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lunes 04 de diciembre de 2017

El laberinto del asfalto en Mendoza

Se trata de un año récord en consumo de pavimento y eso que todavía no comienzan las megaobras.

Lo más seguro es que cualquier conductor o conductora que transite los departamentos del Gran Mendoza necesite hacer dos o tres desvíos antes de llegar a su destino y si ese punto no es conocido, no sería nada raro que se pierda tras ingresar al laberinto de calles cortadas.

Por todos lados hay alguna arteria en la que están realizando tareas de pavimentación, repavimentación, hormigonado, reparación de losas, bacheo o fresado; en las que se puede incluir cuneta y banquina.

Se considera que este año es récord para este tipo esta obras. Mendoza tuvo que importar asfalto y lo tendrá que seguir haciendo, ya que las refinerías nacionales están al máximo de su producción y eso que todavía no comienzan las megaobras viales anunciadas, que son las que más consumen, como la doble vía Mendoza-San Juan y la variante Palmira-Agrelo.

A nivel nacional octubre marcó que se utilizaron 63.500 toneladas de asfalto, una cifra nunca antes alcanzada. Otras provincias también se han visto obligadas a comprar a países vecinos.

El asfalto es una de las demandas más fuertes de los vecinos, de la que los intendentes se han hecho eco. Tanto las comunas como la Provincia han apostado a aumentar los recursos para obra pública, lo que además genera una importante cantidad de mano de obra.

En ese sinfín de calles destruidas están las que son "víctimas" de las obras de cloacas y agua, por ejemplo la Lisandro Moyano, una de las arterias más transitadas de Las Heras y clave para la conexión norte-sur de esa comuna, la que lleva años con tareas inconclusas, con esquinas amuralladas y con molestos tierrales y olores desagradables.

Fueron años de abandono, por lo que hay para rato, aún son muchas las que quedan por reparar y otras por pavimentar por primera vez. La lluvia de los últimos días ha llenado de baches, se han perdido algunos arreglos (rellenos) y hasta se han hundido o salido los "adoquines" nuevos, lo que también muestra que en algunos casos, lo que se hace, se hace a las apuradas.

El asfalto, las acequias y las banquinas no sólo mejoran la calidad de vida de las ciudades, reducen los accidentes viales y sirven para canalizar el agua de arrastre tras las tormentas, por lo que la planificación es otro elemento fundamental para una ciudad que creció en forma caótica durante las últimas décadas.
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