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domingo 11 de febrero de 2018

Los métodos usados para evitar la cacería o el veneno

Organizaciones internacionales de ambiente trabajan con puesteros desde hace años para brindarles alternativas. Con el objetivo de mejorar la convivencia entre la fauna y los productores, ensayan distintas experiencias y soluciones

Como un policial negro donde el crimen es sólo la punta del ovillo que teje un entramado complejo de hechos, la muerte de 34 cóndores envenenados es la consecuencia directa de otros conflictos que se entrelazan y perduran en el tiempo. "Solucionarlos requiere de un cambio de conciencia que cuestione y replantee la forma en que producimos y nos relacionamos con el ambiente", dicen los conservacionistas.

Tras la tragedia ambiental en Los Molles quedó nuevamente visibilizado el histórico conflicto entre ganaderos y predadores. En simultáneo, las acciones que desde los gobiernos y el sector privado se han desarrollado para tratar de evitarlo. Durante décadas la respuesta al ataque de pumas y zorros fue eliminarlos para reducir su población, ya sea con estímulo estatal o por decisión de los productores.

Los modos más comunes de disminuir a los carnívoros han incluido el uso de venenos, la cacería y distintas formas de captura. Sin embargo, estas acciones siguen siendo ineficaces desde el punto de vista económico y ecológico, tal como quedó demostrado luego de la tragedia en Malargüe, de la que habló el mundo entero y que dejó a dos puesteros detenidos como posibles autores de las muertes.

Pese a no estar tan difundidos, también existen métodos alternativos de manejo de este conflicto que se han puesto a prueba con éxito en los últimos años y que organizaciones ambientalistas impulsan en el Sur de la provincia. Entre estos vale destacar las experiencias con el uso de perros mestizos protectores del ganado, los aparatos de ahuyentamiento mediante luces o sonidos y la diversificación de los productos.

Contexto ambiental
María José Bolgeri trabaja en la Payunia para dos organismos internacionales: la fundación Wildlife Conservation Society (WCS) y la Alianza Gato Andino. "Como el gato andino está en peligro de extinción, todos los esfuerzos que estamos haciendo se enfocan en salvar esta especie, de la que no deben quedar más de 1.700 ejemplares distribuidos desde Perú hasta Mendoza", dijo.

"De los registros que hay del gato andino, el 50% son colas colgadas en los puestos. Es decir gente que hace 15 años los mató por creer que depredaban el ganado. Por eso para nosotros es tan importante trabajar el conflicto entre la producción ganadera y los carnívoros silvestres, ya que es una de las principales causas de muerte de este animal, del que quedan muy pocos", detalló.

Según esta especialista, el avance de la ganadería y el de las empresas extractivas genera fragmentación y degradación del hábitat y hace que las poblaciones de animales autóctonas disminuyan. "Las presas de los predadores ya no son tan abundantes y quedan amontonados en un lugar, sin más posibilidades que las de cazar lo que tienen cerca, que es el ganado", explicó.

De este modo apunta contra las formas de producción, que siguen siendo igual que hace cien años, pero con mucha menos gente encargándose de cuidar y controlar el ganado. "Otro problema es la desertificación que sufre toda la región. En un escenario de cambio climático, las pasturas están malas. Hay un desequilibrio profundo", agregó.

Bolgeri describe que en este contexto el conflicto del puma o el zorro es anecdótico si se disminuyeran las muertes del ganado por otros factores que son más fáciles de manejar. "En la producción hay muertes que se pueden controlar como las producidas por el hambre, el frío, las enfermedades. La depredación es algo incontrolable, sólo hay herramientas para disminuir el daño", expresó.

Opciones
"Venimos trabajando desde hace 15 años para mejorar la coexistencia entre la fauna y los productores. El uso de perros protectores no es nada inventado y ya funciona en otros lados del mundo. Se utilizan perros de raza. El perro tiene que tener mucho sentido de pertenencia de su grupo, ser agresivo contra extraños pero muy tranquilo para dejar pastorear", contó la conservacionista marplatense.

Bolgeri explicó que los puesteros locales no pueden tener perros de raza porque son muy caros y el productor no los podría solventar. Además esos perros no aguantan el andar de las chivas en una ganadería extensiva. Los calores del verano y la falta de agua de muchos territorios donde se trabaja también son impedimentos. Por lo tanto se usan perros mestizos entrenados que han dado muy buenos resultados.

A este método desde hace cuatro años se le sumó el uso de luces disuasivas que funcionan con baterías solares. Se trata de equipos pequeños que cuando oscurece activan una luz que se ve desde muy lejos. "Los carnívoros son muy territoriales. Al observar algo raro tienen miedo y evitan acercarse. Está probado que entre 30 y 40 días los mantiene alejados", explicó la científica.

Finalmente Bolgeri describió que trabajan ayudando a diversificar sus productos. "Si el productor tuviera un valor agregado el daño de los predadores sería menos impactante en su economía. Es un tema de comercialización. Los que se ocupan de esto deberían ayudar al productor a conseguir un mejor mercado. Pero faltan apoyo y políticas que acompañen a los productores, que están abandonados", dijo.
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