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jueves 16 de noviembre de 2017

El cuarto avión de la lucha antigranizo está casi listo

El Piper Cheyenne II hizo su primer vuelo el viernes pasado tras estar varado 7 años y medio en el hangar

En mayo de 2010 el Bravo Charlie Tango (BCT) hizo su último vuelo. Después, durante los siguientes siete años y medio, quedó detenido en el hangar. Tuvo que esperar todo ese tiempo hasta que el viernes de la semana pasada volvió a carretear y levantar vuelo. Ahora, el cuarto avión de la Dirección de Agricultura y Contingencias Climáticas (DACC), el cuarto Piper Cheyenne II de la flota, el que casi fue un fantasma cuando se polemizó sobre la eficiencia de la lucha antigranizo, está en su última etapa de ajustes y chequeos y es muy posible que entre nuevamente en operaciones en el operativo 2017 – 2018.

La aeronave estuvo a un paso de ser solo una cáscara, pero algún tozudo lo impidió. "Esos siete años y medio estuve utilizando un concepto muy rígido y que no sea solo repuesto de los otros tres aviones, porque en algún momento se iba a llegar a tener solo una cáscara en un rincón del hangar. Y por suerte se consiguió preservarlo y ahora ya está volando nuevamente", dice Enrique Vilouta, ese tozudo, este técnico aeronáutico que es sobreviviente del equipo original formado en 2005 y que puso en marcha la lucha aérea contra las tormentas y que es el actual representante técnico de la DACC ante la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC). El que mantiene los aviones en el aire, en definitiva.

Los cuatro Piper Cheyenne II de la DACC fueron fabricados entre 1976 y 1978. Tienen 40 años. Pero un avión puede ser siempre nuevo, seguro y eficiente si se cumplen con las tareas de revisiones constantes y la necesaria "overhaul", la revisión completa de sus motores. En mayo de 2010 el BCT llegó a ese momento. Los otros tres tuvieron mejor suerte y se cumplió con esa revisión, pero el cuatro avión quedó parado. "No debería haber sido un proceso tan exageradamente largo. El overhaul es algo normal, pero las distintas administraciones no hicieron hincapié en cumplir con esto y recién ahora se ha podido cumplir", dice Vilouta, que solo desea ver completa su flota y prefiere evitar analizar el por qué de los motivos de esta larga espera.

"Ya hicimos el viernes el primer vuelo. Ahora se continúan haciendo los ajustes y las revisiones correspondientes, para que pueda volver al campo de batalla, como decimos nosotros", dice.

El mejor del mercado
El proyecto de tener una flota para la lucha antigranizo se generó en 2005, durante el gobierno de Julio Cobos y que tenía a la actual vicegobernadora Laura Montero a cargo de la cartera de Economía. Allí se formó un equipo de técnicos aeronáuticos, en los que estaba Enrique Vilouta, actualmente de 55 años, bonaerense de origen y radicado en la provincia hace 26 años, que además de técnico es piloto.

Luego del proceso licitatorio, el primer avión llegó a la provincia en octubre de ese año y poco después los restantes tres. Equipado con todo lo necesario, incluidos algunos detalles técnicos incorporados por el equipo para mejorar su seguimiento en vuelo, los cuatro Piper han sido la clave de la lucha antigranizo en Mendoza.

Dos de los Piper Cheyenne II tienen base en el aeropuerto El Plumerillo. Allí está el BCT. Los otros dos lo tienen en el aeropuerto Santiago Germanó, de San Rafael.

La DACC sostiene que el Cheyenne II es el mejor avión disponible en el mercado para efectuar operaciones de lucha antigranizo. Cuenta con dos motores Pratt & Whitney PT6-A28 de 625 caballos de fuerza cada uno. Tiene una velocidad crucero que llega a la mitad de la velocidad el sonido, trepa a casi 1.000 metros por minuto y puede llegar a una altura máxima de 9.600 metros. Cada Cheyenne cuenta con sistema de presurización, piloto automático, aviónica integral y sistemas de comando duales para piloto y copiloto.

Las turbinas que lo impulsan son las más exitosas y confiables del mundo, debido principalmente a su bajo costo operativo, confiabilidad y alta potencia. Los Cheyenne del Departamento de Aeronáutica están equipados para su específico rol antigranizo con dispositivos de lanzamiento de cartuchos eyectables en el vientre, "peines" para quemado de bengalas de punto fijo en las alas, sistemas de control telemétrico, sistemas de disparo, equipos deshieladores y radar meteorológico integrado.

Son guiados hacia las nubes graniceras por el Centro de Operaciones ubicado en Tunuyán. Esta estación de mando concentra la información de la red de radares de alerta del Departamento de Agrometeorología de la Dirección de Agricultura y Contingencias Climáticas, compuesta por tres estaciones principales ubicadas en La Llave (San Rafael), San Martín y Cruz Negra (Tunuyán), más dos estaciones móviles de refuerzo.

El equipo cuenta actualmente con 18 pilotos y se estima que sería necesario incorporar otros 8 para que todo funcione plenamente.
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