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domingo 17 de junio de 2018

Historias desconocidas de padres mendocinos

Emocionante. Conocemos la faceta paternal de tres personalidades reconocidas de nuestra cultura. Emotividad y sorpresas en un día muy especial

Ya sea que lo celebremos el 17 de junio o el 24 de agosto, el Día del Padre es una de las fechas más especiales del año para las familias argentinas. Recordando y honrando a los que ya no están, compartiendo momentos inolvidables con los que sí, el Día del Padre es la oportunidad perfecta para devolver todo el cariño, el amor y la dedicación que nuestros progenitores nos dan día a día.

Y si bien todos los padres tienen historias que merecen ser contadas, en esta oportunidad conoceremos cómo ejercen ese rol tres hombres cuyos nombres son referentes en la cultura y el arte de Mendoza: Marcelo Lacerna, Daniel Rueda y Roque Crescitelli.

Talentosos en su profesión pero también hombres de familia, estos padres nos muestran diferentes maneras de relacionarse con los hijos, todas ellas únicas e irrepetibles pero igualmente emotivas. Desde conectarse a la distancia, compartiendo la profesión e, incluso, a través del amor incondicional de la adopción, conocemos cómo es ser padre en la vida de Marcelo, Daniel y Roque.

Los Lacerna: el arte en la sangre
Marcelo Lacerna es representante del Instituto Nacional del Teatro en la Provincia de Mendoza, profesor titular de la cátedra Gestión y Producción de Espectáculos, y de la cátedra Gestión y Producción de Espectáculos de la Licenciatura en Música Popular, de la Facultad de Artes y Diseño de la Universidad Nacional de Cuyo; profesor de la Licenciatura en Gestión y Producción Teatral, y más. Pero su título más importante es, sin duda, el de padre.

Leandro, Mariano, Amparo y Emilio son sus hijos, los verdaderos logros de su vida, quienes además han heredado de su padre la pasión por el arte en todas sus formas: Leandro (33) es músico y productor musical, Mariano (28) es autor de cine y compositor de efectos especiales y actualmente vive en México, Amparo (17) estudia danza y es fanática de la fotografía y Emilio, el benjamín de la familia, desde muy chico dio sus primeros pasos en la actuación participando en una película.

Lacerna
En familia. Marcelo Lacerna con su hijo mayor, Leandro , su hija, Amparo, y el pequeño Emilio.
En familia. Marcelo Lacerna con su hijo mayor, Leandro , su hija, Amparo, y el pequeño Emilio.

"Estoy feliz porque hacen lo que han querido. Con todos los escollos que tiene vivir y comer del arte, ver que lo están cumpliendo me llena de felicidad. Todos mis hijos son trabajadores, responsables, son buenas personas, honestas y eso es lo mas importante", expresó con emoción Marcelo. "Cada uno a su manera tiene algo mío: Leandro trabaja incesantemente como yo a su edad, Mariano también y además tiene mi mismo humor, Amparo es tesonera como yo, se enfoca en las cosas y no para hasta conseguirlo, y Emilio tiene cierta calma y picardía que, sin duda, son herencia mía. Pero más allá de eso y de la personalidad de cada uno lo que siempre les digo es que sean felices, que no importa qué hagan pero que siempre tengan algo que los apasione, porque la vida me ha enseñado que hay que vivir de algo que a uno lo mueva, y eso es lo que quiero transmitirles", concluyó el actor.

Los Rueda: amor sin fronteras
La historia familiar de Daniel Rueda es quizás una de las más emocionantes y apasionantes de Mendoza. El abogado, merchant de arte y dueño de una de las galería de artes privadas más importante de la provincia, adoptó a dos niños haitianos tras cinco años de lucha y burocracia, convirtiéndose en el primer argentino que a través de la adopción internacional fundó una familia monoparental. El 28 de enero de 2015 fue el día que cumplió su sueño de ser padre, cuando viajo a Puerto Príncipe, Haití, para finalmente encontrarse con Mackenson y Emanuel.

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Felices. Daniel y sus hijos, Mackenson y Emanuel, acompañados por su abuela y tíos.
Felices. Daniel y sus hijos, Mackenson y Emanuel, acompañados por su abuela y tíos.

Desde ese momento los niños se convirtieron en el centro de su vida y hoy, a tres años de ese encuentro inolvidable, Daniel aún siente ese momento, "el abrazo que nos dimos el día que fui a buscarlos a Haití y que nos vimos por primera vez empieza y termina en mí, no se puede compartir, es algo indescriptible. Lo que yo sentí después de haber peleado tanto y tras tanto tiempo de estar dando explicaciones para dar amor cuando no debería ser así, fue único", recordó.

"Hoy por hoy estoy disfrutando de la paternidad. Desde ese día el vínculo ha tenido un crecimiento ascendente en todos los sentidos, en el amor y la confianza. Iniciamos una relación entre tres extraños pero ellos me adoptaron primero, ellos estaban esperando tener otra familia y Dios les dio la posibilidad.

Yo me esfuerzo mucho, no es fácil, por eso siempre busqué ayuda en profesionales entendidos en el tema, cuando no sé algo lo pregunto, investigo, pido ayuda a mi familia, a mis amigos y gracias a eso el camino ha sido mucho más fácil. Para mí ser papá es sinónimo de crecimiento, de completarse. Cuando yo veo la sonrisa de mis hijos, lo bien que les va en el colegio, los amigos que tienen, la felicidad con la que viven día a día estoy de seguro que no me equivoque",concluyó emocionado.

Los Crescitelli: talento heredado
De tal palo tal astilla, dice el dicho, y nunca mejor usado que para Roque Crescitelli y su hija, Albertina. El reconocido trompetista y músico mendocino y su heredera, la eximia pianista clásica Albertina Crescitelli, comparten su pasión por la música y hasta realizaron juntos TrompeTango, el primer disco del dúo familiar.

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Dupla de excelencia. Roque Crescitelli y Albertina en la tapa de su disco.
Dupla de excelencia. Roque Crescitelli y Albertina en la tapa de su disco.


"Cuando me preguntan qué rol ha ocupado mi papá en mi vida siempre digo que ha tenido uno diferente en cada etapa. Sin dudas cuando estuve viviendo mucho tiempo en Europa me di cuenta de lo mucho que lo quería y necesitaba. Estando allí un día entré en un bar donde estaba tocando un trompetista. El sonido de la trompeta me cruzó en dos, para mí significó muchísimo y allí decidí hacer el disco junto a mi padre", recordó Albertina.

"Él es algo vital en mi vida. Admiro sus pilas, su energía, la pasión que le pone a todo lo que hace, sigue teniendo la misma garra que hace 20 años. Mi papá fue quien me enseñó la libertad, la frescura, la naturalidad al tocar y eso es algo que yo también trato de inculcar a mis alumnos", cerró.
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