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viernes 25 de mayo de 2018

Aprender a leer y escribir, el objetivo en salitas de 5

Para alcanzarlo, la Dirección de Escuelas convocó a la especialista en alfabetización temprana Ana María Borzone.

Fue en 1989, cuando la hiperinflación golpeaba al país donde más duele: en el hambre y en las carencias de los niños. En ese contexto parecía difícil hacer por ellos algo más que satisfacer sus necesidades básicas de alimentación y abrigo. Sin embargo, hubo personas que fueron por más.

Entre otros, la docente e investigadora del Conicet y especialista en desarrollo cognitivo y lingüístico Ana María Borzone, quien pasó un año entero sentada en una sillita de un jardín de infantes ubicado en una villa de emergencia de la ciudad de Buenos Aires. Con la maestra –"una mujer muy brillante", describió– decidieron aplicar un programa de alfabetización temprana, que tenía una bajada directa a la realidad de los niños a los que estaba dirigido. El objetivo: que los alumnos adquieran las herramientas de lectocomprensión en edad temprana para no fracasar en primer grado.

El resultado fue mejor del esperado: "A fin de año el 70% de esos chicos había aprendido a leer y a escribir, incluso producían textos relativamente extensos sin omitir letras, y con una ortografía convencional, porque se interesaban en preguntarle a la maestra cómo se escribían las palabras", contó la especialista.

Este programa de alfabetización se convirtió en su tesis de doctorado y ahora es la semilla de la propuesta de lectoescritura desde el Nivel Inicial como lo propone la DGE.

Borzone asegura que hay que aprovechar los primeros ocho años de vida, que es el momento de desarrollo de mayor plasticidad neuronal, y por esto la DGE implementó en 2017 el proyecto "Queremos aprender en el camino alfabetizador".

El mismo comienza en jardín de infantes con el libro Klofky y sus amigos exploran el mundo, de autoría de Borzone, y continúa en primer grado con el segundo volumen, que ya plantea mayor complejidad en los textos y actividades.

Borzone asegura que con la estimulación adecuada la mayoría de los niños pueden aprender a leer, a escribir, a producir e interpretar textos sencillos para ir ganando complejidad a través del tiempo.

Un niño no fracasa, el sistema sí
Para la educadora, "si un chico tiene dificultades para leer y escribir en primer grado no es problema del niño sino del sistema que no supo contenerlo y acompañarlo".

Si un chico no aprende estas funciones básicas en el primer ciclo "es indudable que el sistema tiene fallas. Nunca fracasa un chico, lo que fracasa es la enseñanza, la educación", sostuvo Borzone.

"Nosotros fuimos aprendiendo y avanzando desde el programa ECOS, donde trabajamos mucho sobre oralidad, enseñanza de vocabulario, estrategias de comprensión y producción", explicó la especialista en lectura inicial.

También destacó que los niños pudieron producir un cuento a partir de una secuencia de veinticuatro imágenes. "La docente les leía un cuento todos los días. Lo hacía con la modalidad que nosotros proponemos y es la que se ha adoptado en Mendoza, que es la lectura interactiva o dialógica", sostuvo.

Interacción
Para Borzone, en este tipo de actividad no existe el individualismo. Hay que producir en equipo y luego evaluar de la misma forma el trabajo realizado.

En cuanto a los niños, interactúan con Klofky, un marcianito que protagoniza la historia y los acompaña a recorrer el camino de la lectura y la comprensión.

También comparten sus experiencias de lectura entre ellos.

Equipo
El trabajo con los docentes fue una experiencia que merece un capítulo aparte, del que las jornadas que llevaron adelante los educadores la semana pasada fueron parte.

Entre las estrategias a implementar para incentivar la alfabetización temprana se encuentra la consigna de que se dedicarán al menos 20 minutos por día a la lectura en las aulas. La especialista comentó que estas estrategias se van planteando y evaluando en un equipo de la DGE al que se le entrega el material para que lo estudien, lo trabajen y después lo transmitan a los maestros.

"Para mí, es una experiencia inédita y enriquecedora", subrayó.

Sostiene Borzone que la mayor dificultad para llevar adelante este objetivo "es que en Argentina la escuela dejó de enseñar en forma sistemática y efectiva. Esta forma a lo mejor no afecta a un niño de nivel socioeconómico de clase media o media alta porque le enseñan en su casa".

"En una escuela pública tenemos que sistematizar la enseñanza, no hay aprendizaje sin enseñanza sistemática", señaló la educadora a Diario UNO.
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