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jueves 01 de febrero de 2018

Aquí están, estos son... los chefs del Aconcagua

Son conocidos los exquisitos platos de Pablo Chino Venturín, y su jefe, Pablo Juárez en el cerro Aconcagua.

Hay cosas que uno no imagina que pueda llegar a encontrar en el medio de la montaña. En Plaza de Mulas, con la mirada puesta en el Aconcagua, en una cocina dentro de una carpa un chef de 23 años preparaba carré de cerdo a la cerveza sobre puré de manzanas con verduras salteadas, guacamole y decorado con semillas de zapallo asadas. El aroma nos obligó a acercarnos.

Pablo Venturín, conocido en el campamento como Chino, y su jefe Pablo Juárez, Pirincho, preparaban el almuerzo para sus clientes.

Chino tiene 23 años, es chef y esta es su tercera temporada en Aconcagua. "Una compañera empezó a trabajar acá en Aconcagua y me comentó sobre estar aquí. Yo no tenía ni idea, no había ido ni al Cerro Arco, pero me empecé a informar y un amigo de mi hermano me consiguió una entrevista de trabajo. Así empecé".

El primer lugar donde estuvo fue en Confluencia, a 3.200 metros de altura, donde participó del armado de la cocina y trabajó durante un mes. Se fue a descansar en su franco y cuando volvió, lo habían ascendido para que se encargara de la comida en Plaza de Mulas. "Me dijeron: 'Seguí el sendero, solo, sin guía', y así llegué".

"Trabajaba desde las 6 de la mañana y terminábamos a las 23, fue durísima y era mi primera temporada. Fue una buena escuela, pero renuncié", contó el joven chef. "En la siguiente temporada me llamó otra empresa y fue totalmente diferente, con otro nivel. Es una empresa suiza y tiene campamentos en campos base del Everest, del lado de China. Mi objetivo es llegar ahí y ya me surgió la posibilidad, quizá para marzo de 2019".

A la par trabaja su jefe, Pirincho, quien hace 10 temporadas que está en el campamento base de Plaza de Mulas, a 4.300 metros de altura. Aunque nació en Morteros, Córdoba, un lugar donde no hay montañas, solo llanura.

Empezó a estudiar Diseño Industrial y luego empezó a hacer escalada deportiva. Se dio cuenta de que tenía una habilidad para las alturas y decidió estudiar para guía de montaña cuando tenía 27 años.

"En esa época conocí gente que trabajaba en Aconcagua y me contacté para trabajar acá, y empecé como porteador –quienes se encargan de llevar a altura los equipos de los andinistas–, la primera vez subí 20 kilos a Canadá, a 4.800 metros de altura. Nunca había hecho eso y tampoco dimensionaba lo que era esta montaña", dijo Pirincho.

Hoy es jefe de campamento y se encarga de que todo funcione bien para sus clientes: "Desde la limpieza, la comunicación con los campamentos de altura. Si necesitan algo, yo tengo que resolver cómo hacérselo llegar hasta el campamento donde estén con porteadores", contó quien, además, ayuda en la cocina.

Experiencias
"Fui a buscar un porteo a Piedras Negras, ubicado a 6.400 metros. Estaba nevando y había un silencio total. Estaba guardando todo, miré hacia mi derecha y vi una indiecita que miraba hacia al horizonte. Eran como las 4 de la tarde. Fue un momento de mucha paz y muy lindo, pero a la vez me asusté, así que guarde todo rápido y me fui. Antes volví a mirar y la indiecita ya no estaba".

Debajo el video de los Chefs

chefs de plaza de mulas

"Ametralladoras de ñoquis"
Hay una competencia activa entre Chino y Pirincho. El objetivo es quién corta más rápido las tiras de ñoquis.

El desafío empezó una vez que tenían 50 comensales y el tiempo apuraba. Allí Pirincho se puso a cortar a una velocidad nunca antes vista, para apurar la cocina. Chino adoptó la modalidad y allí surgió la competencia, aunque –según los dichos– el ganador es el jefe del campamento.

Ametralladoras de ñoquis

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