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martes 30 de enero de 2018

Diario UNO en el Aconcagua: las historias de Marcos Páez, de la Patrulla de Rescate

El equipo de Diario UNO sigue con su experiencia en el Aconcagua. El segundo jefe del grupo encargado de socorrer a los montañistas relató algunas de sus vivencias.

"Estábamos en Nido de Cóndores a 5.565 metros de altura y escuchamos una explosión. Una roca había caído sobre nuestro domo. Ese día volví a nacer", contó Marcos Páez, segundo jefe de la Patrulla de Rescate de la Policía, quien está en las temporadas de ascenso al Aconcagua desde hace ocho años, en los que le ha tocado vivir situaciones difíciles pero también muy gratas.

Seguimos subiendo el Aconcagua y Paéz nos cuenta: "Era mi segunda temporada, el 12 de diciembre del 2012, el día que decían que se iba a acabar el mundo", relató Marcos, y siguió: "Íbamos caminando hacia Nido de Cóndores a hacer un relevo, era cerca de las 13 y le dije a mi compañero Cristian Estrella: 'Viste que al final no pasó nada, no se terminó el mundo'", y continuaron camino.

Una vez que llegaron a su domo, una carpa especial en forma de media esfera, hicieron el cambio de guardia y acomodaron las cosas, entre ellas cuatro tubos de oxígeno.

"Una vez que terminamos nos pusimos a tomar mate y en un instante escuchamos un explosión y vimos que el domo estaba rajado", detalló el integrante de la Patrulla de Rescate.

"No entendíamos nada, salimos y miramos para todos lados, no había nadie a pesar de que había muchas carpas, pero nadie se había dado cuenta", dijo Marcos, quien explicó que una roca gigante había caído de una de las rimayas de la cara Oeste del Aconcagua, pegó en el techo de su carpa y salió por un costado. "Afortunadamente habíamos corrido los tubos de oxígeno, porque estaban justo donde cayó la roca".

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Hace 19 años que Marcos Páez es policía, y todo cambió el día que subió a conocer el Coloso de América con compañeros de la Patrulla de Rescate. "Vine a conocer, a vivir la experiencia de cómo trabajaban acá". "No pude llegar a la cumbre esa vez por falta de aclimatación, pero me gustó mucho el trabajo, el rescate y entregar todo hacia una persona que no puede regresar a su campamento", recordó Marcos, quien en 2010 se incorporó a la patrulla.

Cada integrante de la patrulla trabaja 15 días en el parque Aconcagua y descansa 15 días en su casa, desde que se inicia la temporada, en noviembre, y hasta que termina, en marzo.

Cada rescate o auxilio a un visitante en problemas lo hacen a pie y cargando todo el equipamiento necesario para poder ayudar a la persona.

Uno que recuerda fue en la temporada 2013, en Nido de Cóndores; un guía los llamó porque uno de sus clientes no reaccionaba. "Fuimos a verlo en su carpa, estaba el andinista desmayado, inconsciente. Lo revisamos, le tomamos pulsaciones, valoraciones de distintos tipos y después que tuvimos toda la información se la pasamos al servicio médico: estaba en estado avanzado de edema cerebral. Lo medicamos con la orden del médico de Mulas y después se solicitó un vuelo de helicóptero, se lo evacuó y se salvó su vida", narró.

Hizo cumbre cuatro veces y dijo que cuando llegó hasta allá casi no podía hablar de la emoción que tenía. "Cada vez es diferente porque uno siempre está distinto. Lo que uno quiere es avisarle a su familia que llegó, pero es difícil hablar".

Marcos aseguró que una gran satisfacción en su trabajo "se siente cuando uno logra hacer que una víctima pueda salir de la situación en la que se encuentra", pero que "la satisfacción personal es poder llegar a casa y encontrarse con la familia".
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