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viernes 24 de noviembre de 2017

Mel Gibson "sorprendido" de que Hoolywood lo vuelva a aceptar

"He estado cavando una zanja durante los últimos 10 años. Francamente, ha sido mucho trabajo personal y profesional", dice el actor y director

Hace una década Mel Gibson pareció que iba a caer en desgracia y que nunca más trabajaría en Hollywood. El actor y director no dejaba de protagonizar polémicas que ocupaban titulares en medios de todo el mundo. En la década de los noventa lanzó comentarios homófobos y fue arrestado por conducir borracho, también lanzó ataques contra los judíos tras ser detenido por conducir bajo los efectos del alcohol en 2006 y después llegó a amenazar a un crítico al que no le gustó su película. Y lo peor, en un mensaje de voz que el actor dejó a su exnovia en 2010 se retrató como un misógino violento y racista, un hombre que llegó a romperle a la pianista rusa Oksana Grigorieva dos dientes mientras sostenía a la hija de la pareja en brazos. Por todo ello, no resulta extraño que Gibson se haya declarado "sorprendido" de que ahora la industria de Hollywood lo haya vuelto a aceptar.

"Estoy sorprendido, ya que he estado cavando una zanja durante los últimos 10 años. Francamente, ha sido mucho trabajo personal y profesional, y el trabajo continúa como creo que pasa a la mayoría de nosotros", comenta Gibson sobre cómo Hollywood ha acabado perdonando sus publicitadas polémicas, por ejemplo esa en la que acusó a los judíos de ser los culpables de todas las guerras del mundo, lo que le valió ser abandonado por estudios, agentes, publicistas e incluso por muchos de sus seguidores.

"Estaba bebido y furioso y detenido. Me grabó de manera ilegal un oficial de policía sin escrúpulos que nunca ha sido procesado por ese crimen. Y luego hizo pública la grabación para su propio beneficio y el de los miembros de... bueno, llámalos prensa. Así que no fue justo. Supongo que por quien soy, no se me permite tener un ataque de nervios, nunca", aseguró Gibson en el programa The Graham Norton Show.

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<div>De izquierda a derecha: los actors John Lithgow, Mel Gibson y Mark Wahlberg, en la grabación del programa 'Graham Norton Show'.<div><br></div><div></div></div>
De izquierda a derecha: los actors John Lithgow, Mel Gibson y Mark Wahlberg, en la grabación del programa 'Graham Norton Show'.



El oscarizado intérprete, de 61 años, también afirma en el programa de la BBC, que se emitió este viernes por la noche, que nunca consideró abandonar su vida pública a pesar de unos incidentes que fácilmente podrían haber terminado con su carrera. "Escoges una carrera porque tienes una vocación, especialmente en el tema de la dirección, y simplemente tienes que levantarte y expresarte a través de las historias que cuentas. Eso nunca desapareció. Durante esos años estuve escribiendo y concibiendo historias", dice ahora que presenta Guerra de papás 2, en la que comparte pantalla con Will Farrell y Mark Wahlberg y que en su primer día en los cines de Estados Unidos recaudó más de 10 millones de dólares.

En la entrevista, Gibson también agradece a los actores Jodie Foster, Danny Glover y Whoopi Goldberg que se hayan mantenido como amigos "fieles" con el paso de los años; ellos fueron de los pocos que hasta hace nada se atrevían a hablar bien de él en público. Si bien es cierto que Gibson experimenta el favor de la industria desde el año pasado, cuando su película Hasta el último hombre recibió seis nominaciones en los Oscar (entre ellas la de mejor realizador para la primera película que dirigía en 10 años).

Unas palabras que se producen cuando la industria lidia con los escándalos sexuales del productor Harvey Weinstein y el actor Kevin Spacey, algo sobre la que Gibson también se ha pronunciado recientemente. Para el actor, director y productor la ola de denuncias de acoso y abuso sexual es algo positivo: "Las cosas se van a sacudir un poco, y habrá un montón de luz en los lugares donde hubo sombras, y eso será saludable". "Es doloroso, pero creo que el dolor es precursor de un cambio", añadió sobre algo que él mismo ha experimentado, aunque quizá en una época en la que la industria de Hollywood estaba más acostumbrada a mirar hacia otro lado ante las actitudes más reprobables.
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