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lunes 20 de noviembre de 2017

El ojo de un geógrafo mendocino puesto en el botulismo del lactante

Es el tema de la tesis doctoral de Franco Bianco, becario y docente del Conicet. Investiga los factores que influyen en la distribución de las esporas de esta bacteria. Hay 8 casos.

Franco Bianco (32) es geógrafo, docente y becario del Conicet. Actualmente prepara su tesis doctoral, que ronda sobre los factores ambientales y geográficos que influyen en la distribución de esporas de Clostridium botulinum en suelos y su vinculación en la incidencia del botulismo del lactante en Mendoza, precisamente la enfermedad de Fausto Valentino, el bebé que lucha por su vida en la terapia intensiva del Notti.

"Estoy convencido de que el rol del geógrafo es muy amplio y puede aportar investigaciones en un abanico muy amplio de temas. La enfermedad o la salud no pueden tratarse aisladas de los contextos físicos y socioculturales", comentó Bianco durante una entrevista con Diario UNO.
–Este año hay 8 casos de botulismo del lactante en la provincia, 3 de ellos oriundos del Valle de Uco. ¿A qué se debe?
–El Valle de Uco presenta condiciones geográficas que generan un ambiente propicio en la dispersión de esporas en el ambiente ya que de norte a sur en nuestra provincia hacia el oeste los cordones montañosos disminuyen en altura, incluso hacia el sur ya no hay presencia de la precordillera y cordillera frontal.

–¿También las esporas están en los suelos?
–Sí, y una de las actividades predominantes en esa región es la agricultura, por ello es recomendable que las familias que viven o trabajen en zonas rurales tengan en cuenta medidas de prevención, ya que al trabajar en contacto con la tierra ellos mismos pueden ser vehículos de transporte de esporas. Por eso se recomienda lavarse bien las manos y cambiar de vestimenta antes de entrar en contacto con el lactante. Pero no solamente esta región se encuentra expuesta a las esporas, ni tampoco es condicionante al tipo de actividad que desarrollan los padres, ya que existen numerosos casos en áreas urbanas y periurbanas, incluso en el área metropolitana de Mendoza, por eso las medidas de prevención son importantes para tener en cuenta por parte de todos los sectores de la población.

–Si lloviera más en Mendoza, ¿qué cambios se esperarían?
–Esta pregunta es muy oportuna. Justamente estudios del Centro de Referencia de Botulismo de Mendoza, que funciona en la Facultad de Ciencias Médicas de la UNCuyo, demuestran que los años de menor cantidad de precipitaciones coinciden con los años de mayor cantidad de casos de botulismo del lactante. Sin embargo, una de las variables en mi estudio de tesis doctoral son los factores climáticos, entre ellos la dirección predominante de los vientos y el régimen de precipitaciones. ¿Por qué? Las precipitaciones podrían contribuir, a través del escurrimiento de aguas superficiales, al transporte de dichas esporas hacia otros sectores. Además, se han contemplado otros factores asociados, como la topografía y la vegetación, vinculados a determinadas prácticas culturales que podrían favorecer a la dispersión de las esporas. Con respecto al viento Zonda, se comporta como un importante vehículo en el transporte de esporas de Clostridium botulinum en el ambiente.

–Hay un proyecto de ir a estudiar el mismo tema a la Antártida. ¿Por qué?
–Se ha propuesto realizar una posible campaña antártica con el objetivo de tomar muestras de suelos en distintos puntos del continente antártico e islas adyacentes, luego analizarlas y corroborar si se confirma presencia de esporas de Clostridium botulinum. Existen estudios previos que demuestran que en la Antártida se han hallado esporas en la década de los '70 y '80, por lo cual es necesario revalidar resultados y analizar las condiciones actuales.

"Debemos informar y ayudar a prevenir"
El doctor Rafael Fernández, responsable del Centro de Referencia de Botulismo de Mendoza, que funciona en la Facultad de Ciencias Médicas de la UNCuyo, explicó que hay que saber que el botulismo del lactante "no es una patología nueva ni es un brote lo que está pasando hoy. Es absolutamente normal desde que se describió esta enfermedad. Debemos tratar que la población entienda cómo se produce y así es como podemos ayudar a prevenirlo".

–¿Es difícil su diagnóstico?
–El diagnóstico no es difícil. Pero para la sospecha clínica es necesario que el profesional esté bien informado y alerta. El problema es que por ser una enfermedad "rara" por su baja frecuencia, su conocimiento se difundió muy lentamente y el número de casos diagnosticados fue aumentando año tras año.

–¿Cuándo es mortal?
–El botulismo del lactante, a diferencia del alimentario, que puede tener una letalidad del 100% si no es diagnosticado y tratado adecuadamente en forma precoz, exhibe una baja letalidad con todos los cuidados de apoyo necesarios, aunque no se aplicara el suero antitóxico, siendo fundamental el acceso a respiradores mecánicos. No obstante, es aconsejable el tratamiento específico con el suero antibotulínico.

–¿Deja secuelas?
–El niño debe recuperarse totalmente sin secuelas. Sólo se han observado en casos que han sufrido paro respiratorio con anoxia cerebral prolongada y obviamente lesiones irreversibles.

Hace 32 años
Juan Antonio Honor (32) tuvo botulismo del lactante a los dos meses y si bien quedó con secuelas, puede disfrutar del teatro, la escuela y aprender oficios. "Nació normal, pero tuvo la enfermedad. Le dieron tres paros cardíacos y quedó con un retraso mental. Igual disfrutamos en familia y agradezco tenerlo a mi lado", dijo Claudia Cavalli, su mamá.

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Claudia y Juan. Madre e hijo comparten una lucha con un final feliz.
Claudia y Juan. Madre e hijo comparten una lucha con un final feliz.



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