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miércoles 13 de diciembre de 2017

Testigos y víctimas de una atrapante oscuridad

La primera serie alemana que desembarca en la plataforma Netflix se ha convertido en un éxito mundial.

Viajar a través del tiempo ha sido un sueño muchas veces plasmado en las artes, sobre todo en la literatura y el cine. Y con esa posibilidad, la chance de poder cambiar algo del pasado está al alcance de la mano.

Estas humanas ambiciones son parte de lo que retrata Dark, la serie alemana estrenada a principios de este mes por Netflix, la cual necesitó tan sólo unos días para convertirse en tendencia mundial.

En el pequeño pueblo de Winden todos se conocen. Por eso la desaparición de un niño lo conmociona por completo y todos sus habitantes salen a buscarlo. Sobre todo su padre Ulrich Nielsen (Oliver Masucci), quien verá que su peor pesadilla está repitiéndose, ya que décadas antes fue su hermano quien desapareció sin dejar rastro. A medida que pasan los días, se irá descubriendo que estas desapariciones tienen relación con circunstancias ocurridas en 1986 (y luego también con 1953, ya que los períodos donde los sucesos extraños se repiten es de 33 años) y que todo ese pueblo y su entorno están rodeados de una asfixiante oscuridad que irá ganando la vida de su habitantes por completo. Animales que mueren súbitamente, traiciones, relaciones que nacen pero son imposibles son parte de estos intensos 10 capítulos.

En esta primera incursión de Net-flix en las series alemanas, hay que advertir que Dark no tiene la agilidad ni el estruendoso ritmo de las series norteamericanas. Su trama se desarrolla lentamente, de manera que algo de esa atmósfera amenazante que rodea a sus protagonistas nos interpele y que, a pesar incluso de la crueldad de ciertas imágenes – hasta quiebran la clásica consigna del decoro, de no mostrar violencia hacia los niños–, no podamos dejar de verla.

Esta primera temporada (el final de la misma y el éxito auguran una segunda) está dirigida muy ajustadamente por Baran bo Odar, que cuida con detalle la ambientación de las diferentes épocas (1953, 1986 y 2019) y lleva a buen destino a su multitudinario elenco (algunos personajes tienen hasta tres versiones, correspondientes a las épocas que aborda), sobre todo los niños y jóvenes que lo integran.

Si bien las semejanzas entre esta serie y Stranger Things han sido muchas veces marcadas, Dark es mucho más compleja en su trama y en su intensidad narrativa, ya que aborda interrogantes filosóficos como qué hacer frente a la posibilidad de modificar un aspecto del pasado que terminará alterando la vida de muchas personas, ya que la existencia se presenta como un intrincado sistema de interrelaciones, imposible de cambiar sin romper su delicada estructura.

Dark es, en definitiva, una experiencia diferencia, que plantea no sólo misterios sino profundos interrogantes que no son todos contestados. Habrá que ver si parte de ellos se develan en otra temporada, pero intuimos que muchas de ellas, de tan humanas, no tendrán nunca respuesta.

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