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domingo 11 de marzo de 2018

La empresaria de Tunuyán a la que, afirman, habrían mandado a matar

Norma Carleti era miembro de un reconocido establecimiento frutícola y socia inmobiliaria de su ex Leonardo Hisa, dirigente radical. Recibió 52 puñaladas y aún no se sabe bien el motivo

No se trata de Nora Dalmasso, ni de una novela negra de Raymond Chandler. Pero sí se trata de un cruento asesinato, de sospechosos que conocían a su víctima, de conflictos familiares entremezclados con los financieros, de pistas e hipótesis donde no faltan puestas entre signos de interrogación las palabras "sicario", "encargo", "reajuste", "venganza".

No se trata de Nora Dalmasso, ni de una novela negra de Raymond Chandler. Pero los ribetes en el asesinato de Norma Carleti (59) a raíz de 52 puñaladas han llevado a que su nombre se repita, una y otra vez, desde los primeros minutos del lunes, sembrando desde estupor y conmoción hasta intriga y todo tipo de dudas.

Norma era Carleti. Pronunciar su nombre en el Valle de Uco lleva a que cualquiera la vincule a una de las empresas frutícolas más prósperas de la región. Detrás de su apellido está una de las típicas historias de inmigrantes que se afianzaron gracias a la labor ardua en la tierra. Pero de las que triunfaron, al punto de llegar a ser uno de los principales exportadoras de cerezas del país.

Norma era Carleti. Nieta de Vicente, hijo de italianos que llegaron a Tupungato a cultivar cerezas y quien, luego, llegó a administrar una finca en Vista Flores. Su abuelo pudo adquirir de ese terruño 12 hectáreas donde seguir con los frutos de carozo y sumar vides. Lo hizo junto a sus tres hijos: Ítalo, Aldo y Héctor, que fueron quienes heredaron junto a sus sucesores la empresa familiar, aunque no todos siguieron en ella.

Hija de Cesira Ferrari e Ítalo y hermana de Ricardo, Fredy y Rosana. De Vista Flores, como sus tíos y primos, donde cursó la primaria y la secundaria.

Se casó muy joven con Julio Gómez, reconocido comerciante de Tunuyán. Con él tuvo a sus primeros hijos: Gastón (40) y Germán (37).

Pero Normita se separó y volvió a casarse. Lo hizo con Leonardo Hisa, un dirigente radical primo de la peronista Patricia Fadel que llegó a senador por la UCR entre 2003 y 2007. Con él, iniciaron un capítulo crucial en materia económica.

Con el político y dueño de fincas, no solo tuvo un hijo (Lucio, hoy presidente del Centro de Estudiantes de la Facultad de Derecho de la UNCuyo), sino que fundaron una de las empresas inmobiliarias que más propiedades acaparó, no sólo en el Valle de Uco. Las Lomas, como se llama esta sociedad, tiene más de 100 inmuebles. Algunos están en otras provincias y hasta en el exterior, como en Marbella o Punta del Este, por ejemplo.

Tras 20 años de relación, hace 3 empezaron a tener conflictos y a pensar en separarse con todo lo que eso implicaba para la sociedad que habían forjado. Más allá de que Norma era Carleti, fue con su ex esposo con quien cosechó lo que muchos describen como una "fortuna".

Que ellos facilitaron dinero para cubrir unos rojos en la empresa familiar de los Carleti, pero que le costaron a la misma no sólo que se quedaran con una cantidad importante de acciones sino que tuviera que intervenir un síndico de la AFIP, es otro de los trapitos que estos días algunos sacaron al sol. Esto llevó a quiebres hacia el interior de la familia, al punto de que las relaciones de ella con primos y con algunos de sus hermanos no fueran para nada buenas.

Con Rosana (46) , radicada en Ciudad, sí mantuvo una relación estrecha, sobre todo después de que su padre se suicidara de un disparo en 2009. Fue su hermana menor una de las únicas familiares, a excepción de los hijos que hoy son querellantes de la causa caratulada como "homicidio calificado por ensañamiento", que salió a dar detalles de los últimos meses que atravesó la víctima.

Contó que Norma había descubierto un fraude a la sociedad conyugal de Hisa que se habría quedado con el 80% de Las Lomas. "Era sumamente inteligente. Sumamente inteligente", repitió sobre la empresaria, reafirmando la cualidad que muchos destacaron por estos días y asociaron a la "avidez" para hacer negocios.

"No tenía muchas amigas pero sí un grupo íntimo que está sufriendo mucho. Cuidaba mucho de ellas y tenía contacto permanente, sobre todo este último año", continuó la menor de las Carleti, agregando que las condiciones conflictivas en las que se estaba separando la habían llevado a psicólogos y que el lunes iba a demandar a Hisa por fraude y por violencia psicológica y económica.

Rosana contó que Norma tenía miedo, y que estaba buscando casa en el Gran Mendoza para mudarse.
"Era muy emprendedora y disfrutaba mucho de sus hijos y nietos. Su vida pasaba por ellos", mencionó. Esa es otra de las facetas que trascendieron: la de abuela atenta y una "suerte de madre" para su nuera.

Con ellos pasó los días previos a que la mataran. Habían ido a Buenos Aires porque quería llevarlos al Parque de la Costa. Llegaron a Tunuyán el viernes. El domingo estuvo con su mamá, Cesira, quien le dijo que tenía miedo de que la mataran. A las 19 habló por última vez con su hermana. A la medianoche, mientras estaba en su casa ubicada a 100 metros del Municipio, fue sorprendida por al menos dos jóvenes que ya conocía, y que la acuchillaron 52 veces.

Era Norma Carleti. Y su nombre hoy sigue estando en boca de todos los que se preguntan por qué la mataron. Están atentos a los giros que pueda tener el caso, como los tuvo el de Nora Dalmasso.
Pero, sobre todo, que se resuelva, como lo hacía en la ficción Raymond Chandler.

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