espectaculos espectaculos
domingo 12 de noviembre de 2017

Ricardo Arjona trae su Circo Soledad

El cantautor guatemalteco se presentará este jueves y viernes, a las 21.30, en el Arena Maipú Stadium, en donde presentará su décimoquinto material discográfico y repasará los grandes éxitos de su carrera

Empezó cantando en los bares, contrariando una recomendación de su madre, que pretendía que continuara como maestro rural, en su natal Guatemala. Treinta años después Ricardo Arjona lanzó su nuevo disco, Circo Soledad, que implica poner en marcha una maquinaria mundial para brindar unos 100 recitales en decenas de países. Dos de ellos serán, en Mendoza, el próximo jueves y viernes.
"Sigo siendo un muchacho de barrio, el de siempre. Y ya he dicho que mi mayor excentricidad en esta industria es ser inmensamente básico", definió el cantante.

Arjona contó que tuvo su primer guitarra a los ocho años, y se apasionó para siempre. Sus padres nunca creyeron que pudiera llegar tan lejos con las canciones. "A mi madre no les gustaban, tenían contenido social y político" y eso era peligroso en la Guatemala de los años '70 y '80. Ricardo Arjona de adolescente cargó cajas en la producción de uvas, y le concedió a su madre ejercer el oficio de maestro rural, como su padre. "Durante cinco años, pero luego ya no pude, y me dediqué a las canciones".

­–­­­¿Qué viene a ofrecer "Circo Soledad", el nuevo disco?
­–No tiene nada de lo que esté de moda, pero todo lo que tiene está bien hecho. No nos guardamos nada, hicimos un disco con 14 canciones, no usamos rellenos como se acostumbra. Es una propuesta que tiene una estética del circo, pero no los circos actuales que mayormente son muy sofisticados, tecnológicos. Nosotros buscamos aquellos circos tradicionales, artesanales, un circo vintage.

–¿Por qué circo?
–En parte mi disco le debe el nombre al debate presidencial de Estados Unidos. Fue un auténtico circo. Las cosas que pasan hoy no tienen razonamiento lógico; Donald Trump está claro que no quiere a nuestros paisanos en Estados Unidos. Pero a los que les toca defender a nuestros paisanos en Estados Unidos están demasiado entretenidos y se olvidan de los saqueadores que en la historia han dirigido nuestro país, y son los verdaderos culpables. Lo cierto es que tenemos que hacer algo, pero bueno, no pasa.

–¿El proyecto cómo llegó a ponerse en marcha?
–No sé que me trajo a este proyecto; no era mi plan, no pensaba encontrarme con un disco. No estaba para eso. Fue como un tropiezo, me encontré con él, sin tener absolutamente nada previsto. Pero salieron un par de acordes que me llevaron a Señorita, y después me llevan a El que olvida, y entonces ya estaba haciendo un disco, y sin darme cuenta. Había escrito tres canciones en un día, algo que no es normal, al menos para mí. Yo sé lo que es pasar un año sin escribir una canción. Sucedió que en pocas semanas tuve 12 canciones y en dos meses, un disco, tal vez el más importante que he grabado en toda mi carrera. Podría decir que el disco se dio en medio de un "circo" personal muy intenso, de manera sorpresiva.

–También hablaste de una evocación familiar con la idea del circo.
–Sí, es claro que hay una suerte de analogía entre la realidad y los circos. Circo Soledad trae coincidencias; tiene que ver con la guerra civil española, mi abuelo, junto a dos hermanos, vienen a Guatemala. Mi abuelo muere cuando mi padre tiene apenas seis años. Uno de sus dos hermanos se va para el norte, a México, y el otro al sur. Su profesión era la de payaso de circo, y se presume que fue a Costa Rica. El azar, el talento de muchas personas, me llevaron a realizar Circo Soledad a Costa Rica. El lugar donde vivió ese tío abuelo que nadie nunca volvió a ver. Estoy entonces en una gama de colores, y tal vez, la búsqueda, inconsciente, de un tío abuelo que inspiró en mi la idea del circo.

­–A treinta años del comienzo de todo, ¿qué te deja el recorrido?
­–No creo mucho en las máscaras, aunque sé que todos llevamos una. Con el tiempo me voy acostumbrando a andar sin filtros, como fue mi madre, frontal. Con más franqueza. Eso te transforma en un tipo desajustado, y te puede generar problemas. Siempre cuento la historia de mis padres, sus incongruencias, de que fuimos itinerantes, de que fueron maestros rurales, de nuestra pobreza que estaba oculta, pero que fue pobreza. Mis padres se equivocaron mucho, pero lo hicieron con autosuficiencia, con gran poder. Nos hacían saber que había alguien que mandaba en la casa. Nosotros sabíamos que nada malo nos podía pasar; en mi casa teníamos el equilibrio. Ellos ejercían el poder sin culpa.

­–¿Te definís como un hombre áspero que sin embargo enamora a las fans?
­–No me gustan las entrevistas; tengo sólidas razones para pensar que no deberían existir. Porque me resulta difícil contar cosas de mi vida a quienes no conozco; con mi Circo Soledad tengo la posibilidad de llorar a carcajadas, de disfrutar. Lo principal cuando haces un trabajo discográfico es que te satisfaga a vos, y no pensar en cómo será la recepción de parte del público. Creo que eso es la vida.
Fuente:

Más Leídas