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domingo 11 de febrero de 2018

"La cumbre es volver a tu casa y abrazar a tus hijos, a tu familia, a tus amigos"

Sebastián Pitu Barrientos tiene 37 años. Hace 7 años que trabaja en Aconcagua en la Patrulla de Rescate. Reconoció que cuando llegó "no tenía ni idea lo que era la montaña"

Ser rescatista en Aconcagua no es para cualquiera. Quién está allí es porque tiene una vocación, una motivación personal y una capacidad física para enfrentarse a los 6.962 metros del Coloso de América en situaciones extremas. Y todos coinciden en algo: la cumbre es regresar con la familia y los afectos que esperan en el llano.

Conocimos a varios de los integrantes de la Patrulla de Rescate de la Policía y las motivaciones de cada uno para estar allí, a pesar de enfrentarse a situaciones difíciles que marcan sus vidas. Pero algo se destaca en el equipo: son una gran familia.

"Llegás agitado, cansado, pero uno entrena para poder subir y bajar, y ayudar a la persona que está mal, para quien lo necesita. Nosotros vamos a caminar para traer a esa persona que tuvo un problema, para que esté bien, para darle seguridad", explicó sencillamente Sebastián Barrientos, el Pitu,de 37 años, integrante de la Patrulla de Rescate.

Está en la Patrulla hace 7 años, pero antes estuvo 9 años en Prefectura: "Nací en Ramos Mejías, provincia de Buenos Aires, me vine a Mendoza en 2009, hice el curso de Policía y tuve la suerte de venir acá desde que egresé".

El cambio del agua a la montaña no fue fácil: "No tenía idea lo que era la montaña y gracias a los 'bestias' de mis compañeros sigo aprendiendo, porque un rescatista aprende algo nuevo cada día".

Pitu contó: "No tenía idea de caminar acá, caminar en el monstruo este. Por ahí era un sueño que tenía de antes, pero no me imaginaba estar acá".

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En su carrera en Aconcagua llegó tres veces a la cumbre, la última hace solo unos días. Dijo que "es algo inefable, no se puede explicar, no encontrás las palabras justas para explicar lo que se siente", y agregó: "La cumbre es volver a tu casa. Muchos dicen la cumbre es la cumbre del cerro, yo sigo pensando que la cumbre es volver y abrazar a tus hijos, a tu familia, a tus amigos".

Los integrantes de la patrulla de rescate hacen guardias de 15 días en altura, entre Plaza de Mulas y Nido de Cóndores. En su forma sincera y directa, el Pitu Barrientos habló de su familia: "No se ponen muy contentos cuando me voy. La que más me pega Martina, que tiene 6 años y un día antes de subir me dice: 'No subas más papá, quedate acá conmigo, no quiero que subas más', y es difícil que te diga esas cosas. Mi otra hija, Isabela de 8 meses, todavía no habla. Les explico que es el trabajo, que estoy bien, que lo hago por ellas para que puedan tener sus cosas y todos los juguetes que me piden".


sebastian pitu barrientos video

A pesar de ese momento difícil de separarse de su familia por varios días durante la temporada de Aconcagua, está seguro de algo: "Sigo eligiendo este destino porque me encanta estar acá, lo siento así y no sé hasta cuando me va a dar el cuerpo. No sé si en otro destino voy a tener a los bestias estos que son hermanos acá arriba que saben cuando estás bien, cuando estás mal, cuando estás más o menos, cuando estás resfriado".

Extraños rescates en altura
"El que más recuerdo fue uno de los primeros. Llegamos a Nido de Cóndores (5.500 metros de altura) una tarde, comimos una milanesa, estábamos haciendo digestión y nos llamaron para salir. Era del otro lado, llegamos a las 2 de la mañana a Campo 2. Eran dos hermanos y un amigo, quien ya había muerto por el Glaciar de los Polacos, había quedado arriba. Los hermanos venían bajando, pero uno se murió. Al otro le comentamos protocolarmente que había fallecido el hermano y, supongo que debió ser por el estado en el que estaba, lo único que decía era que quería tomar cerveza. Había un porter que lo fue a buscar de Plaza Argentina y nos enteramos que cuando llegó se tomo dos o tres cervezas", recordó Pitu.

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Otra anécdota de Barrientos fue con un andinista ruso: "Yo estaba en Nido de Cóndores solo y se acercó un ruso, que hablaba solo en ruso y no sabía qué me quería decir hasta que se sacó una bota y me mostró que tenía los dedos congelados. Le dije que se la volviera a poner y nos empezamos a entender. Le avisé al servicio médico como se hace siempre y le dijeron que bajara inmediatamente. Le digo que desarme la carpa y que antes de bajar me avise. Pasaron 15 minutos, no me avisaba, me acerqué y lo veo descalzo y fumando un cigarrillo. Lo reté, le dije que desarmara y bajara. Cuando salgo a saludarlo ya tenía otro cigarrillo prendido".

Seguridad
Además del rescate, también tienen la función de policías en altura y deben actuar cuando un visitante se altera por algún motivo. Sebastián Barrientos refirió que se trata que no bajen de noche "porque no ven, por la comunicación, porque bajan cansados. Siempre se trata de mediar y no ir al choque con el andinista, sino explicarles por qué no bajar en ese horario, por qué tiene que tomar tantos litros de agua, o que le haga caso al médico, o al Guardaparque, algunos no las cumplen y la montaña es libre".

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