Domingo, 21 de octubre de 2018

La historia de la llamada que convirtió a Sabrina en la mamá de Chiara

Chiara recorre la casa de punta a punta, mientras toma la mamadera y mira de reojo los dibujitos, antes de ir al jardín. Es temprano. Son cerca de las 8 de la mañana y unos enormes rayos de sol entran por el balcón para iluminar el living del departamento. Pero no logran iluminar más de lo que lo hace la propia Chiara todos los días, desde hace 2 años y medio.

Un miércoles de 2016 sonó el teléfono. Era un llamado desde el hospital Durand, preguntando por Sabrina Villanueva. "Me dijeron que había nacido Chiara y que surgía la necesidad de que tenga un poco de contacto físico con un familiar porque había estado un mes en neonatología. Por un tema personal, mi hermana no estaba en condiciones de ocuparse de ella", cuenta Sabrina (34). Y sin pensarlo demasiado, a los pocos días se presentó en el hospital para estar con Chiara.

Durante la primera semana Sabrina no la pudo visitar porque seguía en cuidados intensivos. Pero llegó el día en el que la conoció y desde ese momento se dio cuenta de que era la única persona que tenía. Ahí fue cuando decidió hacerse cargo de ella y sin pensarlo demasiado se fue involucrando de a poco.

Las primeras charlas con los médicos fueron para saber cuánto sabía ella del mundo maternal. "Me preguntaban ¿Sabés dar una mamadera? No...¿Sabés cambiar un pañal? No.. Bueno, acá te vamos a enseñar... Y me enseñaron a darle la mamadera, a cambiarle el pañal, a bañarla... Y así fui aprendiendo... a los ponchazos", afirma.

Después de más de un mes de neonatología, Chiara fue dada de alta. Acompañada de una amiga, Sabrina firmó un acta y junto a la beba abandonaron el hospital. Lo que vino después no fue nada fácil.

Significó convertirse en mamá sin haberlo planeado, sin tener idea de lo que se venía, de un día para otro. Pasar de dormir 8 horas por día a dormir 3. Cambiar pañales, dar mamaderas, cambiar la economía del hogar, cambiar el orden de prioridades, cambiar totalmente la vida. Sabrina se ríe pero recuerda el primer año como "lo peor". "Me fui dando cuenta de la responsabilidad que había tomado. Fue muy difícil y pasé por varios momentos de crisis".

A pesar de todo, Sabrina pudo hacerse cargo de la situación. Con la ayuda y contención de sus amigas -a las que les da un papel muy importante en su vida- y a la colaboración de sus hermanos más grandes y de todo el barrio, de a poco fue acomodándose para ordenar la vida de ambas.

Sabrina define a Chiara como muy dulce, simpática y con mucha personalidad. En el día a día, Chiara juega mucho con "Colmillo", su perro y gran amigo del que no se separa desde que llegó a la casa. Es inquieta y en su casa se mueve como pez en el agua. Definitivamente es su hábitat.

Va hasta la cocina, agarra la mamadera que preparó su mamá -porque así Chiara decidió llamar a Sabrina-, sale al balcón, sube y baja del sillón unas 100 veces. Pero cuando Sabrina le da una orden, Chiara la respeta.

Llega la hora de ir al jardín. Sabrina la peina, agarran algunas galletitas, la mochila y emprenden el viaje de la mano, juntas. "La psicóloga una vez me dijo que Chiara necesitaba una rutina, necesitaba generar hábitos y tener un espejo donde reflejarse. Y hoy en día me doy cuenta de que logramos esa rutina y que copia todo lo que hago yo", cuenta Sabrina.

En esta historia, la burocracia también mostró su peor cara. Durante el primer año de guarda de Chiara, Sabrina tuvo que desembolsar cerca de 40.000 pesos para pagar honorarios de abogados y asistentes sociales, porque por estar trabajando en relación de dependencia, se le denegó la posibilidad de un patrocinio gratuito.

Pero estos pasos fueron imprescindibles para elaborar los informes que posteriormente le permitieron renovar la guarda y actualmente tener la posibilidad de acceder a la tutela definitiva, en mayo de 2019.

Ninguna de los obstáculos que tuvo que sortear Sabrina impiden que valore lo que Chiara vino a hacer en ella: "Chiara me cambió mi personalidad, me volvió más cararrota, en el sentido que en un hospital, por ejemplo, puedo llegar a discutir por algo o pelear un turno, o decir "atendé a la nena porque tiene fiebre", describe.

A pesar de reconocer que todavía no puede entender cómo su hermana no se hizo cargo de su hija, ella intenta mirar hacia adelante. La ve bien, sana, sociable, entera. La ve feliz. Y ella se siente al 100% responsable de Chiara. Y se siente su mamá.

Ser mamá implica una enorme responsabilidad y un compromiso inimaginable. Pero serlo de un momento a otro, sin siquiera planearlo, sin habérselo propuesto, es un acto de amor enorme. Sabrina cuenta que un gran amigo suyo no deja de valorar este gran desafío que tomó Sabrina, a partir de aquel día de enero de 2016.

Ella reconoce que si lo hubiera pensado demasiado quizá no lo hubiera hecho. Hoy Chiara es su prioridad y todo lo que planifica lo hace siempre en función de ella. Será por eso y por todo lo que Sabrina viene haciendo desde hace 2 años y medio que Chiara puso en palabras lo que significa Sabrina: "Mamá".

Fuente: A24

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