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domingo 05 de noviembre de 2017

Del dolor de perder una hija a luchar contra la diabetes

Karen Agustina Vicario falleció en 2001 por falta de diagnóstico. Sus padres crearon una asociación en su nombre. Ahora inaugurarán el edificio propio, tras 11 años de trabajo

"Quien no vive para servir, no sirve para vivir". Para describir su labor, esa frase eligieron Norma Martínez (53) y Carlos Vicario (53), matrimonio oriundo de San Carlos. En 2001 perdieron a Karen Agustina, su hija de 6 años, por una diabetes que no fue diagnosticada a tiempo. Cinco años después crearon una asociación de ayuda al diabético en su nombre y a 11 años de esa misión, que nació del dolor de una pérdida irreparable, hoy ven concretado el edificio propio que será inaugurado en unos días, único en el Valle de Uco con servicios para tratar esta enfermedad.

Contar con un lugar donde se pudiera atender a diabéticos fue uno de los primeros objetivos que se plantearon en 2006 en la Asociación Karen Agustina que, desde sus inicios, estuvo dirigida por la familia Vicario en compañía de amigos y vecinos entusiasmados con la idea de ayudar al prójimo.

Para entonces –dicen– "no había nada", haciendo alusión al faltante de profesionales e información sobre diabetes en la zona. Esto padeció su hija, que hoy tendría 22 años, que llegó al hospital Notti sin un diagnóstico ni tratamiento adecuado y falleció.

"No sabíamos nada porque no fue hereditaria. Nunca nos imaginamos tener que saber sobre la enfermedad. Mucho no indagamos al principio porque teníamos mucha bronca. Es una contradicción trabajar por la diabetes, pero lo tomamos como una misión que nos dejó Karen. Al dolor lo encauzamos ayudando al otro", dijo Norma, sobre las sensaciones encontradas que los movilizaron.

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Armando Mansilla, Cristina Luffi, Norma Martínez y Silvana Uretta y  Carlos Vicario. Matrimonio al frente de la Asociación Karen Agustina y  miembros de las cooperativas que trabajan en terminar el edificio
Armando Mansilla, Cristina Luffi, Norma Martínez y Silvana Uretta y Carlos Vicario. Matrimonio al frente de la Asociación Karen Agustina y miembros de las cooperativas que trabajan en terminar el edificio

En un principio, funcionaron en un sector de la sede sancarlina del SUTE que les cedieron, donde empezaron a brindar atención de un enfermero –trabajaba ad honoren– para controlar el azúcar y la presión, realizar curaciones, inyectables, lo que hasta el día de hoy ofrecen a los socios, sin costos. Activos, tienen alrededor de 120 miembros, aunque según registros han pasado casi 1.000 personas y no todas diabéticas.

Algunos han requerido de algunas de las atenciones médicas especializadas y otros colaboran aportando para la cuota mínima (es de $20).

Ya con su estatuto oficializado, a la atención de enfermería le sumaron la educación y la labor en la detección temprana. "Hicimos campañas en las plazas, en eventos, en distritos y también, como Karen falleció en una edad escolar y uno siempre está viendo la falta de recursos sobre todo para los que van a la escuela y no tienen posibilidad de chequeos, llegamos a las escuelas rurales con controles", detalló Martínez, que es docente y hoy es directora de una escuela. En las instituciones escolares, hasta ahora, controlan azúcar, peso, talla y la nutricionista los diagnostica y deriva a otros médicos.

"La asociación colabora con estas familias para que comiencen con el tratamiento. Pero acá funciona todo como una cadena. Por ejemplo cuando faltó insulina hace unos, años la ofrecían algunos, porque es cara y no siempre se consigue rápidamente y nosotros las distribuíamos. También con las tiras reactivas. Para lo que también se tuvo que educar a la población, logrando que a muchos que quizás se le vencían, las entregaran para que nosotros pudiéramos donarlas", contó Carlos, que es empleado de Vialidad Nacional, pero que está con licencia médica por una esclerosis múltiple que se le declaró hace unos 3 años y por la que debe hoy estar en silla de ruedas.

Entre otras labores, la Asociación Karen Agustina viene ofreciendo en locales alquilados atención de especialistas en podología, odontología, medicina clínica, masoterapia, nutrición, psicología, psicopedagogía, y educación física. El modus operandi radica en que ellos atienden allí a un costo menor que en consultorios independientes.

Para que ahora puedan hacerlo en un moderno edificio ubicado en un terreno que le donó la Comuna en la villa cabecera de San Carlos –sobre la calle Lavalle, al 457– de cuatro consultorios con dos baños, más una amplia sala de espera y enfermería, debieron realizar todo tipo de eventos para recaudar fondos y administrar las donaciones que fueron recibiendo de algunas entidades, como de Fundación UNO Medios a través de Vendimia Solidaria.

"Las grandes victorias se obtienen de rodillas, dice la tarjeta de invitación a la inauguración porque nos representa. Si bien hemos recibido ayuda, la lucha principal la dimos también cuando teníamos el material y los artefactos y muebles pero no la plata para la mano de obra. Después empezamos con albañiles particulares y ahora trabajaron miembros de las cooperativos Viluco y Aroma", detallaron con respecto a la obra adonde se cortarán las cintas el próximo viernes, en el marco del aniversario departamental.

Ya con su edificio propio, los desafíos se renuevan.

"Queremos gestionar con el Gobierno proyectos para que un diabetólogo atienda directamente en la sede, recibiendo a pacientes del Valle de Uco y el Sur", adelantó Martínez, su presidenta.
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