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viernes 05 de enero de 2018

Ugarte, Grasso y cómo se vive en Pixar

El jueves 11 se estrena este filme de Disney en el cual participaron dos argentinos en el armado de los sets

Los animadores argentinos Gastón Ugarte y Cati Grasso estuvieron en el armado de los sets para la nueva película de Pixar, Coco, que se estrenará el jueves 11 de enero en Argentina, y cuentan con un asiento permanente para las próximas cintas de la empresa fundada por Steve Jobs.

En una entrevista en los estudios de Emeryville, California, Ugarte y Grasso explicaron cómo se trabaja en el gigante de la animación ganador de ocho premios Oscar y sostuvieron que en Argentina hay talento para desarrollar industria.

El caso de Ugarte, de 39 años, es el más antiguo: nacido en Tucumán, ingresó a Pixar en 2005 y luego de modelar en Un gran dinosaurio, pasó a ser líder del Departamento de Modelaje en Coco.
Grasso llegó el año pasado luego de un par de pasantías y se puso bajo la órbita de su compatriota para diseñar los objetos del filme.

"Mientras estaba en Argentina, Gastón me ayudó con el armado de mi portfolio y cuando entré a Coco por suerte lo tuve como líder en el equipo", explicó la joven de 28 años, recibida en la Universidad de Palermo.

"Yo –indicó Ugarte– ayudo a reclutar en universidades. Siempre busco gente de Argentina y me gustaría que vengan más, porque allá hay mucho talento y muy buen diseño".

Sus días son más o menos similares e igual de demandantes.

A las 9 suelen ingresar a un predio donde imperan el pasto y los árboles, con cancha fútbol, gansos que recorren la zona, pileta, gimnasio y varias cocinas instaladas en el edificio principal Steve Jobs.
Luego de la entrada a este idílico lugar de trabajo, rodeados de los personajes de Toy Story, Los Increíbles y Cars, comienzan la tarea artística, que se amalgama con la seguidilla de reuniones entre los diferentes departamentos.

"Es buenísimo tener el metegol, el gimnasio y todo eso, pero se trabaja mucho. Llegamos a hacer 85 horas por semana en los momentos de mayor presión", señaló Ugarte, quien vive con su esposa y dos hijos en la montañosa zona de Walnut Creek.

Grasso, por su parte, también valora las oportunidades de ocio que la empresa ofrece, aunque, al igual que su compañero, aclara: "Desayuno cuando tengo tiempo, porque en cuanto entro al estudio me siento en la computadora. Paso demasiado tiempo frente al teclado".

Los reportajes con Ugarte y Grasso suceden en el hall principal, con el buffet de fondo y mientras los directivos de Pixar se mezclan entre el resto de los empleados, con la sombra de los premios Oscar, Grammy y Globo de Oro que posan en una vitrina.

"Hay mucho diálogo y se trabaja muy bien acá. Está bueno que sea así", señaló la más novata del tándem argento.

Sin embargo, el más experimentado acotó: "Cuando entré, el otro edificio no existía. Éramos 475 empleados y hoy somos 1.300. A pesar de que la empresa le pone ganas a la interacción entre nosotros, se hizo todo más impersonal y corporativo".

De todas formas, Ugarte aclaró: "Si vas a Disney o Sony ves la diferencia. Ahí son muchos más y todos encerrados en cubículos. La filosofía de Steve Jobs se mantiene".

Ugarte no trabajó palmo a palmo con el también fundador de Apple, pero sí recordaba que si bien no estaba en el detalle de Pixar, más de una vez inclinó la balanza sobre un personaje.

"La empresa es muy democrática, también. Nadie tiene el puesto asegurado. Para cada nuevo proyecto uno tiene que aplicar y pasar una serie de entrevistas para ver si es el más idóneo", comentó Ugarte.
Grasso, en tanto, reconoció esa cualidad de la empresa y agregó que desde la dirección de Pixar estimulan no sólo el crecimiento profesional dentro de la firma sino que también apoya el desarrollo de proyectos por fuera de ella.

"Me gustaría dirigir un corto. Tengo algunas ideas y unos peachs armados en caso de que se de la oportunidad", dijo la joven que vive con su novio a 15 minutos de su trabajo.

"Ahora tengo más roce con los capos de la empresa –acotó Ugarte– y recién estoy aprendiendo sobre el resto de las áreas de una película. Quedé impactado cuando vi cómo Lee (Unkrich, el director de Coco) está empapado de todo el proceso de un filme".

La vida en Pixar parece idílica, cuestión que se acrecienta con el paisaje natural y cultura que ofrece el norte de California.

A una hora y media hay un centro de ski, y a otra hora y media está la playa para surfear, atractivos que se complementan con la cantidad de shows musicales, obras de teatro y eventos que ofrecen las ondulantes calles de San Francisco.


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