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domingo 17 de junio de 2018

La médica del posteo viral contradice a las autoridades del Lagomaggiore

Hasta hace un mes, el nombre de la médica ginecóloga tucumana Cecilia Ousset no era conocido y su perfil era uno más de la red social Facebook. Todo cambió tras su carta

Hasta hace un mes, el nombre de la médica ginecóloga tucumana Cecilia Ousset no era conocido y su perfil era uno más de la red social Facebook. Sin embargo, desde que decidió escribir una carta contando su experiencia con las mujeres que llegaban a la guardia con hemorragias e infecciones productos de abortos incompletos mientras realizó su residencia en el hospital Lagomaggiore disparó las visitas en su perfil. "La verdad es que trabajé entre el 2000 y el 2003, una época particularmente pobre para el país. Lo que veíamos era durísimo", explicó.

Con respecto a la realidad que muestran los médicos del hospital público, Osset aseguró: "No creo que esto no esté pasando. Es una realidad con la que los doctores teníamos que lidiar a diario, a veces pasábamos por situaciones muy violentas, con la policía custodiándonos y todo. No entiendo que digan que no ocurre", aseguró.

Si bien a ella le tocó vivir la experiencia del hospital público hace 18 años, las condiciones de pobreza de las mujeres no eran muy diferentes a las de ahora.

En la carta cuenta algunas situaciones escalofriantes. En primer lugar, la cantidad de legrados que tuvo que realizar en una guardia. Su récord fueron 18 en un día.

Además explica cómo sacaban del útero de la mujer las partes del feto, muchas veces después de varios días de haberse producido la hemorragia y ya con infecciones avanzadas. "Esto no tiene que volver a ocurrir", destacó.

La médica destacó la cantidad de mujeres "luchando por otras mujeres" que hubo durante la votación del proyecto de ILE en Diputados y dijo: "En esto veo una gran esperanza de cambio".

Fragmentos de la carta abierta de Ousset

"Recuerdo esas guardias donde armábamos las partes fetales en la mesita quirúrgica para asegurarnos de que no le quede nada adentro a la madre".

"Muchas veces esas chicas estaban en mal estado clínico y con el útero o el intestino destrozado".

"La mayoría eran mujeres jóvenes, pobres, algunas con otros hijos, que llevaron el dolor, la fiebre, el olor a podrido y el secreto del nombre del abortero hasta la tumba".

"Esas chicas fueron objeto. En todo momento fueron deshumanizadas y juzgadas. Como lo que habían hecho era ilegal, eran repudiadas desde que entraban al hospital hasta que se iban".

"Vi abortos con perejil, con agujas de tejer, con permanganato de potasio, con Oxaprost en cantidades insuficientes".
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