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sábado 03 de febrero de 2018

El puerperio podría atenuar la pena de la mamá que abandonó a su beba

Se trata de la depresión posparto que a veces precipita a las madres a atacar o abandonar a su hijo, bajo los efectos de un cuadro patológico.

Mientras la mamá de la recién nacida abandonada el miércoles en la vía pública continúa presa, con una imputación que le podría valer una pena de entre 2 años y 8 meses de mínima y hasta 8 años de cárcel como máximo, ya se empezó a evaluar si la mujer pudo haber sido víctima de una depresión posparto que la precipitó a tomar esa decisión.

De ser así, Maira Daiana podría recibir una condena atenuada o mínima, atento a que su voluntad estaba condicionada por causas clínicas relacionadas con los cambios hormonales posteriores al parto.

Es más, de comprobarse, a través de los peritos, que la mujer padeció esa patología pasajera y que ella manifieste que quiere recuperar a la beba, el juez de familia a cargo del caso deberá evaluar seriamente la chance de regresarle su hija.

Lo dice el nuevo Código Civil de la Nación, que al referirse a los requisitos para declarar el estado de adoptabilidad de un recién nacido cuya madre no quiere criarlo señala en el artículo 607, inciso b, que deberán haber pasado 45 días después del nacimiento para ratificar la decisión de la progenitora.

Jueces de familia consultados off the record por Diario UNO confirmaron que ese requisito del Código Civil está vinculado al puerperio.

Indicaron que a veces las madres abandonan o quieren entregar a sus recién nacidos pero pasado este periodo crítico se arrepienten y deciden asumir su maternidad.

Se trata del conocido puerperio o estado puerperal, al que se lo ha señalado popularmente como sinónimo de la depresión posparto, si bien no son lo mismo.

El puerperio es el periodo de 45 días posterior al parto, en el que el cuerpo de la mujer que dio a luz sufre una serie de cambios hormonales de gran intensidad para acomodarse a su nueva realidad.
La depresión posparto es una consecuencia posible del estado puerperal.

Aunque excepcionales, sus efectos son tan nocivos que hubo casos de madres que mataron a su recién nacido por ese estado de depresión.

Hasta hace unos 20 años, la ley preveía la casi desincriminación de la madre que atacaba o le quitaba la vida a su hijo si se comprobaba que había cometido esos actos bajo los efectos de una profunda depresión por el puerperio. Luego esta normativa se eliminó.

Sin embargo, si se acredita en la investigación penal ese estado patológico, en cualquier caso los jueces pueden aplicar circunstancias de atenuación para morigerar la pena a la hora de dar una sentencia.
En el caso de la mamá de la beba abandonada el miércoles, no se les escapa en tribunales que una depresión posparto pueda haber disparado la decisión del abandono.

Lo sospechan porque a los pocos días una mujer que dice ser la madre de la beba se presentó ante la fiscalía para pedir por su hija a riesgo de quedar detenida.

Incluso habría dicho a la policía que estaba arrepentida y que quería hacerse cargo de la niña.
No obstante, aunque los peritos detectaran la existencia de un cuadro patológico de este tipo, no tendría impacto en la investigación penal sino recién hasta el juicio oral y público, en el que la defensa letrada de la mujer podría plantear al tribunal esta situación especial para decidir su futuro.

En cuanto a la Justicia de familia, en cualquier caso deberá expedirse mucho más rápido.
Primero, porque el Código Civil le impone resolver la adopción de un menor en no más de 90 días a partir de que se inicia el trámite.

La beba está con una familia temporaria pero los tribunales de familia deberán decidir si la dan en adopción o la devuelven a la madre.

En principio la progenitora de la recién nacida ha perdido su responsabilidad parental sobre la menor por su accionar de abandono, tal cual lo indica el Código Civil.

Por lo tanto está en condiciones de entregar a la niña en adopción y la Justicia está habilitada para negarle la devolución o restituírsela.

Si se descubre que hubo una depresión posparto, la devolución de la beba podría proceder.

Pero siempre primará el interés superior del niño, que no es solo su bienestar sino el derecho de no perder a su familia biológica o de origen.
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