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viernes 19 de enero de 2018

La rara y atípica sesión donde empezó a tratarse la posible destitución de Trigo

Los concejales terminaron sesionando en un quincho luego de que se rompiera una mesa. La intendente puede ser removida por la muerte de una nena

La gente en Santa Rosa es buena, sencilla, siempre bien predispuesta para la charla e invitar unos mates o algo fresco, según el clima. Con unos 17.000 habitantes, es un pueblo amable. Debería ser un buen lugar para vivir.

Y como todo pueblo, es pintoresco. Lo que ocurre allí puede parecer absurdo en otros lugares, aquellos con aires de ciudad y de tecnología Siglo XXI. Que ayer se haya devorado el inicio de una sesión especial en el Concejo Deliberante porque se rompieron las patas de la mesa de la sala de sesiones, sería absurdo en cualquier parte. Que los ediles opositores deliberen entre ellos en el quincho, al lado de la churrasquera, podría ser grotesco en cualquier otro sitio. Acá no.

Acá, en Santa Rosa, las costumbres son pueblerinas y esa es una virtud, por más que en la mayoría de la provincia no se logre entenderlo.

Y en Santa Rosa ayer el Concejo, después de improvisar una solución para la mesa rota, le dio ingreso a la nota presentada por las abogadas de la familia de la niña Leonela Rodríguez. En ese escrito se pide la suspensión de la intendenta Norma Trigo y, si así correspondiere, su destitución, por considerarla máxima responsable en la cadena que, por omisión o desidia, provocó el accidente fatal en la plaza del distrito de 12 de Octubre.

Los concejales, algunos más y otros menos, saben que lo que complica a Trigo es no haber atendido una ordenanza dictada un tiempo antes del accidente, ocurrido el 26 de noviembre pasado, en la que se ordenaba atender el estado de esa plaza, debido a sus malas condiciones generales.

Pero los ediles, los 10, saben que no es simple ser intendente en esta Santa Rosa pintoresca, buena y agradable, pero aunque con escasas fuentes laborales, poco movimiento económico privado y casi nulas inversiones empresariales que fomenten el empleo.

Ser intendente, un acto masoquista
"No lo voy a negar, yo quisiera ser intendente, pero en estas condiciones sería un acto suicida". La frase le pertenece a un experimentado militante. Podría pertenecerle a cualquier santarrosino que tenga inquietud política.

Y es que Norma Trigo y sus antecesores, Sergio Salgado incluido, han tenido el mismo problema. Y los predecesores también lo tendrán.

Es cuestión de números y no de ideas ni partidos
A saber: Santa Rosa recibe mensualmente $14.800.000 de coparticipación, pagados en dos etapas, la primera el 5 y la segunda el 15 de cada mes. En sueldos la comuna paga poco más de $16.000.000. Allí ya tiene un rojo de $1.200.000.

A estos gastos propios, hay que sumar que la Municipalidad tiene unos $3.000.000 mensuales de gastos fijos operativos. Luz, combustibles, teléfonos, etcétera. Y es el gasto mínimo, teniendo a rienda corta las finanzas.

La planta permanente del municipio es actualmente de 900 personas. A eso se le suman unos 300 contratados, que algunos sostienen que llegan a 500, pero esa diferencia es lo de menos. Casi todos los sectores coinciden en que Santa Rosa no necesita más de 500 personas en la comuna, entre planta y contratos. No más de 500.

Y no es una cuestión de miradas radicales, peronistas o gansas. No es ideología. Son los números.

Las distintas administraciones municipales han usado, con mínimas diferencias, la misma estrategia para cubrir el rojo en sus cuentas. Cuando llegan partidas para obras públicas, las van pagando lentamente, mientras desvían parte de esos fondos para cubrir las urgencias de sueldos y gastos corrientes. Una bicicleta, así se le llama.

No hay mucha alternativa. La recaudación propia de la comuna es casi nula o, como mínimo, insignificante.

Por eso, un intendente siempre ahorcado con las cuentas, es un intendente débil, siempre cuestionado, siempre en jaque.

Si a esto se le suma un hecho grave como la muerte de una niña en una plaza, el sillón tiembla.
Y si le suman errores políticos, como pagarse una deuda legítima de $150.000, pero hacerlo antes de pagarles a los empleados el bono de fin de año de $2.000, el sillón tiembla más todavía.

"La tía", como le dicen a Norma Trigo, tiene un problema grave: es la intendenta de Santa Rosa. Y eso es por ahora un problema insoluble.

La nota pidiendo la suspensión o destitución ya entró en el Concejo Deliberante. El próximo paso será citar a Trigo, lo que ocurriría la semana próxima.
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