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Se cumplen 44 años del romance de Maradona con la Selección

El estreno del astro en la Selección se produjo luego de haber deslumbrado al entonces técnico del combinado nacional, César Luis Menotti.

El debut de Diego Maradona en la Selección argentina, día en que nació un amor eterno, se produjo hace 44 años, luego de haber deslumbrado al entonces técnico del combinado nacional, César Luis Menotti.

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Fue el domingo 27 de febrero de 1977 en la vieja Bombonera, en el amistoso contra Hungría.

Un muy joven Maradona, de tan sólo 16 años y 121 días, se calzó la celeste y blanca y entró desde el banco a los 20 minutos del segundo tiempo en lugar del delantero Leopoldo Jacinto Luque, que falleció hace escasas semanas a causa del coronavirus.

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César Luis Menotti fue técnico de Maradona durante su paso por Barcelona.
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"Me pasaban un montón de cosas, un mundo todo distinto y todo de golpe. Tan de golpe que aquel sueño mío, jugar en la Selección, se cumplió enseguida, cuando recién tenía once partidos en Primera", analizó el propio 10 en su autobiografía "El Diego de la gente".

Ernesto Duchini, un prócer de las juveniles nacionales, lo había convocado para integrar el plantel de los sparrings con los que se entrenaban "bestias" de la talla de Daniel Passarella, René Houseman y Mario Kempes, que luego conseguirían el primer Mundial para la Selección.

En una de las prácticas, ese adolescente que vivía pegado a la pelota maravilló a los grandes. "Parece que la rompí porque el Flaco me habló especialmente a mí".

"Cuando terminó la práctica, Menotti me llamó aparte y me dijo: `Maradona, cuando salga de acá vaya al hotel a concentrarse. Lo único que le pido es que no se lo diga a nadie. Si quiere, coménteselo a sus padres pero evite que se entere el periodismo. No me gustaría que se pusiera nervioso´", recordó el Diego en el libro de cabecera de la congregación maradoniana.

El día del partido llegó y la Selección no tuvo problemas para superar a los húngaros, quienes iban perdiendo 5-0 cuando tuvieron el lujo de ser espectadores privilegiados del ingreso del jovencito que sería amo y señor del fútbol.

A los 20 minutos del segundo tiempo, el Flaco Menotti dejó de ver la cancha, giró y miró al banco de suplentes: "¡Maradona! ¡Maradona! Va a entrar por Luque. Haga lo que sabe, esté tranquilo y muévase por toda la cancha. ¿Estamos?". Con pocas palabras y sin demasiadas indicaciones, el Pelusa arrancó su historia de amor, infinita, con la camiseta celeste y blanca.

El gol de la honra para los húngaros lo convirtió Sándor Zombori y poco antes del final del encuentro, Diego estuvo cerca de ponerle una frutilla a un postre que ya se había devorado y que fue suficiente para llenarle el alma, pero no para calmar el hambre de gloria: con pelota dominada entró al área desde la derecha y, frente al arquero Sándor Gujdár, definió con la diestra, pero el tiro se fue por arriba del travesaño.

Pese a que su rendimiento crecía día a día en el club de La Paternal, Maradona no fue convocado para el Mundial del 78, algo que siempre le dolió al 10, pero que no opacó su cariño por Menotti.