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domingo 17 de junio de 2018

Dos generaciones detrás de los pasos de Uldarico

En 1995, este policía retirado fue asesinado por dos delincuentes al querer evitar el robo a un mercadito. Joel, Dan y Gildo Salvatierra siguieron la carrera policial de su padre y ahora son sus hijos los que están en la fuerza

El 22 de enero de 1995, Uldarico Salvatierra (54) recibió dos disparos que terminaron con su vida. Sucedió en Guaymallén, cuando este oficial de la Policía, ya retirado y desarmado, intentó reducir a dos delincuentes que asaltaban un minimercado enfrente de su casa.

En el hecho, Daniel, uno de sus nueve hijos (en ese entonces tenía 19 años) y su esposa, Herminia Leyes, resultaron heridos.

Este episodio generó conmoción y dolor en la sociedad y en la fuerza, que despidió a Salvatierra con todos los honores. "Reconocimiento y dolor", tituló Diario UNO en su edición del 24 de enero de ese año.

"Para nosotros ese fue un hecho traumático, doloroso e imposible de olvida; aún hoy, que han pasado muchos años, seguimos atesorándolo, guardando el respeto y extrañándolo", comentó Joel Salvatierra (55), uno de los hijos de Uldarico y quien es comisario inspector.

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Reunidos en una mesa familiar, Joel fue acompañado por sus dos hijos, dos de sus hermanos y sobrinos, todos policías, extendiendo el legado que, sin saber, Uldarico les dejó.

Porque así como este hombre que murió por las balas de unos delincuentes no quería que sus hijos fueras policías, sus hijos tampoco querían lo mismo para los suyos. Sin embargo, la vocación y el deseo de seguir los pasos de los viejos fueron más fuertes y ahí están todos con el uniforme y orgullosos de pertenecer a la Policía de Mendoza y de haber seguido el camino de su padre y del abuelo.

"Lo que pasó con nuestro padre nunca nos disminuyó ni las fuerzas ni las ganas de seguir trabajando. Como hijos sentimos la pérdida y la seguimos sintiendo, pero seguimos adelante y cosechando lo que él sembró", dijo Dan Salvatierra (52), quien es comisario.

Pese a ser parte de la fuerza policial y desempeñar sus funciones con una dedicada vocación, tanto Joel como Dan y Gildo (53) coincidieron en que no querían que sus hijos también lo fueran.
Es más, Gildo tiene seis hijos y ninguno es policía. "Gracias a Dios", dijo. Y agregó: "Cada uno eligió su propio destino o carrera, y uno como padre los apoya incondicionalmente".

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Dan, por su parte, sostuvo que es una profesión "peligrosa" y que ese es uno de los motivos por los cuales prefería otra profesión para sus hijos. Aunque una vez que están adentro de la fuerza recibieron todo el apoyo, el que siempre un padre le suele dar a su hijo.

"Mi viejo nunca nos puso trabas para hacer lo que nosotros queríamos hacer. Es más, nos apoyaba siempre", contó Dan como repitiendo con sus herederos lo que hizo Uldarico con ellos.

En tanto, Joel contó cómo fue cuando sus hijos le dijeron que serían policías: "Les dije que estaban locos, porque tenían capacidad para desarrollar cualquier otra profesión. Me sorprendieron los dos".

Sin dudas que lo que pasó con su padre fue un motivo más que suficiente para no pensar en que sus hijos eligieran esta carrera. "Quizás era por lo de mi viejo. Nosotros cuando éramos chicos no lo veíamos casi nunca. Teníamos como imagen señera a un tipo trabajador y que permanentemente se preocupaba por el bien de prójimo. La que tuvo mucho que ver fue nuestra madre, que en muchos casos afrontó el papel de padre y madre", sostuvo Joel, quien está próximo a jubilarse dentro de la fuerza.

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Dan también contó lo que sintió cuando sus hijos le contaron la decisión que habían tomado para su futuro: "Fue terrible también. Me puse en la misma posición que mi papá, pero la realidad de todo es que los hijos eligen. Quizás tomaron el ejemplo nuestro, como nosotros tuvimos el de nuestro viejo".

Así, sin quererlo ni desearlo, los hijos de Dan y Joel eligieron seguir por el mismo camino. Tuvieron a su abuelo como emblema, el de un hombre que murió por defender a su familia y tratar de imponer justicia ante un acto delictivo. Pero fueron los padres de éstos los ejemplos más cercanos, lo que indirectamente terminaron influyendo para que hoy estos jóvenes sean parte de la Policía de Mendoza.

"Lo lindo o gratificante de todo esto es que mi hijo Nahuel o incluso Rainer (sobrino) no lo conocieron como abuelo, pero sí por nuestras palabras y nuestros relatos", relató Dan sobre las enseñanzas que quedaron de Uldarico y que hoy pueden ser transmitidas a otra generación de los Salvatierra.
Para Joel, "perseverancia, honestidad y trabajo" son los valores que les dejó su papá y que ellos hoy tratan de darles a sus hijos.

"Nuestro padre nos inculcó el respecto, que confiáramos en él, que nos iba a brindar todo el apoyo.
Muchas veces no estaba con nosotros los días del padre o en algunos cumpleaños de nuestros hermanos. Pero sabíamos que estaba presente porque se esforzaba por brindarnos todo, lo mejor. Era un buen padre", afirmó Dan con algo de emoción en sus ojos.

"Van a vivir lo que nosotros vivimos en ese momento"
Recordar lo sucedido el pasado 25 de mayo con los efectivos de la Policía Vial Jorge Carlos Cussi y Daniel Ríos, quienes fueron atropellados por Sebastián Petean, hizo rememorar a los Salvatierra lo que le pasó a su papá hace 23 años.

"Cuando pasó hace un tiempo lo de estos dos camaradas...", sostuvo Joel Salvatierra, quien no pudo seguir hablando por la emoción.

"Es volver el tiempo atrás", agregó su sobrino Nahuel. "Se volvió a repetir nuevamente", soltó Dan tal vez pensando en su papá y en estos dos policías que también murieron prestando servicios.

"Va a ser un vacío terrible para ellos. Van a vivir lo que nosotros vivimos en ese momento", dijo sobre lo que sentirán en una fecha como hoy los hijos de Cussi.

También haciendo una comparación, contó lo que vivió el día del funeral de estos dos policías: "La gente se paraba a los costados de la calles para despedirlos, con mucho respeto".
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