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miércoles 27 de diciembre de 2017

Se despidieron para no abandonarnos nunca más

Nos dejaron en 2017, pero sus trabajos fueron tan relevantes que se ganaron un lugar en el recuerdo y en la historia del espectáculo

De imprescindibles pioneros como Chuck Berry a auténticos genios de la comedia como Jerry Lewis, el cine y la música vieron también cómo en 2017 fallecieron estrellas de la talla de Fats Domino, Tom Petty, Roger Moore, Jonathan Demme o Jeanne Moreau.

Resulta difícil medir el impacto y la huella en el rock and roll de Chuck Berry, uno de los primeros mitos de este estilo de música efervescente y juvenil que cambió de raíz la música popular en el siglo XX.

Autor de temas inolvidables como Johnny B. Goode o Maybellene, Chuck Berry falleció a los 90 años, en marzo, en su domicilio de las afueras de San Luis (Estados Unidos).

Como también es imposible cuantificar el peso que para la comedia disparatada de muecas, tropiezos, equívocos y disfraces tuvo Jerry Lewis, uno de los máximos exponentes de este estilo, que murió el 20 de agosto a los 91 años.

Actor, director, productor, guionista y artista total, Lewis formó una pareja memorable del humor junto a Dean Martin y dejó para la posteridad filmes El botones (1960) o El profesor chiflado (1963).

En un registro completamente diferente, el de la elegancia y la finura de todo un agente 007, el cine lloró también la pérdida a los 89 años del británico Roger Moore, fallecido el 23 de mayo. Protagonista de Vive y deja morir (1973) y La espía que me amó (1977), fue el actor que más veces se puso en la piel de James Bond.

Otro ilustre y respetado intérprete inglés como John Hurt, conocido por El hombre elefante (1980), sucumbió al cáncer a los 77 años en enero pasado.

Era un actor de culto, al igual que Jeanne Moreau, musa de la "nouvelle vague" y mito del cine francés, una enigmática actriz y cantante que trabajó casi hasta el final de sus 89 años y que está en la historia del cine por haber participado en joyas del séptimo arte como Jules y Jim (1962).

Y la televisión estadounidense despidió en enero a todo un ícono femenino como Mary Tyler Moore, que falleció a los 80 años y que con The Mary Tyler Moore Show se convirtió en un emblema de la mujer moderna e independiente.

Más joven, con 73 años, nos dejó Jonathan Demme, director de El silencio de los inocentes (1991), una de las tres películas -junto con Sucedió una noche (1934) y Atrapado sin salida (1975)- que han ganado los cinco Oscar considerados más importantes: mejor película, director, actor, actriz y guión.

De mirada afilada e imponente presencia como la de un cowboy, el actor y escritor Sam Shepard, guionista de Paris, Texas (1984) e intérprete de Los elegidos de la gloria (1983), también murió a los 73 años.

Mientras el cine de terror dijo adiós a dos brillantes maestros del género como George A. Romero (La noche de los muertos vivos, 1968) y Tobe Hooper (La matanza de Texas, 1974, y Poltergeist, 1982).
Martin Landau, ganador del Oscar por la cinta Ed Wood (1994) fue otro de los rostros conocidos que se fueron en 2017, un año que despidió a otros artistas de la pequeña y la gran pantalla como Harry Dean Stanton, Miguel Ferrer, Emmanuelle Riva, Anita Pallenberg, Bill Paxton, Frank Vincent o Michael Nyqvist.

Y el mundo latinoamericano sufrió una gran pérdida, la del actor argentino Federico Luppi, un nombre no exento de polémica por sus declaraciones a tumba abierta y presencia elegante en medio siglo de películas, con títulos como Un lugar en el mundo (1992), Sol de otoño (1996), Martín (Hache) (1998) o Cronos (2006). Este año también se fueron las actrices Estela Molly y Elsa Daniel, el periodista y actor Andrés Percivale; el actor y director Diego Rafecas, el actor Leo Rosenwasser, el cantante Horacio Guarany, el actor Salo Pasik y recientemente el actor Lito Cruz.

A los melómanos de medio mundo les rompió el corazón el inesperado fallecimiento a los 66 años de Tom Petty, un enorme exponente del rock estadounidense más intenso y apasionado y el autor de himnos como American Girl y Free Fallin.

Los fans del sonido atormentado del grunge tuvieron que despedir a Chris Cornell, cantante de Soundgarden y Audioslave, que se suicidó a los 52 años en Detroit (Estados Unidos.). Amigo íntimo de Cornell y líder de la banda superventas de "nu metal" Linkin Park, el vocalista Chester Bennington también se quitó la vida a los 41 años en Los Ángeles.

De un estilo totalmente diferente, maestro del piano más juguetón de los inicios del rock, Fats Domino, firmante de canciones para la eternidad como Blueberry Hill, murió a los 89 años en su amada y natal Nueva Orleans.

No faltaron los motivos para que los fans del rock echaran alguna lágrima ya que 2017 despidió a los conocidos guitarristas Gregg Allman, de Allman Brothers Band; Malcolm Young, de AC/DC; J. Geils, de The J. Geils Band, y Walter Becker, de Steely Dan.

Así como al dios del rock francés, Johnny Hallyday, las figuras del country Glen Campbell y Don Williams, el "crooner" Al Jarreau, el talento del soul Charles Bradley, el rapero Prodigy -del dúo Mobb Deep-, y la estrella del pop juvenil de los años '70 David Cassidy.
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