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viernes 18 de mayo de 2018

Pablo Molinari y el humor nerd

El comediante se presentará en el teatro Selectro con el nuevo unipersonal con el que está girando por el país.

Pablo Molinari ha cosechado más de 800 mil seguidores en sus redes sociales, en donde publica videos y gráficos matemáticos sobre la vida cotidiana con un alto grado de identificación y de humor. En 2017 fue seleccionado para el especial de stand up de Comedy Central para Latinoamérica. Mientras, este año fue nominado para los premios Estrella de Mar como mejor unipersonal de humor.

Sobre el show que presentará Molinari este sábado en el Selectro, comentó: "Yo, nerd es un explosivo show de stand up que une lo cerebral con lo absurdo, sumando gráficos, ecuaciones, videos y proyecciones al monólogo. Esto hace que sea un show único en su tipo. Algo completamente diferente".

En su currículum cuenta que participó, también como comediante, en Bendita TV, Hora de reír, Ciudad emergente y en tres años distintos (2014, 2015 y 2017) representó al país en el Festival Internacional de Stand Up Comedy en Costa Rica.

–Casi siempre te presentás con entradas agotadas. ¿Cómo te sentís con eso?
–Para un comediante hay pocas cosas que te den tanta satisfacción como actuar con una sala llena, y en el stand up en particular se genera una energía, un ida y vuelta que es difícil de explicar. Por eso siempre estoy superagradecido a todos los que vienen a los shows, espero poder devolverles risas y una parte del tanto cariño.

–¿Cómo te llevás con el público mendocino?
–¡Muy bien! El año pasado hicimos una función también en el Selectro y fue una fiesta. Y, de las veces anteriores que tuve oportunidad de visitar la provincia para actuar, siempre me volví pipón de alegría.

–¿Qué temas trata el espectáculo que presentás en esta oportunidad?
–El espectáculo trata de analizar un poco el mundo en el que vivimos, desde un costado a veces tecnológico, y ver qué pasa en general, en mi familia, en el mundo, qué cosas ganamos y cuáles perdimos.

–¿Tiene algún valor agregado este espectáculo?
–Sí, el show tiene, además de una gran parte de stand up, algunas cosas de humor gráfico. Uso una pantalla en la que van pasando algunas proyecciones, videos, ecuaciones, gráficos, que se van articulando con el monólogo. Tiene algunas pinceladas de lo que hago en redes sociales.

–¿Considerás que lo tuyo es pura observación detallada de las cosas cotidianas?
–Diría que a medias. En el show hay parte de humor observacional, pero este unipersonal tiene también un poco de humor absurdo, y algunas cosas que, si bien no llegan a ser anécdotas, pasan en mi familia pero que en definitiva luego pasan en todas (risas).

–¿Por qué te sigue la gente?
–Eso es lo que yo me pregunto (risas). Para mí hay alguien en Instagram y Facebook que les hackea las cuentas y los hacen seguirme sin que se den cuenta. Y después se quedan porque les da fiaca dar unfollow (risas).

–¿Qué te hace reír a vos?
–La verdad, me confieso de risa fácil. Pero en general el humor muy pavo y el humor muy inteligente me hacen reír mucho. Los extremos, digamos.

–¿Qué cosas anotás en tu lista para desarrollar los monólogos o de dónde salen las ideas?
–Uh, es un proceso recaótico. La verdad voy anotando todo lo que se me ocurre que puede llegar a tener algún potencial cómico. A veces es una frase, o una idea, o capaz un tema del que quiero hablar. El 90% de esas cosas no llegan a nada y a veces ni entiendo qué fue lo que me anoté (risas). Pero entre toda la maraña algo sale. Y, muchas veces, después se va completando en el mismo escenario, en el vivo salen cosas que en tu casa sería imposible. Por eso los shows van mutando y del año pasado a este, si bien es el mismo, si alguien ve ambos lo va a encontrar muy cambiado.

–¿Cómo comenzaste con el stand up? ¿Qué hacías antes?
–En el stand up caí un poco por casualidad, cuando arranqué a hacer un curso no tenía mucha idea qué era el stand up. Sabía que era un monólogo, que era de humor. Pero encontré algo que unía muchas cosas que hacía por separado: escribir humor, actuar, hacer chistes y que no funcionen. Antes del stand up había hecho la carrera de locución, un poco de teatro, alguito de clown, trabajé muchos años en un call center, otros muchos años haciendo desarrollo web y dejé tres carreras de ingeniería, de todo un poco (risas).

–¿A qué otros exponentes del stand up admirás?
–Hay muchos tipos que me vuelan la cabeza. Demetri Martin, Tim Minchin, Eddie Izzard y Steven Wright.

–¿Hiciste un libro? ¿De qué se trata?
–Lo lanzamos en noviembre. El título corto es Un libro de humor lleno de gráficos, el título completo es obscenamente largo y ocuparía media nota (risas). Pero es un título bastante autodescriptivo: es un libro de humor, lleno de gráficos. La mayoría matemáticos, y también algunas ilustraciones, siempre hacia el lado del humor. Tiene muchos de los gráficos que subo en redes sociales, y material inédito que no está ni estará en internet.

–¿Pensabas hace 10 años que ibas a estar haciendo humor ahora?
–Tal vez es raro, pero sí. Empecé a hacer comedia en 2005 y al poco tiempo tenía reclaro que me quería dedicar a esto. No me imaginaba que pudiera estar recorriendo ciudades y conociendo gente, pero sí sabía que quería que fuera algo de mucho tiempo.

–¿Cómo fueron las primeras veces que te presentaste en teatros?
–Con mucho miedo (risas). Creo que como todas las primeras veces. El formato teatro tiene un ritmo y una energía diferentes del bar o del café concert, y ambas son hermosas. Pero siempre estoy un poco nervioso antes de cada función, y cada vez que hacemos algo nuevo, ya sea una nueva sala, o un cambio en el show, o lo que sea, genera ese miedo que en realidad es más una ansiedad por saber si a quien viene a verlo le gustará.

–¿Cuándo te diste cuenta que ya estabas instalado como artista?
–No lo sé. No quiero sonar demagógico ni con una respuesta tipo "jugador de fútbol", pero no sé si en algún momento uno se "instala". Me parece que es más un camino y que en el medio uno tiene que tratar de cada vez superarse, explorar cosas nuevas, fallar, aprender. Y disfrutar.
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