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domingo 07 de enero de 2018

El uso de drones se afianza en el sector privado y en el Estado

Las bodegas los han sumado porque permiten hacer tareas en los viñedos en menor tiempo y con un bajo costo

Los vehículos aéreos no tripulados, comúnmente conocidos por su acepción inglesa como drones, ya forman parte del ecosistema humano. Como si viviéramos en un mundo de ciencia ficción creado por Isaac Asimov, estos robots son cada vez más comunes entre nosotros por su capacidad para llegar a lugares inaccesibles, realizar monitoreos y obtener sofisticadas imágenes.

Su uso se popularizó recién hace tres años, impulsado por estrategias de marketing que lograron posicionarlos en los hogares para satisfacer distintas rutinas de recreación. Sin embargo, es larga su influencia en áreas como la ciencia, el comercio, la industria y la agricultura, donde fueron introducidos al menos hace dos décadas.

En diferentes países suman cada vez más aplicaciones y ventajas que les permiten expandir su influencia en amplios ámbitos. La revolución que suponen no tiene límites, aseguran los gurúes tecnológicos, que imaginan un futuro cada vez más poblado con estos abejorros computarizados fabricados a medida y en innumerables variedades de modelos y configuraciones.

En Mendoza, bodegas y sectores del Estado los incorporaron a sus trabajos ya que permiten hacer tareas precisas en menor cantidad de tiempo y a bajo costo si se lo compara con otros sistemas. Son requeridos por el sector del agro principalmente porque realizan amplios escaneos de zonas, entregando índices de datos que superan las informaciones que facilita un satélite.

Mientras la imagen espacial puede tener hasta siete metros de error en la localización de un objetivo, en un dron no supera el centímetro de error. La diferencia es abismal cuando por ejemplo lo que está en riesgo es el control de la calidad de una plantación o viñedo a través de la detección de plagas, o los índices de humedad que requiere el suelo.

Por eso, a la par de esta tendencia relacionada al concepto de "agricultura de precisión" se abre un renaciente nicho de mercado en el que se suman nuevas empresas prestadoras de servicios, fabricantes, capacitaciones y operadores.

El industrial y el de aficionado
Para los fabricantes es necesario distinguir dos grandes categorías a la hora de referirse a estos dispositivos. Por un lado están los drones industriales y por el otro los de juguete o hobbistas, usados para divertirse o para tomar fotos o filmar en eventos sociales. Los primeros cuestan arriba de $200.000 y los segundos hasta $50.000. Pero la diferencia no solo está en el precio.

También está en sus prestaciones, medidas de seguridad y las responsabilidades y obligaciones ante la Justicia en caso de accidente. En la Argentina la ley 527/2015 regula la actividad de los drones a través de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC). Según la normativa, el aparato tiene que estar inscripto, los pilotos capacitados y contar con un carnet para manejarlos.

Sin embargo, en la práctica esto no suele cumplirse ya que la ANAC es la única entidad que puede fiscalizar los controles y aún no cuenta con filiales de inspecciones de drones en cada provincia. De este modo, ocurre que muchos drones diseñados para determinadas tareas y con ciertas limitaciones son empleados para otras.

Incorporación estatal
En Mendoza la incorporación de drones para actividades en áreas estatales es muy lenta a diferencia de lo que ocurre en otras provincias como San Luis, donde su uso es extendido desde hace unos 5 años. Acá, la mayoría de las contrataciones de estos aparatos son para reforzar con tecnología la captura de fotos y filmaciones que luego difunde el equipo de Comunicación del Gobierno.

Sin embargo, hay excepciones. La Secretaría de Ambiente adquirió un dron en 2016 para utilizarlo como una herramienta más en el relevamiento y monitoreo de los bosques nativos. Con este dispositivo pueden llegar hasta zonas inaccesibles y medir la densidad de los bosques, la altura de los ejemplares y su edad, entre otros parámetros.

El Ente Autárquico de Turismo, para avanzar en el plan de desarrollo de alta montaña, hizo un relevamiento fotográfico recientemente y esa información se tomó con drones.

A pedido del Departamento General de Irrigación se ha realizado la inspección de cauces para determinar filtraciones o robos de agua.

En noviembre del año pasado el Ministerio de Seguridad llamó a una licitación para adquirir 15 drones para diferentes misiones: patrullaje, búsquedas y rescate. Exigieron naves con altas prestaciones y cámara térmica diurna y nocturna. Pero la convocatoria se cayó y abrirán una nueva para febrero, especificaron desde esta cartera.

La Administración Tributaria Mendoza (ATM), el organismo que se encarga de cobrar todos los impuestos provinciales, desde 2014 actualiza la base de imágenes de terrenos que posee la Dirección de Catastro usando un dron.

La Dirección de Agricultura y Contingencias Climáticas analiza incorporar una de estas máquinas para distinto tipos de peritajes.
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