Un policía que fue absuelto por violar a una joven de 21 años volverá a ser juzgado

Por UNO

Lo detuvieron por abusar a una joven. Fue absuelto. Volvió a ser capturado por otro hecho similar. Lo condenaron en esa segunda causa. Ahora, volverá a ser juzgado por el primer hecho a casi 10 años de la denuncia.

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Pablo José Podesta tiene 39 años. Supo ser miembro de la Policía, donde pasó por varias dependencias como el Centro Estratégico de Operaciones (CEO) y una comisaría del Valle de Uco. Pero lejos está de ser recordado por su accionar policial, si no por los terribles hechos de los que está acusado.

Sobre su espalda pesan dos causas de abuso sexual que ocurrieron bajo modus operandi similares. Si bien en una ya había sido absuelto, ahora volverá a ser juzgado por ese hecho.

Perspectiva de género

El 25 de febrero de 2010 fue la primera denuncia contra Podestá. Una joven de 21 años manifestó que caminaba con su hermano menor de edad por las inmediaciones del Casino de Mendoza cuando fueron abordados por un policía. Como la joven no tenía su documento de identidad, le dijo que la trasladaría a una comisaría por averiguación de antecedentes.

La víctima caminó junto al efectivo un par de cuadras hasta donde supuestamente estaba el patrullero, pero el hombre le mostró su arma de fuego y la amenazó. Continuaron a pie hasta una casa abandonada ubicada en Dorrego, Guaymallén. Allí, según la denuncia, la maniató con los cordones de sus zapatillas y la abusó sexualmente.

Podésta estuvo detenido medio año por este caso. Llegó al juicio en libertad. En el debate fue absuelto por los jueces David Mangiafico, Roberto Uliarte y José Valerio -hoy, ministro de la Suprema Corte de Justicia-. Ni siquiera la Fiscalía sostuvo su acusación en el juicio.

Pero quien sí insistió fue el abogado querellante, quien presentó un recurso ante la Corte provincial que llegó a buenos términos a fines del mes pasado.

El máximo Tribunal de Justicia anuló ese juicio considerando que, entre otros argumentos, los jueces no tuvieron prespectiva de género. Ahora, Podestá deberá volver a sentarse en el banquillo de acusados.

Los ministros Omar Palermo, Mario Adaro y Jorge Nanclares establecieron que si bien la víctima presentó algunas contradicciones en sus declaraciones -en cuanto a detalles como lugares y vestimentas-, esto se debe al estado de shock que presentaba. "Es una mujer víctima de una agresión sexual. Estaba vulnerable y nerviosa. El atacante la había amenazado con quitarle la vida si hablaba", consideraron.

También tuvieron en cuenta que los psicólogos detectaron en la joven síntomas de haber sido abusada sexualmente.

Otro hecho

Si Podestá hubiera sido condenado en ese primer juicio, seguramente se hubiera evitado un segundo caso similar que ocurrió el 27 de junio de 2015. Con modus operandi similar, el uniformado llegó en un auto particular hasta la una esquina de la Cuarta Sección.

Junto a un amigo, Marcelo Rubén López, contactaron a dos prostitutas que se subieron al vehículo. En esa instancia, el efectivo las encañonó con su arma reglamentaria aunque una de ellas logró zafar al arrojarse del auto en movimiento. Su colega terminó siendo abusada sexualmente también en una casa abandonada.

Por este hecho, los dos sujetos realizaron un juicio abreviado donde fueron condenados a 9 años de prisión, una pena cercana a la mínima que arriesgaban. Había varias pruebas en su contra, entre ellas, cotejos de ADN que habían arrojado resultados positivos.

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