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jueves 25 de enero de 2018

Desguace masivo en la playa de San Agustín

El Gobierno compacta más de 1.600 vehículos oficiales y judicializados que están amontonados en el reducto de la policía.

Un monstruo mecánico de considerables dimensiones, propio de cualquier pesadilla y dotado de una terrorífica garra, comenzará a devorar vehículos sin piedad, sin reconocer marcas, modelos, estado, insignias, ni tener en cuenta la noble prestación que dieron antaño a sus dueños.

Son autos, camionetas, motos y bicicletas, de las cuales casi la mitad operaron hasta la fatiga irreversible dentro de las propias fuerzas policiales. La otra mitad o un poco más son rodados caídos en desgracia, abandonados por sus dueños por multas impagables, por no tener los papeles en regla o por haber quedado destrozados tras un accidente, es decir, judicializados y sin retorno.

Son los vehículos de San Agustín, la playa carcelaria de automóviles donde hay más de 20.000 unidades secuestradas o en desuso.

Sin más espera, les llegará su hora a 1.472 unidades y 157 bicicletas, muchas enteras y otras ya convertidas en chatarra.

En la playa de San Agustín comienza el desguace masivo de rodados. Vehículos de hasta 1.500 kilos que la garra se tragará enteros para devolverlos compactados en un cubo inanimado.

Así, el Gobierno se deshará de más de la mitad del parque automotor que está ahí tirado.

Con Cornejo en persona
El gobernador de Mendoza Alfredo Cornejo presenciará el puntapié inicial con la clara decisión de ponerle el sello de su gestión a una problemática eterna y sin solución en que se ha convertido el amontonadero de autos de la playa policial, con vehículos que llevan más de 10 años aparcados.

Como le gusta al mandatario, aprovechará el lanzamiento del desguace masivo, para destacar que viene a darle solución a uno de los íconos del Estado bobo y pasivo, representado en la famosa playa de San Agustín.

La máquina, enviada por el Estado nacional a través del Programa Nacional de Descontaminación, Compactación y Disposición final de Automotores (Pronacom), ya vino en 2016 y dejó sus cartas de presentación apiñando unos 350 vehículos.

Sin embargo, aquella cantidad fue simbólica respecto de los miles y miles que siguen secuestrados o abandonados en la playa.

Esta vez será una operación de cirugía mayor, aunque no suficiente para lo que quedará pendiente.

Para el Gobierno será una oportunidad de enviar un mensaje claro de que, además de abordar la problemática puntual, empieza a resolver parcialmente un pasivo ambiental que afecta directamente a las barriadas que se han levantado a los costados de San Agustín.

Triturados y vendidos
La máquina compactadora tiene la capacidad de devorar el rodado completo sin necesidad de que haya que realizar una tarea previa de desmantelamiento. El vehículo va a las fauces del aparato con todo: fluidos, vidrios, asientos y hasta las mismísima cubiertas. Esta separa lo líquido de lo material en distintos compartimentos y luego lo aprisiona de tal manera que escupe un cubo prolijamente conformado en una operación que dura apenas unos minutos.

Esos cubos no son basura ambiental sin destino. Muy por el contrario se venden y tienen precio en el mercado.

Las empresas siderúrgicas demandan ese material en sus plantas.

En 2016, de sólo 350 vehículos se obtuvieron 130 toneladas de chatarra que el Estado vendió a $30.000 fondos que destinó al hospital de niños Humberto Notti.

El coordinador de Políticas Públicas de la Suprema Corte de Mendoza, Raúl Vicchi, dio un dato muy relevante en aquel desguace de 2016.

"Entre los poderes Ejecutivo y Judicial se ahorraron más de $4.000.000, con la totalidad de autos que destruimos en forma directa. Hablamos de unos 4.600 que ya destruimos sumando los mas de 1.000 que pasarán a desguace con este convenio que se ejecutará".

Cuántos y de dónde
De los 1.472 rodados que irán a desguace y destrucción, 406 son patrulleros policiales, a los que se suman 141 motocicletas de la fuerza que por su deterioro no tienen otro destino. Se añaden 13 vehículos del servicio penitenciario y 157 bicicletas que ya dieron todo a los bicipolicías de Mendoza.
A estos se agregan 912 vehículos particulares, secuestrados en San Agustín por estar judicializados y cuya situación es irreversible. Muchos de ellos llevan más de una década en la playa.
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