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miércoles 27 de diciembre de 2017

El único taller de prótesis provincial ya equipó a 96 pacientes

Funciona en el hospital Lencinas, de Godoy Cruz. Allí se confeccionan y reparan ortesis, y prótesis para personas sin obra social. También se lleva adelante la rehabilitación

Marcela Sánchez (57) y Raúl Bravo (35) no tenían nada en común. Ella es ama de casa, madre de 12 hijos y abuela de 26 nietos, y vive en Maipú. Él es carpintero, está soltero y es un lasherino reconocido fanático de River Plate. Pero hace tiempo un accidente los golpeó de igual manera. Ambos chocaron en moto y terminaron sufriendo la amputación de una pierna. Así llegaron al hospital Lencinas, de Godoy Cruz, donde descubrieron la posibilidad de recuperar su vida con una prótesis, en el único taller público de la provincia que este año equipó a 96 pacientes.

En un enorme salón del reformado hospital godoicruceño, hay rampas, sillas de ruedas y barras paralelas para rehabilitación. Entre esas paredes y con la ayuda de un equipo médico interdisciplinario comienza para esos pacientes amputados –no tienen obra social– el camino de retorno a la independencia, a volver a valerse por sí mismos.

"Yo me accidenté en febrero pasado, pasé 6 meses internada y los médicos no pudieron salvarme la pierna. En el hospital de Maipú no atienden amputados, pero me consiguieron un turno acá y hace dos meses que vengo. Me cambió la vida, yo hacía todo en casa y ahora dependo para movilizarme. Si pienso en la prótesis, sueño con volver a bailar", cuenta Marcela.

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&nbsp;Ejercicios previos. Marcela Sánchez (53) fue amputada en agosto tras un accidente de moto y desde hace dos meses está en plena tarea de fortalecimiento muscular previa a recibir su prótesis. Sueña con volver a bailar. <br>
Ejercicios previos. Marcela Sánchez (53) fue amputada en agosto tras un accidente de moto y desde hace dos meses está en plena tarea de fortalecimiento muscular previa a recibir su prótesis. Sueña con volver a bailar.

Ella está en la etapa preprotésica, que comienza con actividad física que la preparará para el momento en que se le haga la prótesis, luego se le confeccionará el equipamiento que necesite en el taller y finalmente, realizará un entrenamiento posprotésico, donde los médicos buscaran ayudarla a que recupere su máxima independencia, para que mejore su nueva forma de vida.

"El nuestro es el primer taller provincial de ortesis y prótesis. Nunca hubo en la provincia antecedentes. Aquí se hacen prótesis de bajo costo, que cuestan diez veces menos de lo que valen las de una ortopedia local", cuenta el fisiatra Edgardo Cersósimo.

Un taller para la independencia
Entre moldes de yeso, articulaciones de metal y conos de polipropileno dos técnicas en prótesis toman medidas y le dan forma a lo que será la próxima pierna de un paciente.

"Cuando el kinesiólogo nos avisa que un paciente está listo para protetizarlo, se le toma el molde del muñón y aquí hacemos las prótesis transtibial (abajo de la rodilla) y transfemoral (arriba de la rodilla). Luego hacemos el negativo con yeso y con una bomba de vacío trabajamos con el polipropileno que se calienta y se le da la forma del cono que se necesita", cuentan y muestran a la par las técnicas María del Carmen Carena y Silvia Díaz, quienes trabajan al mando del licenciado Antonio De Garayo y ya equiparon a 96 pacientes.

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Hidroterapia. Ya está lista la piscina para rehabilitación. Se inaugurará pronto.
Hidroterapia. Ya está lista la piscina para rehabilitación. Se inaugurará pronto.


Con esas prótesis, el kinesiólogo realizará el trabajo posprotésico de adaptación. Si en ese tiempo la pieza necesita alguna reparación o adaptación, se hace en el mismo taller.

"Lo bueno de hacer la rehabilitación en el hospital y que esté acá el taller es que si sentís una molestia y necesitás una corrección en la prótesis lo hacen ahí. Si lo hicieras en una ortopedia se toman una semana y te puedo asegurar que una vez que tenés la pierna, que recuperaste la libertad, si te dicen que te la tenés que sacar por una semana te querés matar", cuenta Raúl Bravo, quien fue uno de los primeros amputados en recibir su prótesis hecha en el taller del Lencinas.

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