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domingo 24 de diciembre de 2017

"La educación es un patrimonio que se adquiere, y eso dignifica"

La mendocina Bettina Bulgheroni conduce un programa en América y preside la Fundación Educando, que ya formó a 100.000 chicos en todo el país

Bettina Bulgheroni es abogada y empresaria. Está casada con Alberto Bulgheroni –a quien la revista Forbes catalogó como uno de los empresarios más millonarios del país– y es madre de tres hijos. Además, apostó a la solidaridad y hace 18 años preside la Fundación Educando, que tiene sede en las 23 provincias del país y ya consiguió formar y capacitar laboralmente a 100.000 chicos con escasos recursos.

Además desde hace 5 años conduce el programa Puentes de esperanza, por América, en donde difunde tareas solidarias similares a las que ella misma encarna.

–Hace casi dos décadas trabaja apostando para que la educación llegue a esos chicos excluidos del país, ¿qué hace falta para que otros se solidaricen con ese objetivo?
–Siento que hace falta un mayor compromiso social, de todos, de políticos, empresarios, de las organizaciones no gubernamentales. Todos deberíamos poder entender a los que menos tienen, a los que pasan dificultades. Para ellos la educación es una herramienta necesaria. Es un patrimonio que se adquiere con sacrificio y eso los dignifica. Ayer en una sede nuestra en la localidad de Wanda, en Iguazú, se recibieron 402 alumnos, todos capacitados en tecnología y en inglés; fue muy emocionante. Siento que a la gente si vos le das la oportunidad de educarse la aprovecha. Sólo hay que generarla.

–¿Qué capacitación que se haya realizado en el 2017 le dio más gratificaciones?
– Fueron varias, estamos trabajando mucho en el Norte del país. Estamos dando computación a muchas personas que son sordomudas y ellos mismos inventaron un programa de señas para computación y ahora ese programa se está utilizando en todo el país.

–Con la vista puesta en el 2018 ¿cuál es el objetivo?
–Tenemos un gran desafío de educación que es calificarse para las nuevas demandas laborales, que cambian vertiginosamente. Me desvela encontrar las capacitaciones adecuadas para que los chicos con menores posibilidades que asistan encuentren una salida laboral que les sea útil para que dentro de 5 años no queden fuera del sistema.

–El programa "Puentes de esperanza" es ya una marca de solidaridad en televisión con 5 años de aire. ¿Cómo lo proyecta para el próximo ciclo?
–Este año hemos tenido muchos logros de donaciones. Es increíble cuando cada sábado comenzamos a pedir que se ayude a tal lugar, nos llegan de inmediato las donaciones. Es una de las cosas que me incentivan a decir que lo tengo que seguir haciendo. Más allá de que me encanta, saber que cada sábado le podés cambiar la vida a un argentino es muy gratificante. Así es que continuaremos por ese camino, que nos hace feliz.

–El trabajo de una fundación como la que preside es fundamental en estos tiempos, en donde el Estado no llega a todas partes...
–Creo que esto pasa en todos los países del mundo, yo recorro muchos lugares, a veces voy invitada a diferentes paneles y ves que hay muchas fundaciones como la nuestra en varios países. Creo que nunca alcanza con todo lo que se puede dar, me imagino que tampoco alcanza sólo con lo que hace el Estado. Yo creo que aquellos a los que la vida nos trató un poco mejor, que tenemos la posibilidad de ayudar lo tenemos que hacer. Tenemos la obligación de darles una herramienta para que el día de mañana estén un poco mejor.
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