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domingo 04 de febrero de 2018

La singular historia del pulmón verde más grande del Este

Se trata de un bosque de eucaliptos que es enriquecido y regado con un compost y líquidos de orujos y borras. Ya hay ejemplares de más de 20 años y otros fueron plantados hace poco

Es la productora de ácido tartárico, alcohol vínico y aceite de uva más importante de Latinoamérica. Y es también la creadora del pulmón verde más grande de la región Este de la provincia de Mendoza.

Lo más llamativo de todo esto es que la materia prima de esta industria cuyo capital mayoritario es japonés son los residuos de 650 bodegas de varias provincias del país y casi la totalidad de su producción es exportada.

Hay algunas características que siempre han identificado a la ciudad de Palmira. La principal es el tren, por lejos. La otra son un par de industrias que fueron motor del pueblo. Una de ellas fue la fábrica Duperial, que ahora es Derivados Vínicos SA y que actualmente tiene una planta de unos 150 trabajadores.

Trabaja a pleno 11 meses al año y en enero se dedica casi exclusivamente a realizar un mantenimiento general de la planta y darle vacaciones al grueso de los empleados.

Durante esos 11 meses la planta recibe orujos o borras de 650 bodegas, desde Mendoza hasta Jujuy.
De esos residuos vínicos se extrae ácido tartárico (que tiene decenas de usos, uno de los más llamativos es la utilización para la efervescencia de las bebidas gaseosas), alcohol vínico y aceite de uva.

Una vez extraída toda la utilidad al orujo y la borra, queda 10% de un segundo residuo, que tiene la consistencia de un barro. La compañía separa de allí el sólido del líquido.

Con el primero se hace un compost con alto contenido de potasio, que vuelve a los cultivos para enriquecer los suelos. En tanto el líquido es utilizado para regar 90 hectáreas de bosque que comenzaron a ser implantadas a mediados de los '90, y que actualmente son 100.000 ejemplares de Eucaliptus camaldulensis, una especie que a los 5 años es capaz de absorber 70 litros de agua por día y devolverla a la atmosfera totalmente purificada. Luego el árbol aporta madera para diversos usos. Todo se usa. Todo.

El pulmón verde
Gustavo Flores es un ingeniero agrónomo palmirense y el responsable máximo del bosque más grande de la zona Este. Pablo Martín es un licenciado en Seguridad e Higiene rivadaviense, colaborador del primero. Ambos acompañan el recorrido por el bosque, mientras cuentan su historia.

"Los primeros ensayos se hicieron en el '96, a campo y en laboratorio y con asesoramiento de la Facultad de Ciencias Agrarias, para establecer cuál era la superficie más apta para la zona y para nuestro efluente. Así se estableció que esta variedad de eucaliptos era la que mejor resistía a la salinidad de este suelo, a las aguas de riego y a las heladas. Además, como tiene hojas perennes, absorbe y evapora agua durante todo el año", explicó Flores.

La plantación se observa a simple vista cuando se transita por la ruta 7, junto al Acceso y sobre la ribera este del río Mendoza. Hay ejemplares de más de 20 años y otros que han sido recién plantados, ya que parte de la forestación ya ha sido renovada.

"Se ocupa mucha agua en el proceso para sacar los productos del orujo y la borra. El barro que se forma como residuo va a una planta de tratamiento que separa lo sólido de lo líquido, al que después se le corrigen los niveles de acidez y salinidad según los parámetros de Irrigación y finalmente pasa a regar el bosque", indicó el ingeniero agrónomo.

Más allá de alguna reposición de ejemplares aislada, no se había tocado el bosque desde su primera plantación. En 2016 se comenzó una reposición de ejemplares metódica y ya se han colocado 18.000 retoños de eucaliptos y se espera que entre este año y el próximo se llegue a 40.000, superando ya los 100.000 ejemplares en total.

"Ahora estamos experimentando con otra variedad de eucaliptos, la Delta Grandis, un híbrido que tiene toda las virtudes de la anterior pero que posee un tronco menos nudoso y que produce una madera que es más aprovechable", explicó Flores.

El compost
Mientras el líquido sirve para regar el bosque, el residuo sólido se transforma en compost. Residuo con alto contenido de potasio, ideal para enriquecer los suelos.

El año pasado ya se entregaron 400 toneladas de este material a fincas de la región y ahora ya se trabaja para poder fraccionarlo en pequeñas cantidades y que también sea utilizado en parques y jardines.

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