Mendoza - Mendoza Mendoza
domingo 04 de marzo de 2018

Denunciaron inseguridad y vandalismo en los hospitales

En varios de estos centros sanitarios esos hechos "están rozando los límites de la locura", dicen en AMPROS

La inseguridad en los hospitales y centros de salud estatales "está rozando en algunos de estos sitios los límites de la locura".

La singular frase es de la médica y dirigente gremial María Isabel Del Pópolo, secretaria general de AMPROS. Por ejemplo, cita el caso del hospital Schestakow, de San Rafael. Ahí la saña está a la orden del día. "Los ascensores por los que transportan las camillas con enfermos fueron víctima de vandalismo hasta dejarlos incluso fuera de servicio, mientras eran reparados y los pacientes debieron ser trasladados por escaleras. Son más los actos de vandalismo dentro del hospital que los de violencia propiamente dicha contra los profesionales", asegura.

En algunos hospitales del Gran Mendoza han sido robadas las cámaras de seguridad, lo que agrava más aún la problemática, ya que no pueden comprobarse los hechos delictivos registrados en el interior. "Pero a diferencia de ellos, en los centros de salud de la provincia, debido a que están enclavados en zonas absolutamente vulnerables, son moneda corriente los asaltos y agresiones contra los trabajadores", sostuvo el doctor Daniel Jiménez, secretario gremial de AMPROS.

"Ya hemos solicitado una reunión con el ministro de Seguridad, Gianni Venier, a través de la Subsecretaría de Trabajo y aún no obtuvimos respuestas. Es un tema recurrente que lleva por lo menos seis años de denuncias, que incluyen desde la puesta de un revólver o un cuchillo sobre el escritorio a un profesional para que atienda a determinado paciente hasta golpes de puño contra los trabajadores", agregó Del Pópolo.

En el hospital Perrupato las agresiones verbales son periódicas, sobre todo por la exigencia en cuanto a la celeridad de atención en el servicio de Guardia, aún cuando no presentan patologías de urgencia.
"Ante la interpelación de medicación gratuita hemos recibido agresiones y por tratarse de un efector público, no tenemos recursos suficientes ni medicación en abundancia; trabajamos conforme con los requerimientos. Y lo que es más grave aún, a modo de amenaza, en forma intimidatoria observamos cómo nos filman o graban", explicaron.

Los pacientes que llegan a las guardias con síndrome de abstinencia muestran una extrema agresividad, sobre todo por efecto de la ausencia de cocaína.

"Más de una vez hemos soportado episodios desagradables", concluyó un médico del Hospital Central, que recibe a centenares de heridos en riñas y delincuentes con fuertes antecedentes penales. A modo de ejemplo, una médica de guardia detalló que "muchos pacientes se creen médicos; nos ponen en estado de vulnerabilidad con el googleo de las patologías y hasta en duda lo que medicamos. Esto sacude bastante desde el punto de vista de la permanente especialización a la que nos sometemos. Y con respecto al uso de las redes sociales, en Facebook han sido publicadas fotos y escraches a varios médicos que tienen años de formación y experiencia clínica y académica".

El caso del hospital Lagomaggiore registra otras características. Tiene varios ingresos y sólo en los principales hay personal de vigilancia; el perímetro no está completamente custodiado. No existe policía en los alrededores y hay numerosos robos.

"Muchos pacientes y sus familiares son amigos de lo ajeno; pueden entrar y salir del hospital como les plazca. La mayoría de las habitaciones tienen salida al exterior del edificio, ya que la estructura y el diseño del hospital hacen imposible poder controlar lo que ocurre", sostuvo un profesional que solicitó no ser nombrado.

Fuente:

Más Leídas