de la libertad tengan una vida con la mayor dignidad posible, a pesar de los escasos recursos que hay para esto. Tenga en cuenta que la política penitenciaria en América Latina ha fracasado. Son distintas opiniones e iremos viendo en la marcha cada uno de los fallos, cómo se van produciendo las mayorías y las minorías. Fíjese que en el fallo plenario que elevó las tasas de los juicios laborales yo no integré la mayoría que votó con Palermo.

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Jorge Nanclares. 
Jorge Nanclares.

–En este ejemplo que usted trae, Palermo estaba en la mayoría que definió la sentencia. En el Gobierno ven la influencia de Justicia Legítima, dicen que la Corte está coptada...
–Primero, no es una Corte coptada; cada ministro del tribunal tiene su opinión sobre conflictos distintos. Que hayamos coincidido en algunos casos no significa que haya un encasillamiento de la Corte hacia una ideología. Creo que hay que ser muy respetuoso, porque ésa es la esencia del Poder Judicial: la independencia de criterios de cada uno de los miembros sobre distintos conflictos.

–¿Como le explicaría al ciudadano de a pie la reforma judicial y la oralidad en las justicias Penal y Civil?
–Es un modelo similar al de la Justicia estadounidense. El juez llega a resolver el caso y después puede venir ese u otro juez para resolver otro. Trabajan todos dentro de un mismo tribunal.

–¿Cómo en las películas?
–Ese es el objetivo, porque así es en Chile. Lo he visto funcionar en materia penal y en materia laboral con mucha eficacia.

–¿Cree que se va a oxigenar la atención en la Justicia penal?
–Hasta que todo esto sea más o menos homogéneo podremos tener algún inconveniente de gestión, pero me parece que la intervención del procurador Alejandro Gullé le dio al Ministerio Público Fiscal una modernización imprescindible.

Los fiscales de Cámara van a dejar de serlo para ser jefes de los fiscales de Instrucción de alguna fiscalía especializada y se van a tener que hacer responsables de la investigación.

En la estructura actual, el fiscal de Cámara sólo actúa en el juicio oral y público o en la apelación, siempre en el misma tribunal, con los mismos jueces, y casi diría con una amistad permanente con ellos. Ahora van a tener, como en el modelo de la Justicia estadounidense, que dirigir las fiscalías especializadas y comprometerse con la investigación. Hasta ahora no lo hacían porque su función era otra. Esperaban que la causa llegara al juicio para actuar.

–¿Hay suficientes jueces para atender a ese ritmo?
–Entendemos que sí. Los estudios técnicos que nos suministró el Ministerio de Justicia de la Nación dicen que con la cantidad de jueces que hay y las causas que se van a resolver de esta manera alcanza. La experiencia piloto que hemos tenido con los Tribunales de Gestión Asociada en el fuero Civil y la oralidad han sido de un resultado espectacular, aunque son muy pocos casos. Lo que acá necesitamos es que los jueces se comprometan y entiendan el espíritu de la reforma. Si son rápidos y eficaces a lo mejor hasta tengan que trabajar menos de lo que están trabajando ahora.

–¿Se va a sentar con Cornejo a pedirle más fondos para la Justicia?
–No, porque este año vamos a contar con una partida de recursos del Ministerio de Justicia de la Nación y un importante aporte para adquirir tecnología. Estamos trabajando con tecnología anticuada y necesitamos que sea de punta. Nos han dicho que no vamos a tener inconvenientes. Ademas, el propio gobernador impulsó la oralidad del nuevo Código Procesal Civil. Nosotros hemos aceptado ese desafío, así que si ha tomado esa decisión política no tendría que haber problemas de recursos.

–Le pregunto porque las reformas necesitan plata...
–Con todo el tiempo que llevo en la Corte he aprendido que hay que arreglárselas con la plata que asigna la Legislatura, ese es el juego de las instituciones democráticas y donde tenemos que dar la pelea para obtener la mayor cantidad de recursos.

–¿Se irá al expediente electrónico o hay un obstáculo legal?
–No es un problema normativo sino de tecnología, que no tenemos. Hace cuatro años se contrató un sistema operativo nuevo con una licitación internacional. La ganó una UTE integrada por una empresa tecnológica y otra de gestión, pero se ejecutó la parte del préstamo internacional y cuando hubo que poner la contrapartida de la Justicia provincial, la Provincia entró en problemas económicos. La empresa estuvo a punto de rescindir el contrato y bueno, a partir de allí venimos conversando.

"Los jueces deben cambiar el modelo de gestión y la Corte, controlar mejor"
Los jueces, sobre todo los que tramitan el fuero penal, han estado en los últimos tiempos en el ojo de la tormenta. Se les ha reprochado que no quieren trabajar de tarde, que postergan audiencias, que frenan las investigaciones de los fiscales, a veces por cuestiones personales. El propio jefe de los fiscales, el procurador Alejandro Gulle, los ha lapidado públicamente.

El electo presidente de la Corte, Jorge Nanclares, relativizó las criticas y atendió en parte los argumentos de los jueces, pero resaltó el rol de los magistrados con una definición: "Los jueces deben cambiar el modelo de gestión. Siempre han estado muy apegados al expediente y a que la sentencia no salga fuera del plazo".

"Ahora -remarcó Nanclares- lo que el juez necesita es planificar actividades y responder a la agenda de audiencias que tiene que atender. El sistema y la incorporación de tecnología nos van a dar esa radiografía de si las audiencias se gestionan bien o fracasan.

Respecto del control que la Corte debe realizar sobre los magistrados, Nanclares admitió que "realmente no ha habido un control de gestión y eso va como autocrítica hacia la Corte. Ha sido así porque tampoco tenemos un criterio moderno de gestión".
"Obviamente debemos mejorar el sistema de control de los jueces y que ellos se acostumbren a que no sólo están siendo mirados por los abogados, sino por toda la sociedad".
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