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domingo 22 de abril de 2018

Juan de Dios, Justo e Hilario, los Correas que fueron gobernadores

Uno fue unitario y otro federal. El restante, hijo del primero, alcanzó a ser mandatario interino. En Junín hay una casona de la familia donde se filmaron dos famosas películas.

Allá, en la calle La Legua, entre árboles centenarios y dentro de un parque en el que se sospecha la mano de un exquisito paisajista (dicen algunos que Carlos Thays dio algunos consejos) está la casona. Hay que ir con cuidado para no pasarse de largo. Claro que a los lugareños, los juninenses, eso no les ocurre. Todavía allí se sacan fotos las quinceañeras y los matrimonios recién inaugurados.

Es Imponente. Allí se han filmado dos películas nacionales. En los '70 estuvo Luis Sandrini haciendo una de sus últimas, Cuando el diablo metió la cola. Más recientemente Vino para robar, con Daniel Hendler y Valeria Bertuccelli.

Es la casona de la finca San Luis, la de los Correas, construida la primera mitad de adobe, en 1898, y la segunda de ladrillos y cemento, en 1920.

Luis Correas acompaña el recorrido por los dormitorios inmensos, los baños tan grandes como aquellos, las salas, el comedor principal. Están aún los muebles originales y las fotos, los retratos.

Allí, en una de las paredes y de tres cuarto perfil derecho, la visita es observada con expresión adusta por Juan de Dios Correas. Ese retrato es uno de los que no están en la Galería de los Gobernadores del Salón de los Pasos Perdidos de la Legislatura.

Tampoco está allí el de su hermano Justo Correas, que también lo fue pero del que no hay registros sobre su imagen y tampoco del gobernador interino Hilario Correas, uno de los hijos de Juan de Dios.

"Allí está su retrato, pero él nunca vivió aquí porque la casona fue construida años después de su muerte", cuenta Luis.

Quien mejor sabe y cuenta la historia de la familia, es Jaime Correas. El titular de la DGE es descendiente de la rama que surge de Justo.

Aprovechando algunos párrafos de sus trabajos de investigación, se puede avanzar con certeza y sólo se mencionará aquí a los tres hombres de la familia que ocuparon el sillón de San Martín.

El unitario
Juan de Dios Correas nació en Mendoza el 8 de marzo de 1765. Fue un ferviente defensor de la causa unitaria. En 1814 y 1815 fue regidor del cabildo y colaboró activamente con el general José de San Martín cuando llegó para organizar el Ejército de Los Andes. Estableció una relación de amistad con el Libertador y fue uno de los firmantes del acta del Cabildo Abierto del 21 de abril de 1815 en apoyo a San Martín. En ese momento, desde Buenos Aires se lo pretendía remover del cargo de gobernador intendente, pero el pueblo de Mendoza, a través de su clase dirigente, se negó a acatar la orden y lo confirmó en su cargo.

En 1823 Juan de Dios Correas presidió la Sala de Representantes y un año después asumió como gobernador, siendo por ese entonces uno de los vecinos con mayor predicamento. Emprendió una serie de reformas administrativas. Disolvió el Cabildo, al que consideró una institución colonial inaceptable en los nuevos tiempos y lo remplazó por el Departamento de Policía. Además se organizó el Poder Judicial, creándose una Cámara de Justicia que servía como Tribunal de Apelaciones. Se organizó la Aduana, la Milicia y la Comandancia general de Armas. También prestó, como antes lo había hecho su hermano Justo (ver más adelante), gran importancia a la educación, aumentando la cantidad de escuelas y poniendo en funcionamiento el Colegio Nacional de Mendoza en el edificio del Colegio de la Santísima Trinidad. Se organizó la percepción de impuestos y se atendió al ornato, alumbrado e higiene de la ciudad, abriéndose nuevas calles.

En 1825 fue depuesto el gobernador de San Juan, Salvador Del Carril. Correas envió a Aldao a restituir el orden, lo que fue conseguido en la Batalla de Las Leñas el 8 de setiembre. El 8 de noviembre de 1826 renunció a la gobernación. Había hecho una gestión liberal y progresista, que reunió el apoyo de los mendocinos de entonces. En 1829 fue gobernador delegado del titular, general Rudecindo Alvarado. Luego de que éste fuera derrotado en la Batalla de El Pilar, Juan de Dios Correas, junto a sus hijos Hilario y Francisco de Borja se exiliaron en Chile.

Se había casado con Eduarda Espínola con la que tuvo trece hijos, muriendo en el exilio en San Felipe de Aconcagua, Chile, el 1 de marzo de 1842. La escuela de Real del Padre en San Rafael, fundada en 1915, lleva su nombre.

El federal
Justo Correas nació en Mendoza y fue un conspicuo miembro del Partido Federal, en oposición a casi la totalidad de su familia que militó en el unitarismo. Sin embargo, en 1831 todavía no tenía su convicción política bien definida, pues fue gobernador delegado del coronel unitario Videla Castillo.

Luego de la derrota de este último en la Batalla de Rodeo del Chacón el 28 de marzo de 1831 a manos de las fuerzas de Juan Facundo Quiroga, Justo Correas dejó la gobernación en manos de Manuel Lemos. Comenzaba en Mendoza un tiempo de hegemonía federal, que continuaba aún cuando en 1838 Justo Correas fue elegido gobernador propietario. Para este tiempo ya era un decidido partidario de Juan Manuel de Rosas, mientras que su hermano Juan de Dios estaba exiliado en Chile debido a su militancia unitaria.

Durante la gobernación de Justo Correas se restableció la Compañía de Jesús, luego de más de 60 años de prohibición. Pero quizás su obra más importante de gobierno fue la creación de un colegio en el convento de los ex agustinos. Allí se enseñó filosofía, comprendiendo lógica, metafísica, principios de moral y elementos de geografía, retórica y política. El gobierno ofreció gratis a los alumnos la Gramática Castellana y los Principios Elementales de Geografía. Los alumnos contribuían con un peso por mes y a los que no tenían recursos se los admitía sin pagar.

Justo Correas prohibió la circulación de El Mercurio de Valparaíso, periódico en el que colaboraba la filosa pluma de Domingo Faustino Sarmiento y la de su sobrino Francisco de Borja Correas. Las causas esgrimidas fueron que "se insulta groseramente y se agravia a la suprema autoridad encargada de las Relaciones Exteriores de la Confederación, el Ilustre Restaurador de las Leyes, D. Juan Manuel de Rosas, valeroso y enérgico argentino, defensor de la dignidad nacional". También recayó la prohibición sobre la publicación El Diablo Político. En noviembre de 1840 Justo Correas fue depuesto por una revolución del ala liberal del Partido Federal. Al enterarse José Félix Aldao de lo ocurrido marchó sobre Mendoza y lo repuso en el cargo, llegando el gobernador repuesto a cumplir su mandato en 1841.

Justo Correas hizo testamento en 1847.

El interino
Hilario Correas fue uno de los hijos del gobernador Juan de Dios Correas, quien también abrazó la causa unitaria y dedicó su vida a la política y a la función pública, por lo cual vivió el exilio. Luego de residir junto a su familia en Chile regresó a Mendoza en 1850 y se desempeñó varias veces como diputado. En 1861 fue gobernador interino como delegado de Juan de Dios Videla, después de la deposición de Laureano Nazar, y al año siguiente ocupó un ministerio en el gobierno de Luis Molina. Tuvo actuación en el Poder Judicial. Como presidente de la Legislatura, cargo que ocupó hasta 1866, integró una comisión compuesta por Benito Guiñazú, Javier Videla y el ingeniero Julio Balloffet, que se encargó de inspeccionar y estudiar la traza del departamento de San Vicente, actual Godoy Cruz, para aconsejar las modificaciones a fin de que quedase un cuadrado regular utilizando las calles ya existentes. También intervino en una comisión para atender pedidos y adjudicaciones de becas en el Colegio Nacional. Luego de la Revolución de los Colorados en 1866 ocupó interinamente el poder en lugar del gobernador depuesto, Melitón Arroyo, hasta que asumió Juan Carlos Rodríguez, quien lo nombró ministro. Hilario Correas falleció el 10 de febrero de 1869.

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