Mendoza Mendoza
domingo 11 de marzo de 2018

Femicidios: las similitudes de los últimos tres casos

Las tres mujeres asesinadas esta semana por diversas razones estaban a punto de divorciarse de sus maridos pero ninguna había hecho denuncias contra ellos.

Las tres tenían planeado divorciarse de sus maridos, pero ninguna llegó a hacerlo. Antes fueron asesinadas, al menos dos de ellas, a manos de los hombres con los que pretendían romper su relación. La restante murió apuñalada supuestamente por dos o tres sicarios, presuntamente pagados por un instigador a quien aún no llega la Justicia. Ninguna de las tres mujeres víctimas de homicidios ocurridos esta semana en Mendoza había denunciado a sus parejas por violentos, aunque sí lo habían contado a su entorno. Sin embargo, nadie encendió la alerta.

Con estos femicidios, según los registros del movimiento Mumalá (Mujeres de la Matria Latinoamericana) ya son 7 los casos ocurridos en la provincia en lo que va del año. Hasta el 28 de febrero eran 4 y a ellos se sumaron los casos de esta semana.

El lunes 5 la noticia despertó a comisarios, empresarios y políticos de Tunuyán. Una de las herederas de los mayores exportadores de cerezas del país, Norma Carleti (59), había sido asesinada en su casa de Tunuyán de 52 puñaladas. Los atacantes no se robaron nada de la vivienda, pese a que había sobre la mesa varios miles de pesos.

Dos días más tarde la búsqueda de la chilena Concepción Arregui Moreno (59), desaparecida un mes atrás, tuvo un giro inesperado: su marido, Roberto Luis Audano (70), confesó que la mató de un disparo y que luego arrojó el cadáver, atado a un balde con cemento, al dique Potrerillos de Luján. Su búsqueda se suspendió ayer por el viento Zonda.

El viernes, cuando aún los fiscales de homicidios buscaban pistas sobre el instigador de la muerte de Carleti y los buzos se esforzaban por hallar el cuerpo de Arregui Moreno, un nuevo femicidio sacudió a la provincia. En Las Heras, Gustavo Fabio González (49), quien había festejado su cumpleaños el 8 de marzo, cuando se celebraba el Día Internacional de la Mujer, asesinó a su esposa, María del Carmen Sinatra (40), de un disparo en la cara y luego se suicidó con la misma arma.

Todas ellas habrían tenido señales que las llevaron a querer divorciarse de sus esposos (Carleti iba a presentar la demanda el día que murió, y tanto Arregui Moreno como Sinatra ya habían adelantado su decisión a sus parejas), pero por una razón u otra ninguno accedió y al menos dos de ellas, pese a tener la iniciativa de separarse, siguieron conviviendo bajo el mismo techo con quien luego sería su asesino.

"En ninguno de los casos surgen registros de denuncias en contra de sus esposos, de lo que se deduce que tal vez ninguna imaginó que podría llegar a ser víctima de violencia física manifiesta, no se atrevió a denunciarlo o quizás menoscabó las señales que pudieron alertarlas. Sí, después de los crímenes, se percibe que sus familias estaban al tanto de sus miedos, pero tampoco encendieron las alarmas", apuntó una alta fuente de Investigaciones de la Policía, que entrecruzó datos de los tres casos.

El caso de Carleti podría ser el ejemplo más contundente. El día en que fue asesinada, ella y sus dos abogados iban a denunciar a su ex marido Leonardo Hisa (58) por violencia psicológica y económica pero no llegó a hacerlo. Su familia también estaba al tanto de sus miedos y hasta los compartía. Las últimas palabras de su madre fueron un ruego: "No te quedés sola, tengo miedo de que te maten".

Entre cuatro paredes
Para quienes tratan a diario con situaciones de violencia de género, el hecho de que en varios casos no haya habido denuncias previas responde a distintas razones, pero ninguna de ellas anula la existencia de esa violencia que se manifiesta de diversas maneras.

"Creo que ante una separación varias mujeres buscan no perjudicar a sus maridos,y hay quienes hasta ceden derechos económicos o minimizan hechos de violencia en pos de una separación sin conflictos. Sobre todo porque están padeciendo un hostigamiento de parte de sus parejas y saben que si los denuncian eso se va a acrecentar", analizó la directora de Género y Diversidad de la provincia, Silvina Anfuso.

Sin embargo, para la funcionaria el hecho de que se carezca de estas denuncias no debería impedir a los investigadores y fiscales analizar la situación que subyace en cada caso y caratularlos como femicidios.

"Evidentemente hay que avisar a la Justicia de esas situaciones de violencia, porque cuando no hay racionalidad ni diálogo la Justicia debe mediar. Con esto no digo que ellas sean responsables por no haberlo denunciado, seguramente ellas quisieron hacerlo de la mejor manera. El hecho de que no haya una denuncia previa de violencia de género no es un impedimento para que un fiscal investigue a fondo y confirme que esa mujer estaba siendo hostigada y el móvil del crimen fue la violencia machista. Si no es así estamos perdiendo el foco, miramos lo que no hizo la mujer en vez de ver lo que sí hizo el femicida", concluyó Anfuso, quien está convencida de que el caso de la chilena asesinada por su marido, que confesó el crimen, tendría que ser caratulado como femicidio.

femicidios.jpg

Para confirmar aún más que son muchas las mujeres que piden ayuda, por ejemplo en las áreas de la Mujer de cada comuna, en donde existe el Registro Único de Casos que brinda el acompañamiento psicológico y social necesario para generar la desvinculación de la víctima de su agresor, bastaría repasar cómo creció este número en los últimos años.

En el 2015 fueron 1.900 los pedidos, en el 2016 treparon a 2.500 y en el 2017 la cifra alcanzó a 3.526 mujeres que solicitaron acompañamiento para atreverse a llegar a la Justicia, y finalmente muchas de ellas no lo hicieron.

Socializar la solución
A la hora de encontrar alguna posible salida ante el flagelo social de la violencia de género, Jénnifer Gil, coordinadora de Mumalá en la provincia, sugiere que la respuesta también debería ser social. "Durante mucho tiempo las campañas de violencia de género buscaban sensibilizar a la mujer para que denunciara. Hoy es fundamental que la respuesta se enfoque primero en la acción estatal que responda a la emergencia y luego en tejer una red social que nos ayude a alertar. Esto es que si hay una vecina o vecino que sepa de o escuche algún acto de violencia, pueda tener las garantías para denunciarlo. Si el flagelo es social, la respuesta debe ser social", apuntó.

femicidios 1.jpg

Fuente:

Más Leídas