Diario Uno > Espectáculos

“Pienso retirarme en dos años”

Selva Florencia Manzurfmanzur@diariouno.net.ar

Desde hace cinco décadas, Carlos Marcelo Sicilia es parte del inconsciente colectivo de todos los mendocinos, con su espontaneidad, sus comentarios, chistes, entrevistas y hasta rabietas. Las mañanas que conduce en el programa Hola país!, por radio Nihuil, son un clásico y resulta difícil pensar en un futuro en el que su voz ya no se escuche por el dial.

Sin embargo, en diálogo con Escenario & Tendencias, el popular y carismático conductor aseguró que ya piensa en su retiro y anunció cómo van a ser esos días lejos de los micrófonos y de su masiva audiencia local.

Hoy es también otro rol el que lo acerca a la gente. A partir de las 13, Sicilia regresa junto con su fiel compañero, el profesor Ácaro –interpretado por Rodrigo Galdeano–, al mando del programa televisivo El gusto es nuestro (Canal 7 Mendoza). Cual Quijote y Sancho, ambos se enfrentarán nuevamente a las más entretenidas aventuras cuando intenten mezclar gastronomía, música y entrevistas profundas a mendocinos destacados. En la cocina, los acompañará el chef Alejandro Iannizzotto.

–Arranca el cuarto año de El gusto es nuestro, ¿cómo sigue el show?

–Hemos cambiado el decorado, este año es mucho más minimalista, y hemos modificado un poco el formato. Ahora los bloques son más largos, para dar más continuidad artística alprograma. Pero sigue siendo la  preparación de una comida, un show musical y la charla con el invitado, que es alguien relevante de la sociedad. Tenemosla ilusión de seguir mostrando la cultura de Mendoza.

–Este formato te da la posibilidad de entrevistar más en profundidad que en la radio…

–Sí, porque la radio tiene otro tipo de vertiginosidad, aunque podés hacer profunda una entrevista también, cuando llega la hora de la repregunta el tiempo te obliga a cortar. Acá tampoco es suficiente, porque tener 25 minutos con personalidades tan atractivas se hace corto. Siempre el entrevistado quiere seguir hablando.

–¿Cuál había sido tu última aparición en televisión? ¿Lo extrañabas?

–Fue Hola país al mediodía, que terminó en el 2001, así que pasaron unos ocho años. No la extrañás a la televisión, es lindo porque la gente te reconoce, es como un alimento al ego, pero no la necesitás. Además, estoy en otro medio de difusión y con una presencia muy importante, nada menos que cuatro horas en la radio líder de Mendoza.

Es lindo hacer televisión, pero tiene algo en contra ese formato y es que todo está tan prefabricado que uno pierde un poco la espontaneidad que, afortunadamente, la radio sí te permite conservar.

–¿Qué opinás de la televisión local?

–Técnicamente está muy alejada de las necesidades que tiene ahora la comunicación audiovisual. Humanamente, necesita de más trabajo y ejercitación, pero no sólo los técnicos. Hay que crecer mentalmente y en lo profesional. El que aparece delante de cámaras también tiene que mejorar, no todo es presentar cosas enlatadas que vienen de afuera.

Eso no es ya lo que hay que darle al televidente. A veces, veo a colegas que tambalean en conocimiento general, cuando el periodista tiene que tener un océano de conocimientos. A veces, uno nota la falta de formación de los

que están frente a cámara. Veo más que nada canales internacionales, justamente porque no me puedo bancar esto.

Una pareja dispareja: Sicilia y Ácaro

–¿Cuándo conociste a Galdeano?

–Él empezó haciendo Ácaro conmigo en Hola país!, en 1998. Fue cuando Rodrigo empezaba a hacer humor. Hacía pequeños papeles y siempre me resultó muy fresco. Es el único que me hace reír y eso que uno en la radio siempre está rodeado de gente cómica. El programa de televisión surgió porque en los cortes de Hola país! siempre discutíamos sobre las particularidades de algún plato, como por ejemplo que él le pone queso de rallar al pastel de papa y yo no, y un día le dije que hiciéramos un programa gastronómico.

–¿Cuál creés que es la clave para que haya tanta química entre ustedes dos?

–Es afortunado eso, no siempre se da. Algunos programas pueden fracasar por eso, por la falta de comunicación. Creo que es porque él me hace reír siempre, lo respeto, y él también a mí. Nos llevamos bien y eso se refleja.

–Pasan mucho tiempo juntos…

–Son cuatro horas diarias y dos más del programa en Canal 7. No es tanto. Gracias a Dios, me puedo liberar de cualquier vestigio de Rodrigo Galdeano (risas).

Cincuenta años de radio y TV

–¿Cómo te iniciaste en el medio?

–Tuve una beca en quinto año de la secundaria para irme a estudiar a una escuela de Los Ángeles (Estados Unidos). Fue en el ‘61 y allá había televisión a color, acá ni siquiera había televisión. Volví con la cabeza llena de todo eso que había visto y quería formar parte. Canal 7 acababa de empezar y en mi cuadra vivía alguien que trabajaba ahí y yo le pedí a mi vieja que hablara con él. Así fue que empecé, de a poquito, haciendo pruebas.

Mi primer trabajo fue anunciar los discos que aparecían en el momento en que se hacía el chart de ajuste, para acomodar la imagen. Luego, se produjo una vacante en LV10 y empecé a trabajar. En abril de este año, hace 50 años que empecé en televisión y radio a la vez.

–¿No estás cansado de hacer lo mismo durante tantos años?

–Gustavo Solanes dijo una frase que siempre recuerdo: “Aquel que no ama lo que hace, no es un buen hombre”. Uno tiene que amar lo que hace, tiene que tener vocación; si no, se transforma en una tarea burocrática más. A mí me gusta. Después de tantos años, sigo levantándome a las 6 de la mañana, cuando podría llegar sólo 5 minutos antes de empezar y sin embargo llego una hora antes.

Vuelvo a leer los diarios. Si no fuera así, sería un fracaso. Por otro lado, tenés que mostrarte como sos: si sos gordo, como gordo; si sos culto, como culto.

–¿Has pensado en retirarte?

–Sí. Quiero retirarme, pero mi hijo no quiere. Mi hijo menor, que es el productor del programa de tele, me dice que estoy fresco como una lechuga. No sé si miente para que sigamos o qué, pero tampoco me siento agotado. Por ejemplo, cuando se murió Néstor Kirchner, que era feriado, lo primero que hice fue venirme a la radio. Es lo que a uno le nace. Quisiera terminar de trabajar de aquí a uno o dos años. Si el cuerpo aguanta, lo hago.

–¿Cómo van a ser esos días lejos de la radio?

–Terribles. Terribles para mi mujer, que me va a tener que aguantar (risas). Soy una persona naturalmente inquieta, si no estoy arreglando el auto, estoy regando las plantas, no puedo quedarme quieto.

–¿Cómo cambió la radio en los últimos años?

–Internet fue la revolución. Cuando empezamos con Hola país! fue el desastre nuclear de Chernobyl. En ese momento, si querías llamar a ese país, te comunicabas con la operadora y te decían que había 32 horas de demora. El gran cambio vino con la globalización, con la renovación de las comunicaciones que potenció el trabajo humano.

–Con el auge de las redes sociales y los diarios on line, ¿la radio sigue teniendo el mismo rol que cuando nació?

–La radio sigue siendo la forma primordial para informarse, tal vez después vayas a la televisión, pero sigue siendo fundamental. La radio nunca perdió su importancia, tuvo un pequeño pestañeo cuando salió la televisión, pero fue pequeño.

–¿Qué satisfacciones te ha dado esta profesión?

–La gente te reconoce en la calle y eso es lindo, pero te puedo decir que durante 50 años nunca fui Carlos Marcelo Sicilia, siempre fui Marcelo Romanello (risas). Toda la vida nos han confundido a los dos gordos… A veces se dan cosas lindas cuando estoy en la cola del supermercado y me saludan. Me acuerdo cuando el Pocho Sosa tuvo un problema de corazón y yo fui a su casa a buscarlo para que saliéramos a caminar y él pudiera hacer ejercicio. Pensábamos caminar una hora, más o menos. Tardamos 20 minutos en llegar a la esquina porque todos nos paraban. En una hora hicimos dos cuadras. Creo que eso se debe a que no le hemos fallado al público, nos hemos mostrado como somos, sin fingir.

–¿Te arrepentís de algo que hayas dicho al aire?

–No me arrepiento…a veces pierdo la calma. Me ha pasado con los funcionarios, no frecuentemente, pero cuando recupero la tranquilidad, me doy cuenta de que ya tengo mucha experiencia como para que me pase esto. Igual, siempre voy a ganar en esa discusión. Muchos de esos momentos están en YouTube… Algo que tengo que aprender todavía es a no enojarme cuando la situación está caliente, pero es mi personalidad.

Vuelven los almuerzos

El primer programa de este cuarto año de El gusto es nuestro contará con la presencia de la actriz y maestra de actores Gladys Ravalle, quien ya ha aparecido en otros envíos del ciclo, que se ve todos los domingos, a las 13, por Canal 7 Mendoza.

“Tenemos de nuevo a Gladys Ravalle, con quien, además de conocernos desde hace 40 años, todo lo que ofrece ella es muy rico en su relato, por su trabajo y trayectoria. En cuanto a esta nueva temporada, el programa ha cambiado y se tratan las cosas de forma más profunda”, explicó Carlos Marcelo Sicilia, conductor del envío junto con Rodrigo Galdeano.

Queda pendiente el invitado soñado por la producción. “Queremos tener al gobernador Paco Pérez, pero tiene tantos frentes abiertos que no pudo venir todavía”, agregó.

En esta temporada forman parte del decorado del programa las obras de Roberto Rosas.

Seguir leyendo