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domingo 21 de enero de 2018

Indiferencia y polémicas marcaron el paso por Chile del jefe de la Iglesia Católica

La masividad no fue la característica de las actividades que desarrolló en tierras trasandinas. Esperaban mucho más público


Sofía Fernández
Enviada especial de Grupo América a Chile

El jefe de la Iglesia Católica enfrentó en el vecino país su gira más complicada desde que inició su pontificado. El contraste de su recibimiento en Perú fue notorio e, incluso, lo manifiesta en sus gestos y hasta en la forma de comunicarse con los peregrinos.

Francisco llegó a Chile con el objetivo de hablar de paz, diálogo y fraternidad. Tres aspectos que no caracterizaron su visita en ese país. Por el contrario, tuvo que enfrentar una de sus peores giras, la más difícil en sus casi cinco años de papado.

Bergoglio no fue acompañado por la población chilena. Su presencia estuvo marcada por la indiferencia y el descreimiento hacia él mismo y la Iglesia Católica. Recibió amenazas, críticas, ataques incendiarios a capillas y la dura evaluación de su visita por parte de la prensa internacional.

Diez claves de la visita del Papa


Ataques a Iglesias, amenazas y manifestaciones
En vísperas de la visita de Francisco a Chile se intensificaron los ataques contra templos católicos en diversos puntos del país, especialmente en la ciudad de Santiago y la región de la Araucanía, donde se concentra la población mapuche. Fueron seis en total los templos que sufrieron diferentes incidentes por parte de grupos organizados, que dejaron fuertes mensajes contra el Santo Padre. El más terrorífico decía "Papa Francisco, la próxima bomba será en tu sotana". Los ataques ocurrieron en los municipios de Estación Central, Recoleta, Peñalolén y Santiago Centro, y en tres de los casos, las iglesias resultaron con daños, principalmente en las puertas y fachadas.

Por otro lado, las manifestaciones sociales no pasaron desapercibidas. Mientras Francisco hablaba de paz y justicia en su primera misa masiva dentro del parque O'Higgins, a puertas cerradas, fuera del recinto alrededor de 200 manifestantes se enfrentaban con carabineros y fuerzas especiales. Las puertas del parque se habían cerrado a las 9 y miles de personas que no pudieron entrar y decidieron quedarse detrás de las rejas. El enojo y el mal humor se adueñaron del ambiente: por un lado por la rabia de no haberse enterado de los horarios de ingreso y por otro, los manifestantes anti-Papa que con pancartas manifestaban su descontento ante la presencia de Francisco.

Pero un chorro de agua gigante comenzó a empapar todo lo que se moviera en el perímetro: manifestantes, comerciantes, curiosos, periodistas, fotógrafos y niños. Y quienes allí nos encontrábamos quedamos con la cara inflamada por el efecto lacrimógeno que lanzaron fuerzas especiales del GOPE. En esta trifulca 34 personas fueron detenidas.

Indiferencia social
Si algo caracterizó esta visita fue la poca concurrencia a los eventos masivos que presidió Francisco. Las calles principales de Santiago, Temuco e Iquique, dispuestas a que transitara el papamóvil, se mostraban vacías. Sólo en una o dos cuadras había personas que esperaban el paso de Bergoglio, por lo que desde la organización decidieron modificar sus recorridos y realizar la mayoría de los caminos en auto cerrado.

En el parque O'Higgins es donde más apoyo popular se percibió. Según la organización alrededor de 400.000 personas participaron del primer encuentro masivo del Papa. Escenario que no se repitió en sus otras dos misas, donde las imágenes aéreas demostraban la escasa concurrencia de feligreses. En Iquique se esperaban 380.000 personas y sólo asistieron 50.000.

Argentinos ausentes
Muchos medios internacionales sostienen que Francisco eligió primero visitar Chile como un termómetro para medir el fervor de los argentinos hacia su persona. Si efectivamente esta fue su estrategia, la respuesta quizás no fue la que esperaba. Las especulaciones entorno a su llegada al vecino país dimensionaban que alrededor de 1 millón de argentinos cruzarían la frontera para estar cerca del Papa.
Pero desde el gobierno chileno reconocieron que las expectativas no se cumplieron, ya que sólo alrededor de 11.000 fueron los argentinos que acompañaron el paso de Bergoglio en este país.

Definiciones polémicas
Francisco en su primer discurso en Chile expresó sentir "dolor y vergüenza" por los casos de abusos sexuales a niños por parte del clero de ese país. Además, pidió perdón por el "daño irreparable" causado a las víctimas.

Sin embargo, después se trasladó a celebrar su primera misa masiva en Santiago y entre los religiosos invitados a compartir la eucaristía se encontraba Juan Barros, el religioso al que Francisco nombró obispo de Osorno en 2015, pese a que es señalado por encubrir a Fernando Karadima, un sacerdote de Santiago condenado por pederastia.

El caso Karadima se conoció en 2011, luego de que tres de sus víctimas decidieran dar a conocer lo que habían pasado por años. Por ello se convirtió en el caso más emblemático de unos 80 que se conocieron en los últimos años, que sin dudas derivó en un escándalo que se tradujo en una fuerte crisis de legitimidad de la Iglesia Católica en Chile. Y no sólo eso, sino que además se transformó en la sombra de Francisco durante su gira en este país.

El pedido de perdón del Santo Padre en su primer discurso quedó desdibujado ante la firme defensa a Barros, en Iquique. "No hay una sola prueba contra él, todo es calumnia", sentenció molesto el Pontífice ante la prensa.

Ese respaldo le costó caro, porque una lluvia de cuestionamientos surgió en torno a sus declaraciones. La prensa internacional remarcó la postura de Francisco frente a los abusos sexuales por parte de sacerdotes dejando a la vista la incapacidad de la Iglesia de resolver estos temas que se replican en varios países del mundo.

Conflicto mapuche
"Mari, Mari. Küme tünngün ta niemün" ("Buenos días. La paz esté con ustedes"). Así, Francisco arrancó su segunda misa masiva en Temuco, uno de los destinos elegidos para respaldar la lucha de pueblos originarios. Sin embargo, en la Araucanía no esperaban con los brazos abiertos al Papa latinoamericano. Por el contrario, durante la previa a su llegada se quemaron dos helicópteros e incendiaron dos iglesias. También hubo hechos de violencia y amenazas al Sumo Pontífice.

Desde la organización y a pedido del argentino Bergoglio, se contempló que tanto en la misa en Maquehue como en el almuerzo posterior estuvieran presentes invitados y tradiciones mapuches, aunque los históricos dirigentes de la comunidad cuestionaron que no fueron tenidos en cuenta.

Lo que Francisco prefirió omitir
De tres temas de agenda se esperaban que Francisco pronunciara algún concepto al respecto, pero que finalmente prefirió omitir. Tal vez, el de los abusos sexuales por parte de sacerdotes no dio lugar a otros contenidos. Entre las omisiones de Francisco también estuvieron la despenalización del aborto y el matrimonio igualitario. Dos temas que se le reclaman al gobierno de Michelle Bachelet. En relación a la ley de despenalización del aborto, fue aprobada hace cuatro meses, y generó rechazos en los sectores más conservadores de Chile,al igual que los proyectos de ley de identidad de género y de matrimonio igualitario, que estaba previsto tratarse el martes 16 pasado en el Congreso, pero que por la visita del Papa se programó para los próximos días.

Otro de los temas fue el conflicto con Bolivia y su pedido de salida al mar. "Estoy pensando acá en el mar, el diálogo es indispensable", pronunció Francisco en su viaje a Bolivia en 2015. Incluso, el presidente de ese país, Evo Morales pidió varias veces la mediación del pontífice en la disputa y el mes pasado, tras una reunión en el Vaticano sostuvo que el Papa conoce de la injusticia de este conflicto. Sin embargo, para sorpresa de muchos, Bergoglio ni mencionó este tema en sus discursos.

Y por supuesto, se tenían altas expectativas respecto a lo que dijera sobre su ansiada visita a su país natal. Esperanza que creció cuando desde el Vaticano anticipó que el telegrama que el Pontífice mandaría a la Casa Rosada cuando sobrevolara la Argentina sería "interesante". Sin embargo, el mensaje que envió a los argentinos fue breve, estaba escrito en inglés y sólo envió buenos deseos y pidió que recen por él.

Los gestos del Papa
Contrariamente a lo que se presumía con respecto a la visita del Papa Francisco de que iba a ser "la noticia" en los medios de comunicación especialmente en los de Chile, otras "cuestiones de importancia" ocuparon el primer lugar. Esto se trasladó en los gestos de Francisco. Respecto a su comunicación no verbal, el Jefe de la Iglesia Católica dejó entrever lo que le molesta y lo que no. Se lo observó molesto al ser consultado sobre el obispo Barros, por ejemplo.

Casi no tuvo contacto con las personas que esperaban verlo en sus diferentes actividades, lejos de las actitudes que suele tener Francisco en otras giras donde se baja del papamóvil para estar más cercano de sus fieles.

Sus actitudes frente a los mandatarios presidenciales fueron dispares. Mientras que con Bachelet, actual jefa de Estado en función, mantenía secretos y risas cómplices, con Sebastián Piñera, presidente de la nación electo, su trato fue cordial y protocolar.

Los gestos más significativos de Francisco en su paso por Chile fueron en la Cárcel de Mujeres, en el Encuentro con los Jóvenes en el Santuario de Maipú, el encuentro privado con víctimas de abuso sexual, en el avión mientras viajaba a Iquique donde casó por primera vez a una pareja de tripulantes y cuando se bajó de su papamóvil para socorrer a una carabinera que cayó accidentalmente de su caballo.

Su rol político
En compañía de la presidenta Michelle Bachelet , en su primer discurso que brindó en el Palacio de la Moneda habló de "democracia", donde resaltó que el país de Chile logró superar "diversos períodos turbulentos". Mientras que en Temuco, en la base aérea Maquehue, que funcionó como centro de detenciones y tortura, mencionó que en este lugar habían ocurrido "violaciones de derechos humanos" y pidió un minuto de silencio, gesto que fue aplaudido y reconocido por la prensa local. También el pontífice se reunió con víctimas del régimen, quienes le pidieron ayuda para "encontrar a los detenidos desaparecidos" durante ese período.

Una iglesia quebrada
Mientras que hace 30 años, el fervor chileno por la llegada de Juan Pablo II se trasladó a las calles, iglesias y misas masivas, tres décadas después el panorama que esperó a Francisco, el segundo Papa en llegar al país, fue totalmente distinto. En los últimos años, la jerarquía católica se ha visto fuertemente cuestionada por las más 80 denuncias de pederastia contra miembros del clero. Un informe de la firma Latinobarómetro, publicó tres días antes de la llegada del Papa, que en apenas dos décadas, la confianza de los chilenos en la Iglesia católica cayó del 80 % al 36 %, descenso que se atribuye en buena medida al encubrimiento de los abusos sexuales contra menores.

Otro foco de impacto es la creciente llegada de inmigrantes al país y el trato del Estado chileno a los pueblos originarios, temas que fueron parte de la agenda de Francisco y donde se esperaba la intervención de la Iglesia, que hasta el momento no se había pronunciado al respecto.

La dura evaluación internacional
Varios son los medios internacionales que catalogaron a la gira de Francisco por Chile como la peor de todas las que ha realizado hasta el momento, que en total son 22.

Los titulares de los principales portales gráficos se enfocaron en su postura con respecto a los casos de pedofilia y su defensa al obispo de Osorno Juan Barros. Otro aspecto que destacaron fue el poco fervor popular en Chile en comparación con su recibimiento en Perú. Los ataques violentos y manifestaciones fueron otros de los temas que enmarcaron la visita de Francisco en los distintos medios de comunicación del mundo.

Sin dudas, su gira por Chile quedará en la historia como una de las más difíciles que tuvo que enfrentar Francisco, donde no logró conquistar a más fieles, fue duramente criticado por diversos sectores sociales y el acompañamiento de compatriotas fue casi nulo.

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