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domingo 12 de noviembre de 2017

Madre e hijo concientizan con amor y arte sobre cómo tratar el autismo

Tania Dribán Molinelli y su hijo Iván presentarán sus pinturas y dibujos en una muestra en La Barraca. Que la sociedad conozca acerca del trastorno es su objetivo

"Es como tocar el cielo con las manos". Así describe Tania Dribán Molinelli lo que siente cuando su hijo Iván Furlani (13), que tiene autismo, se entusiasma con dibujar y la mira a los ojos –a pesar de que muchos autistas evitan el contacto visual– esperando que ella haga algún comentario o le pida que dibuje algo más. Esa conexión y vínculo es parte de lo que se verá reflejado en una gran exposición y presentación de libro que el miércoles madre e hijo protagonizarán para mostrar cómo dialogan a través del arte, concientizando acerca de lo que implica el autismo.

En más de 100 trabajos digitales que fueron impresos en telas y bastidores, ya que ahora dibuja y pinta a través de aplicaciones creativas del celular, el pequeño artista mostrará un llamativo mundo de colores representado en distintas figuras que también forman parte del libro Te acompaña que será presentado en la muestra, editado por Bambalí.

Su mamá, que es una reconocida artista plástica y arquitecta –hija de la recordada escultora Eliana Molinelli–, presentará a su vez 20 trabajos en acrílicos sobre lienzo cuya temática está abocada a su experiencia como mamá y mujer frente al autismo.

A la muestra la llamaron No es la mirada, sino cómo se mira y su denominación tiene un porqué. "La mirada del otro a veces es dolorosa. La gente todavía no sabe cómo reaccionar ante una persona con autismo. Quizás el niño está feliz dibujando en el aire con su dedito, por ejemplo. ¿Por qué voy a privarlo de que haga eso si uno lo que más desea es que sus hijos sean felices", aseguró Dribán Molinelli.

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Ese es apenas uno de los mensajes que buscan darle a la sociedad con respecto al TEA (trastorno del espectro autista). "El autismo es una condición, como cuando son Down, porque mi hijo no está enfermo, está sano. Pero no tiene cura. Por lo tanto lo único que uno puede hacer es buscar barrer determinadas conductas típicas como aleteos, hipersensiblidad a lo sensorial, retraso en el lenguaje, entre otras", sumó como dato esta mamá, asegurando que hoy falta formación e información, a pesar del crecimiento exponencial de casos.

Además, desde lo personal, aconseja que estimularlos a través de terapias es fundamental pero que también hace falta contención familiar y que los padres los ayuden a descubrir sus talentos ocultos.
"Detrás de ellos hay niños con deseos y ganas de hacer cosas. Ellos no piensan en palabras sino en imágenes. En nuestro caso vemos lo que quiere Iván a través de lo que dibuja, pero puede ir por la música, el deporte, la cuestión es fomentárselos", detalló sumando como fundamentales en la experiencia de su hijo a su esposo, Alejandro Furlani, y su hijo más chico, Luca (7).

La importancia de buscar estímulos
A Iván le diagnosticaron autismo a los 3 años y fue cuando sus padres empezaron a buscar distintas terapias para que su condición mejore. Entre ellas la ocupacional, del lenguaje, psicomotriz, hidroterapia y equinoterapia.

"Hoy habla poco", según describió su mamá, pero desde pequeño fue expresándose a través del arte, creando figuras. "Desde siempre trabajó con plastilinas haciendo formas maravillosas que parecía raro que las hiciera él. Eran de una madurez distinta a la edad diagnosticada", agregó Dibrán Molinelli. Luego Iván pasó a crear en formato digital a través de tablets y después teléfonos, lo que les permitió a sus padres capturar y registrar su obra.

La idea de poder hacer algo con ella para que no quedara entre paredes surgió este año, motivada por nuevos desafíos que se les presentaron a nivel social. "Iván está pronto a terminar el 7º grado en una escuela normal pero se queda sin escolaridad desde el año próximo porque no existe posprimario para ellos en Mendoza. Al no haber nada, busqué un centro de día o de educación especial y me encontré con lugares con multidiscapacidades. Con el gran potencial que tenía me pareció un despropósito sólo compartirlo con familia o amigas y que quedara ahí", contó, mostrando en su testimonio uno de los grandes pesares que atraviesan los padres de niños autistas en la provincia.

Así, se organizaron para que en la muestra anual que ella acostumbra hacer de su obra participara su hijo mostrando sus creaciones. Y también con el propósito de que se hablara de autismo, a través del arte.

"Me interesó concientizar a la sociedad y a todos los padres de que cuando uno tiene un conflicto como este, que no hay espacios, que se pueden hacer otras cosas y lograr mucho más. Si bien el camino es difícil y una pasa años sin entender, después todo cierra, todo pasa y es hermoso", cerró Tania.

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