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jueves 19 de octubre de 2017

"Todas las películas se llevan una parte de vos"

La británica Kate Winslet cuenta cómo fue rodar "Más allá de la montaña" en condiciones extremas. El filme, en el que comparte protagónico con Idris Elba, es uno de los estrenos.

Es tan asombrosa como actriz que ya ha sido nominada en siete ocasiones al Oscar, que ganó en una ocasión, y fue candidata 11 veces al Globo de Oro, al que llegó a aspirar por duplicado en un mismo año y que ganó en dos ocasiones. La lista de Kate Winslet aumentará inevitablemente en los próximos años, teniendo en cuenta que la británica, que acaba de cumplir 42 años, no para de filmar.

Más allá de la montaña es uno de los estrenos de la semana y el debut en el cine hablado en inglés del palestino Hany Abud-Assad y en el que encarna a una mujer atrapada en un sitio remoto con un desconocido.

Pronto presentará en Estados Unidos Wonder Wheel, el filme ambientado en la Nueva York de los '50 que protagonizó para Woody Allen y que se estrena en Argentina el 4 de enero próximo.

Winslet además filma la segunda parte de Avatar, que recién llegará a los cines en 2020.

Más Allá de la Montaña Trailer Oficial (2017) Subtitulado HD

–En "Más allá de la montaña" todo dependía de que tuvieses buena química con Idris Elba...
–Es cierto. Cuando ponés a dos actores, no solo en una situación como la que plantea la película, sino compartiendo la historia de principio a fin, todo depende de la química. Por eso, si bien pusimos toda nuestra atención en los personajes, en el guión y en asegurarnos de creer todo lo que decíamos, nos ocupamos conscientemente de cuidarnos entre nosotros. En un proyecto como este era fundamental. Pero además tratamos de vivir una experiencia similar a la de estos personajes. No teníamos una carpa escondida para los actores con todo el glamour, ni tampoco nos daban comida especial. Contábamos con un pequeño grupo de técnicos canadienses que se aseguraron en todo momento que estuviésemos bien. Para muchas escenas nos llevaban en helicóptero hasta una montaña con una altura considerable, nos ponían botellas de agua en los bolsillos y nos decían que durante una hora nadie nos iba a poder encontrar. Subíamos 150 metros por la montaña mientras filmábamos, dejando deliberadamente marcas en la nieve. Rodar fue un trabajo de equipo en el que todos sabíamos que teníamos una misión que cumplir. Por suerte, con Idris nos llevamos muy bien, y aprendimos a darnos cuenta de cuál era el humor del otro cuando nos encontrábamos por la mañana, porque fue un trabajo que requirió de mucha resistencia y fue muy duro. Hubo días en los que lo hubiéramos dado todo por no tenernos que bajar del auto a las 5 de la mañana con 38 grados bajo cero, pero todo el mundo lo hacía y a nosotros también nos tocaba.

–¿Todo esto hizo que el filme fuera una experiencia diferente a tus otros rodajes?
–Sí, claro, pero como en toda película tiene que haber colaboración, comprensión y paciencia, especialmente en un filme en el que estás todo el tiempo con el otro actor. Con Idris analizábamos cada escena y particularmente nuestros diálogos. Fue también una experiencia especial porque tenemos métodos muy diferentes de actuación. A él le gusta improvisar y hace todo de una forma muy relajada. No es muy amigo de los ensayos y eso nos funcionó muy bien porque muchas veces terminábamos creando las escenas a medida que las filmábamos, sobre todo porque nos ayudaba el contexto. El frío que nos calaba los huesos estaba allí de verdad y las reacciones que teníamos frente a cada nueva situación eran muy auténticas. Recuerdo una ocasión en que teníamos que asomarnos a una catarata, y la gente de la producción quería que lo hiciéramos al menos una vez antes de empezar a filmar, y yo, conociendo a Idris, dije que no. Cuando nos asomamos por primera vez, la cámara nos estaba filmando. Fue una manera muy interesante de combinar dos formas diferentes de trabajo porque a mí me gusta prepararme mucho para cada papel y saberme los diálogos de memoria, pero en este caso no lo pude hacer así. Cada día era diferente y yo simplemente tenía que estar lista para dejarme llevar. En estas circunstancias tan extremas todo cambiaba cada día, incluyendo lo que yo tenía planeado como actriz y lo que Hany había planificado como director. Había días en los que solo podíamos filmar una toma. Recuerdo uno en particular que hacía tanto frío que sólo pudimos hacer una porque si nos quedábamos parados nos congelábamos.

–¿Ha habido alguna experiencia cinematográfica que haya tenido un impacto emocional particularmente fuerte para vos?
–Sí, es algo que me ha pasado con todas las películas que he hecho, de una forma u otra. Todas se llevan una parte de vos. A veces un personaje se queda con vos mas de la cuenta, pero en determinado momento lo tenés que dejar ir. A mi me encanta actuar pero he tenido experiencias cinematográficas que han sido muy duras porque he sentido que el personaje se ha apoderado de mí de tal forma que he tenido que advertirle a mis seres más cercanos de lo que me estaba pasando. Y es simplemente así como yo me conecto con mis personajes. No es que pierda la noción de lo que es real y lo que no lo es, pero mientras ruedo estoy muy distraída tanto mental como emocionalmente.
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