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lunes 11 de diciembre de 2017

Desafío de diciembre: planificar las comidas y escucharse a uno mismo

Son las claves para no estresarse durante las reuniones y fiestas de fin de año. Hay que evitar sobre todo el caos

Pasar diciembre sin estresarse y sin enfermarse puede volverse un verdadero desafío. Entre las reuniones con amigos, las cenas empresariales, los cierres y balances laborales y estudiantiles y, por supuesto, las fiestas de fin de año, evitar el caos es posible siguiendo algunos consejos útiles.

Percibirnos conscientemente y planificar son algunas de las claves para llegar a enero sanos y salvos.
"El estrés se produce cuando nosotros percibimos que los recursos que tenemos son inferiores a las situaciones que tenemos que enfrentar, ya sean reales o sean fantasías.

Sucede que las personas se pueden estresar por varios motivos, agarran un montón de actividades que creemos que podemos sobrellevarlas a todas y en realidad no podemos. Por ahí no tiene que ver con la presión de las situaciones sino que nosotros nos aceleramos y nos exigimos", explicó Mauricio Vezzoni, psicólogo.

El especialista afirmó que lo fundamental es registrarse. "Ser honestos con nosotros mismos, si quiero ir primero, segundo si puedo, si me da el tiempo, los recursos, mis trabajos que también tengo que cerrar y ahí viene el estrés de sentir que tengo que responder a todo, limitarse con lo que tengo, con lo que puedo. Si me siento mal tiene que ver con expectativas que me pongo o que los otros tienen sobre mí. Si yo soy fiel a mí mismo, lo más probable es que me sienta bien", agregó.

Dijo que está socialmente aceptado que a fin de año se generen momentos de encuentro con gente a la que no vemos desde hace mucho tiempo y que "la gente tiene el apuro de cerrar todo". Frente a esto, el especialista señala que lo fundamental es plantearse qué significan para mí esas personas, este momento.

"Hay que saber qué significan para mí, si puedo ceder, qué es lo más importante, si es más importante que mis hijos estén bien, priorizar lo que está bueno para mí y para el contexto", sostuvo con relación a otro de los clásicos conflictos de la época: con quién pasar Navidad y Año Nuevo.

"Hay que tener la paciencia de negociar, de tomarlo como un día festivo; hay personas que le dan gran importancia y otras no, con otra connotación. De acuerdo con esa significación es el conflicto que se puede o no generar. El problema es que se reactivan todos los conflictos subyacentes desde hace tiempo, por lo que es importante ver hasta cuándo voy a seguir con el conflicto", agregó.

Planificar las comidas
Además del estrés y los problemas familiares, en diciembre también surgen los desórdenes alimentarios no sólo por los excesos de las fiestas sino también por todas las demás celebraciones del mes.

"Uno se sale de su dieta habitual. Es común que la gente suele hacer transgresiones, en la cantidad y calidad. Comemos cosas que no comemos habitualmente", comentó Marisol Martínez, nutricionista.

La especialista aconseó planificar muy bien los menúes y prever la alimentación con anticipación.
"Hay que incluir alimentos de todos los grupos, no olvidarse de frutas y verduras, reivindicar los productos más naturales y no lo ultraprocesado", señaló y agregó que hay que darle prioridad a lo hecho en casa y tratar de incorporar frutas, verduras y legumbres.

Con respecto a las porciones, recomendó tratar de moderarlas. "Quizás no haya que restringirse tanto, sino probar de todo un poco, permitirse eso. No se trata de dejar de comer, pero sí medirse. No hay que saltear comidas porque si no a la noche llega uno a comerse todo. No hay que saltear las comidas principales", explicó y resaltó que también es importante evitar el exceso de sal.

Con relación a las bebidas, la nutricionista recomendó beber más agua durante todo el día porque es el medio de hidratación más saludable. "Hay que evitar el exceso de lo que son las bebidas azucaradas y las alcohólicas. El alcohol aporta calorías y uno no lo contabiliza", comentó.

Afirmó que es importante cuidar especialmente a los niños y mantenerlos hidratados con agua. Cada niño, según la nutricionista, debería tomar en esta época al menos ocho vasos de agua por día, aunque pueden ser más. "También se puede ofrecerles bebidas a los chicos, jugos de frutas, lo hecho en casa y no lo ultraprocesado", reiteró.

Pero si nada de esto funcionó e igual hubo de esos desajustes drásticos que se dan en pocos días, para arreglarlos o al menos contener los efectos hay que hacer actividad física. "Después de que nos comimos todo, hacer actividad física planificada, cuando no sea el calor tan extenuante, hacer algo que ayude a gastar todo eso que vamos a incorporar", aconsejó Martínez y finalizó: "Hay que disfrutar las fiestas, vivirlas plenamente, el alimento siempre tiene un rol social, tiene la función de vincularnos, y eso es tan importante como la fiesta en sí".
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