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sábado 17 de marzo de 2018

Matar a Lencinas: nuevos formatos para nuestra historia

La obra se presenta hoy en el teatro Independencia, pero ya han terminado su versión con formato de miniserie en siete capítulos y además se presentará en un largometraje.

La historia es un lugar a visitar y, según nos decían en el colegio, para conocer el pasado y no repetir nuestros errores. Y lo primero que uno piensa al establecer contacto con quienes son parte del proyecto creativo de Matar a Lencinas es si realmente hemos aprendido. La respuesta, que cada uno podrá elaborar, tiene múltiples formas de llegar al público. Primero fue una obra de teatro, que regresa hoy al Independencia, a las 21, y ahora es además una serie y un largometraje.

De la pasión por la historia Mariano Martínez y Tristán Casnati dieron forma a varias obras teatrales basadas en hechos y personajes que fueron parte de la Argentina, como Juan Manuel de Rosas, Juan Domingo Perón e Hipólito Yrigoyen, pero el pasado no sólo se recorta en figuras de trascendencia nacional, sino particularmente en una, mendocina, que pudo haber sido un gran estadista o quizá presidente, pero el destino le deparó un sangriento final. Se trata de Carlos Washington Lencinas y sobre él, los hechos y misterios que rodearon este episodio de nuestras páginas históricas, escribieron Casnati y Martínez, con quienes Escenario habló de este proyecto multimedia.

–¿Cómo surgió "Tanta traición"?
Mariano Martínez (MM): –Tanta Traición es un grupo artístico con el cual hemos hecho guiones de teatro y ahora incursionado en el cine, con una serie y una película a la vez de Matar a Lencinas. Con Tristán escribimos básicamente teatro histórico.

–¿Por qué decidieron basarse en personajes históricos?
MM: –Primero, porque nos apasiona la historia y veíamos que estaba poco explotado, sobre todo en Mendoza, en el teatro.

–¿Por qué eligieron a Carlos Washington Lencinas?
Tristán Casnati (TC): –Por venir en el proceso de elegir personalidades históricas, creo que no había uno mejor para Mendoza, es como decir que si sos riojano, se te va a ocurrir hacer Facundo Quiroga. No hay otro personaje más épico, sobre todo por el tema del padre (José Néstor Lencinas) y el hijo o la revolución de 1905, que es una maravilla y a la cual dedicamos un capítulo entero. El padre depuso un gobierno conservador y es casi el único lugar del país en donde triunfó. Fue una revolución civil, no un golpe de Estado y estos son hechos muy épicos, que están en nuestra historia y que casi nadie los conoce. Y son muy cinematográficos.

–Mencionaste a Facundo Quiroga, cuyo asesinato dio lugar a muchas teorías y lo mismo pasó con Lencinas...
TC: –Precisamente esa es la trama de la obra, abrir el abanico de posibilidades investigativas, dejando traslucir que no necesariamente tiene que coincidir el resultado con la versión oficial de que fue un tal José Cáceres, por una cuestión de polleras. Todo eso quedó en el imaginario popular a partir de las crónicas del diario Los Andes. Intenté personalmente dar con el expediente y no estaba ni en el Archivo General de la Provincia ni en el Archivo Judicial.

–Cuando abordan un personaje, ¿qué fuentes utilizan para construir el guión?
MM: –Nos informamos mucho. Hemos escrito sobre Perón, Yrigoyen, Rosas y para eso consultamos libros de varios autores y también versiones populares. En el caso de Rosas, nos fuimos a Buenos Aires, a su quinta, a transitar los lugares en donde él estuvo y a charlar con la gente del lugar. Lo mismo hicimos con Lencinas, porque sumamos aportes de la gente que luego chequeamos con otras versiones populares conocidas o con libros de historia.
TC: - Con Lencinas, a partir de la lectura de notas de Los Andes y con otros testimonios tuvimos una visión bastante cercana de lo que fue la investigación de la muerte y la posibilidad de que fuera de autoría de Cáceres. Fue como rearmar el caso. Lo consulté con penalistas prestigiosos, con jueces, con abogados amigos y me dijeron que Cáceres nunca habría llegado a una sentencia condenatoria de haber vivido, porque quedó herido de muerte en el momento y a los pocos días falleció. Nos dimos cuenta que había un halo de sospecha y que nosotros reflotamos sobre los posibles sospechosos alternativos, que en realidad son bastante más convincentes y serios que Cáceres.

–Es decir que el trabajo previo a la escritura fue bastante intenso, porque a veces en ese proceso se encuentran disparadores que no se tenían en cuenta...
MM: –Es verdad. Las motivaciones nuestras son muy claras, pero estamos abiertos y somos muy curiosos al tener en cuenta versiones populares y hasta legendarias, que ni siquiera están en los libros, pero están ahí. Tener la posibilidad de conectarse con gente que estuvo con estos personajes, cercanos, es muy importante, porque ese contacto humano le aporta sentimiento, que para nosotros es esencial.

–¿Cómo llegó el proyecto del teatro a la serie y al largometraje?
MM: –La obra la hicimos el 21 de noviembre del año pasado también en el Independencia y llenamos. Hay grandes actores, como el Tino Neglia, Jorge Sosa, Jorge Fornés, entre otros y yo hago el protagónico, de Carlos Washington. Es una historia mendocina, con un caudillo un poco más moderno, pero caudillo al fin y que estaba un poco olvidada y a nosotros nos llamó la atención desde la acción, por este asesinato, este magnicidio. La historia misma es apasionante. A él le rechazaron los pliegos del Senado de la Nación un día antes y se vino en tren. Cuando iba parando por los pueblos le decían, más cerca de Mendoza, que lo iban a matar, que no siguiera y él decidió continuar, como un viaje hacia su propia muerte. Y finalmente llegó acá y lo mataron.

–¿Cuántos capítulos tiene la serie?
TC: –Son siete. Andrés Llugany dirigió el primero, el segundo y el séptimo lo escribió y dirigió. El resto estuvieron bajo la dirección de Juan Lorca. Los directores fueron esenciales, porque se pusieron el proyecto al hombro y en este caso los dos dieron con el mismo perfil, colaborativo y sin conflictos. En el teatro la dirección es de Pedro Marabini y Claudio Martinez estuvo a cargo de la dirección de actores.

– ¿Cuándo va a estar lista la serie?
MM: –Va a estar editada en mayo. Fue un trabajo a pulmón, donde recurrimos a muchas buenas voluntades –como Natalio Faingold con la música original- y la verdad es que muchísima la gente nos ayudó, desde nuestras madres y hermanos, hasta los actores, por eso estamos muy contentos con poder concluir el rodaje.

–¿Qué espacio de difusión quieren darle al largometraje?
MM: –La idea es pasarlo en la TV pública de Mendoza y el país y hacer presentaciones, ese es otro trabajo aparte. La Dirección General de Escuelas quiere ver el material primero, por eso hicimos una presentación antes para analizar la posibilidad de que se vea en los secundarios y en terciarios.

–¿Fue concebido como un proyecto multimedia, web, teatro y película?
TC: –De entrada fue pensado así, para cine, teatro y TV. Empezamos con el teatro porque es lo que hacemos, pero después de hacer el trailer con Llugany para promocionar la obra nos salió tan bien que decidimos seguir. Nuestra ambición es que la serie web llegue más a los jóvenes, porque se adecua más a lo que ellos manejan. Está buenísima para mostrarla, porque es historia de Mendoza, por lo menos ver este hecho tan significativo y simbólico como fue el asesinato de Lencinas, que tiene mucha relevancia y que desde el punto de vista cinematográfico no deja de ser atractivo.
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