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domingo 15 de abril de 2018

Perdedores sin remedio con el corazón destrozado

Rotos de amor. Este clásico del teatro se presenta en el Independencia con las actuaciones de Víctor Arrojo, Marcelo Lacerna, Aníbal Villa y Daniel Posada.

Con más de 22.000 espectadores que la han visto a lo largo de estos ocho años, "Rotos de amor" de Rafael Bruza ha hecho reír, disfrutar y compartir el humor.

Rotos de amor es interpretado por Víctor Arrojo, Marcelo Lacerna, Daniel Posada y Aníbal Villa, dirigidos por Claudio Martínez.

Esta propuesta es una comedia que de manera tierna y humana habla del amor con mayúscula. El humor surge en los instantes más sombríos de las historias de cada uno de los personajes y de su dificultad para rearmar sus vidas a partir del vacío de sus quiebres amorosos.

Su director, Claudio Martínez, dijo sobre la obra: "Habla de cuatro personas que son compañeros de trabajo y que la vida los lleva a convertirse en amigos. Ellos comparten sus desamores y por eso creo que la obra le llega a la gente. Porque se puede cambiar el destino que el amor nos plantea, eso es renovador. Esto hace que la amistad entre ellos crezca. Siempre digo que Rotos de amor es un encuentro de amigos", explicó el artista.

Diario UNO habló con los cuatro actores y recopiló sus opiniones en esta nota.

–¿Es ridículo el hombre enamorado?
Aníbal Villa: –Yo creo que los hombres enamorados somos más que ridículos. Somos víctimas perfectas del amor, como dice uno de los textos de la obra. Yo creo que el amor nos vuelve vulnerables y nos atonta un montón, es una forma de recuperar la edad del pavo, por lo tanto nuestras acciones y forma de ser se tornan mucho más ridículas de lo acostumbrado.

Daniel Posada: –No sé si es ridículo, pero a veces se siente ridículo cuando no es correspondido. Porque en esta sociedad machista ser vulnerable, ser sensible, es sinónimo de debilidad, es casi ocupar el lugar del esclavo (risas).

Marcelo Lacerna: –Sí es ridículo, pero es imparable, y está bueno que el hombre demuestre esta faceta, se presta al chiste y los amigos te cargan porque se te nota y hacés cosas ridículas, pero mejor relajarse y reírse de uno mismo y dejar que fluyan las ridiculeces. Es divertido.

–¿Cómo es cada personaje y cómo fue componerlo?
AV: –Yo soy el mudo. La composición del personaje siempre estuvo supervisada por la mirada de Claudio Martínez, el director. Es una conjunción de cosas, las que colaboran a la hora de componer son tus propias ideas y decisiones, articuladas a las de los otros personajes que también te van construyendo. A esto hay que agregarle el bonus de trabajar con semejantes actorazos, quienes también aportaron mucho desde sus miradas personales.

DP: –Mi personaje es Artemio, que fue expulsado de su lecho conyugal por roncador. Lejos de ir a confrontar con mi mujer, a quien espero en el umbral de la puerta de casa a que se digne a abrirme, opté por apelar a mi lado sensible, artístico, para reconquistarla casi rayando en mi lado pusilánime, casi en el del pelotudo.

Víctor Arrojo: –Mi personaje es Rodríguez, es el más infeliz de los cuatro, es el engañado. Componerlo fue un proceso muy lúdico, el texto y la situación están muy bien estructurados y son de una eficacia asombrosa. Yo me afiancé al comienzo en un juego de composición pero lentamente me fui alejando de esa idea y lo fui sosteniendo desde mi propia energía de representación.

ML: –Mi personaje es Berlanga, gran amigo del mudo, y encargado de traducir todo lo que el mudo dice en la obra. O sea tengo doble trabajo, algo que vengo reclamando sin éxito en la repartija de la recaudación (risas). No recuerdo muy bien cómo lo compuse pero me apoyé en la propia dificultad para expresar los propios sentimientos que tiene el personaje, y apoyado en la gran amistad con el mudo, que le da letra para decir muchas cosas más.

Cuándo
Hoy, a las 21
Dónde
Teatro Independencia (Chile y Espejo, Ciudad)
Entradas
$150

Fuente:

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