espectaculos - Matt Damon Matt Damon
jueves 11 de enero de 2018

Un mundo enorme y pleno de recursos para todos

Solución. La película Pequeña gran vida, protagonizada por Matt Damon, propone que ante la escasez de alimentos por la superpoblación, una forma de aliviarla sería empequeñecer a los humanos.

La superpoblación y los problemas que ésta puede deparar, han sido una fuente de inspiración para artistas en general.

En clave de comedia, el consagrado director Alexander Payne (el mismo de Entre copas (que le valió dos Globos de Oro en 2004 y un Oscar en la categoría Mejor guión adaptado), Los descendientes y Nebraska llega con esta propuesta en la cual la ciencia parece haber encontrado la solución para el problema de la sobrepoblación humana: reducir el tamaño de las personas a 10 centímetros de altura y de esta manera contribuir a frenar el grave problema del daño medioambiental.

De esta manera, el costo de la vivienda, alimentación, recreación y otros factores, se verá reducido drásticamente.

Pequeña gran vida trailer

Un matrimonio decide sumarse a la moda y pasar por el proceso de reducción –que es por cierto irreversible–, sobre todo al valorar ciertas ventajas que tendrán en el "mundo pequeño", como que el dinero vale mucho más y por lo tanto podrán acceder a una vida lujosa muy lejana a sus medios en la vida real.

Esta premisa, que ya ha sido muy explorada en la ciencia ficción adquiere un nuevo giro en esta cinta que plantea, desde problemas urgentes como la superpoblación y la falta de alimentos y agua que aquejan a nuestro planeta, una respuesta divertida, pero no por ello menos reflexiva.

pequeña-gran-vida-2.jpg
<div>El mundo queda a 10 centímetros del suelo.</div>
El mundo queda a 10 centímetros del suelo.

Con respecto a su personaje, Paul Safranek, Matt Damon lo ha analizado como "una persona decente, pero un tanto patético. La película trata sobre esta persona ingenua y buena que abre los ojos al mundo y emprende este viaje tan increíble", afirmó el protagonista de varios de los filmes de la saga de Jason Bourne.

La película se completa con un elenco compuesto por grandes nombres, como Kristen Wiig, Christoph Waltz, Laura Dern, Jason Sudeikis, Neil Patrick Harris y Joaquim de Almeida.

A ellos se suma Hong Chau, actriz conocida por sus colaboraciones en series televisivas como Big Little Lies.

Esa costumbre de achicar a los protagonistas
El recurso de encoger a las personas ha dado a la ciencia ficción cinematográfica más de un filme memorable.

Quizá una de las más recordadas películas que tuvo a personas empequeñecidas fue El increíble hombre menguante (1956) de uno de los grandes maestros del género: Jack Arnold.

Este director había filmado antes una obra que se convirtió en un clásico, ahora revisitado: El monstruo de la laguna negra (1954), en cuya criatura anfibia se inspiró Guillermo del Toro para crear a su criatura en La forma del agua.

El-increible-hombre-menguante.jpg

En El increíble hombre menguante (basado en el libro de Richard Matheson), Scott Carey (Grant Williams) se ve expuesto a una radiación atómica y como resultado poco a poco su cuerpo comienza a empequeñecer, a tal punto que debe vivir en una casa de muñecas y un gato se convierte en una de las temibles amenazas cotidianas a su vida.

Con un presupuesto elevado para la época (cerca de 700.000 dólares) su película fue la precursora de otras que emplearían a gente diminuta como protagonista.

Luego siguió el Viaje Fantástico, de Richard Fleischer (1965), en el cual toda una tripulación y su nave son reducidos a un tamaño tal que pueden ser introducidos en el cuerpo de un científico, a quien deben salvarle la vida disolviendo desde adentro un hematoma cerebral. Inolvidable es para muchos la escena es que la bella Raquel Welch, una de las tripulantes, soporta en su ajustado traje el ataque de los anticuerpos que se adhieren a su curvilínea figura.

Más adelante hubo otros filmes que exploraron, desde la comedia, este recurso, con desiguales resultados: La increíble mujer menguante (1981), del director Joel Schumacher, con el protagónico de Lily Tomlin –homenaje directo hasta en el título a la película de Arnold– y quizá la más conocida, Querida, encogí a los niños (1989) de Joe Johnston, con un efectivo Rick Moranis como un científico que accidentalmente termina reduciendo a sus propios hijos a una mínima estatura. Su éxito fue tal que tuvo varias secuelas.
Fuente:

Más Leídas