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viernes 02 de febrero de 2018

Dos médicas en un lugar donde todo es al límite, el Aconcagua

Verónica Rainone y Ana Saravia son las encargadas en Plaza de Mulas de revisar y ayudar a todos los visitantes que llegan para hacer cumbre en el Aconcagua.

Verónica Rainone y Ana Saravia son las dos médicas de Plaza de Mulas que se encargan de revisar a todos los visitantes que llegan para hacer cumbre en el Aconcagua, y también a quienes regresan. En sus manos están los consejos y recomendaciones que le pueden dar a cada uno, incluso si la situación amerita para que una persona sea evacuada del Parque Aconcagua.

Verónica lleva 13 temporadas en Aconcagua, y Anita cumple su quinta temporada. Las dos coincidieron que una de las situaciones más difíciles que vivieron fue la muerte de un andinista canadiense de 51 años, el 25 de enero pasado, quien se descompensó en Nido de Cóndores, a los 5.500 metros de altitud, y cuando lo bajaron en helicóptero a Plaza de Mulas falleció.

"Lidiamos con la muerte todo el tiempo, pero cuando no la esperás, cuando te agarra así de sopetón como en este caso nos dolió mucho", expresó la médica clínica Anita, de 30 años.

"Fue la muerte fuera de espacio y de lugar. Es una persona que quizá en la ciudad hubiese sido una consulta, lo hubiesen tratado a tiempo y estaría normal. En cambio acá fue una patología crítica que tuvo casi 20 horas de evolución y que llegó a nuestras manos y se nos fue, desapareció así, sin poder hacer nada", dijo Verónica Rainone: "Más allá de lo ético, de lo moral, pasa lo sentimental y de golpe te llega un paciente tan crítico que no te lo esperabas. Es una sensación de mucha impotencia".

Anita explicó que además de esa situación tuvieron que "lidiar" con quienes no están acostumbrados a la muerte, "el piloto, los Guardaparques, los que nos rodeaban, era difícil poder manejar esa situación que estábamos teniendo y mirar alrededor todas esas personas".

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Caso Campanini
Fue una de las muertes más polémicas en el Aconcagua, ocurrida en la temporada de 2009. El guía de montaña Federico Campanini tenía 31 años y murió cerca de la cumbre. Un video que se viralizó mostraba cuando sus compañeros de expedición lo animaban para que siguiera, pero no hubo caso.

Verónica Rainone, médica de 41 años, estuvo presente en ese momento, y aseguró que fue lo más difícil que le tocó vivir.

"Estábamos en una época donde el Aconcagua no se conocía, ni lo que hacíamos. Nadie tiene idea lo que es estar a 7 mil metros trabajando con lo poco te queda de vida a vos y estar esforzándote para salvar la vida de otros", recordó la médica especialista en montaña.

"Creo que como grupo fue un manejo único, fue un precedente para nosotros en un rescate. Todo el mundo habló de su muerte, pero nadie habló de las vidas que salvamos, de los italianos que volvieron a su casa", sostuvo.

"Fue una situación que se juzgó sin ver y sin sentir. Acá fueron tres días de llorar, de estar sin dormir, de estar pendiente de la radio, de los médicos que subieron a la altura para estar ahí cerca. Fue muy duro emocionalmente", agregó.

Después de este tremendo hecho, Verónica indicó que "el trabajo en equipo se reforzó mucho, aprendimos que allá arriba no es nada fácil y aprendimos a entender que quienes están abajo no afecte nuestro laburo porque no entienden lo que es estar acá".

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Revisión. Todos los andinistas son revisados por las médicas.
Revisión. Todos los andinistas son revisados por las médicas.

Sexo en altura
"La mayoría de las personas dicen que se pueden sostener las relaciones sexuales en altura. Conocí gente que a los 6 mil metros de altura tuvo relaciones", contó Verónica, quien es oriunda de la provincia de Buenos Aires, vivió 12 años en Mendoza y hace tres que regresó a Capital Federal, donde trabaja en urgencias.

"No es lo mismo, dicen que da más fatiga", agregó Verónica, y Ana acompañó: "Es considerado como un ejercicio físico".

Pero una de ellas indicó: "Creo que acá está todo mucho más sensible y todos mucho más dispuestos a sentir cosas y quizás se disfruta un poco más."

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En Plaza de Mulas. Ana Saravia y María Verónica Reinone, las médicas del Coloso.
En Plaza de Mulas. Ana Saravia y María Verónica Reinone, las médicas del Coloso.

La cumbre
Las dos quisieron llegar al techo de América para experimentar la sensación tanto física como emocional.

"La idea fue experimentar en mi cuerpo todo el sufrimiento o disfrute que es estar ahí arriba y entender un poco por qué la gente arriesga hasta la vida por estar ahí arriba", dijo Verónica y aseguró: "Es hermoso. Es muy lindo, es un esfuerzo muy grande para alguien que está medianamente entrenado, pero cada pasito es un disfrute. Lo importante es aprender a dejarse fuerzas para poder volver. El 50% se gasta la energía que queda y lo tienen que ayudar a bajar o baja muy mal físicamente".
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