Mendoza Mendoza
domingo 31 de diciembre de 2017

Lecturas ardorosas, series de TV y fútbol

Entre los principales entretenimientos de Cornejo, fuera de su trabajo de gobernador, figuran la lectura y las series de TV. Podría pasar horas hablando de sus preferidas hoy: Homeland, The Crown, The Night Of, Suburra, Borgen, entre otras. Les concede tal importancia que obligó a Claudia Najul, antes de asumir en Salud a ver todas las temporadas de The West Wing, como aprendizaje para gobernar.

–Pregunta personal: haber llegado a gobernador es como una cumbre en su trayectoria. ¿Lo hace feliz este cargo o lo padece?
–Estoy bastante tranquilo y conforme, pero también ansioso, siempre, porque creo que se puede ir más rápido para alcanzar resultados. Me siento bien.

–¿Duerme peor o mejor que antes?
–Duermo bien.

–¿Cuánto?
–Unas seis o siete horas.

–¿Y tiene margen para algunas cosas personales? Recuerdo que usted siempre fue deportista...
–Sí, sí... Sigo jugando al fútbol un par de veces a la semana, claro que mis 55 años me pasan cada vez más la cuenta. Disfruto, sí, de estar más en mi casa. Estoy muy metido viendo series en las noches. Me desconecto con eso.

–¿Cuál es en este momento su serie preferida?
–Dark. Me gustó mucho, a pesar de que la ciencia ficción no es mi género preferido.

–¿Ve las series en compañía de su mujer, Lucía, o se corta solo?
–Algunas las vemos juntos. Ella está con un nuevo emprendimiento, un restorán, así que viene poco en las tardes.

–¿Se sigue jugando al fútbol en Olivos, como en la época de Néstor Kirchner?
–¡Claro! Tienen una cancha lindísima. Cada vez que me toca jugar ahí anoto un gol.

–Usted también es un buen lector, me consta. ¿Qué lee en este momento?
–De animales a dioses (de Yuval Noah Harari). Y ahora estoy buscando otro libro que habla de estos temas relacionados con la globalización: Utopía para realistas (de Rutger Bregman).

–¿Qué persigue en esos textos?
–Cómo ser más inteligente en esta etapa en que no es fácil gobernar. Y vengo de leer un libro que me fascinó, Breve historia de todas las cosas (de Ken Wilber). Es larguísimo. Lucía me quería echar cuando fuimos unos días a descansar, porque no salía del departamento (ríe). ¡Estuve siete días seguidos leyéndolo! Se lo he prestado a mi suegro. Todavía no me lo devuelve.
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