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martes 02 de enero de 2018

Luca Bocci, una nueva voz brillante

El cantautor mendocino de 22 años estará por primera vez en el Cosquín Rock mostrando su primer disco

Luca Bocci tiene 22 años, y con su primer disco solista titulado Ahora pareciera hacer una verdadera declaración de principios del movimiento Manso Indie. En febrero próximo se sube al escenario del Cosquín Rock por primera vez.

Desde que este cantautor subió su disco debut a YouTube ya superó las 280.000 reproducciones y no ha hecho más que recoger elogios: obra maestra, discazo, joya, y belleza. Ahora es un disco irresistible, grabado en la casa de Luca con equipos prestados y que sólo fue lanzado digitalmente. Un puñado de poderosas canciones pop intimistas con espíritu psicodélico y olor a hit, que rescatan y actualizan el sonido del rock argentino que alguna vez conquistó el continente.

Después de visitar México, Ecuador y Uruguay, y numerosos escenarios argentinos, Luca se presentará en Cosquín Rock en febrero y también actuará en la versión Lollapalooza Argentina, en marzo de 2018.

Su historia con la música comenzó desde muy chico. "Creo que cuando tenía 5 años, o quizás antes, mis papás me compraron una guitarra chica como para niños y empecé a ir a clases. En ese momento vivíamos en Buenos Aires por cuestiones de trabajo de mis viejos y con toda la crisis del 2001 en Argentina nos volvimos a Mendoza, de donde somos nosotros. Allí, cuando empecé a ir al primer grado de la primaria, me mandaron a un colegio de música y ahí fue que comencé a tener mis primeros acercamientos más formales con la música. Luego, cuando entrabas a la secundaria se ponía más técnico y más específico. Yo hice la mitad de la secundaria ahí, después me cambié a una escuela pública y no terminé el colegio porque empecé otro camino".

–¿Qué música se escuchaba en tu casa?
–Se escuchaba mucho rock argentino del viejo, había discos de Charly y de Fito. Mi vieja también escuchaba mucho U2, tenía un par de discos de Madonna, uno de The Police y también había uno de Björk. Se escuchaba buena música en mi casa.

–¿Recuerdas la primera canción que aprendiste a tocar en la guitarra?
–Sí, una canción de Soledad Pastorutti que se llama El tren del cielo, que eran cuatro acordes. Y creo que la segunda fue una de Juanes, yo tenía 6 o 7 años y las cantaba en los actos del colegio. En esa época también estuve en los Niños Cantores de Mendoza.

–¿Cuándo armaste tu primera banda?
–Como a los 13 años empecé a andar en skate y en Mendoza esa movida estaba bastante relacionada con el hardcore y el punk, entonces comencé a hacer esa música y con compañeros de la escuela armé Punk Hammond, mi primera banda. Al principio sólo ensayábamos y después más adelante nos metimos en un concurso del Gobierno. Nunca grabamos, pero había muy buenas canciones. Un tiempo después armé Alicia, la banda de rock psicodélico con la que sigo tocando hasta ahora y que estamos por sacar un disco.

–¿Cómo fue la grabación de Ahora, tu disco solista?
–Yo pensé en hacer un disco pop, algo súper catchy. Vino un amigo y me dijo "Grabémoslo con lo que hay": una computadora, una placa y un par de micrófonos. Hay un par de baterías grabadas, pero la mayoría son con drum machine. Fue como una búsqueda más propia, con Alicia todavía como que todo ese trabajo aún no termina de rendir del todo sus frutos. Mi disco solista fue como todo más instantáneo y creo que de alguna forma por eso me aburrieron muy rápido las canciones y ahora en vivo las cambio constantemente. El disco me parece un poco frío a veces. Después de grabarlo las redes hicieron lo suyo.
Luego agregó: "Fue como una provocación de mi parte: hacer un disco que se llame Ahora y que suene nostálgico. Agarrar ciertas cosas que siempre estuvieron sonando en mi cabeza desde que era muy chico y después hacer como un ABC de lo que para mí es la canción. Para mí eso es lo que yo interpreté de la canción. Creo que no voy a hacer nunca más un disco como ese porque se trata justamente de eso, algo de ese momento.

–¿Qué opinas de las comparaciones que se han hecho entre vos y Fito Páez?
–Busqué ese sonido. Estuve escuchando mucho sus discos, especialmente La La La, el disco que hizo con Spinetta en 1986. Está buena la comparación, a mí me gusta, me sirve y era un poco lo que quería lograr, pero creo que la gente suele ser muy facilista y como que las referencias se vuelven un poco monótonas. Hay muchas cosas que se parecen a Fito Paéz, pero por ahí lo que yo saco de él no es Fito en sí mismo sino que es como una herencia de la canción argentina porque él a su vez había heredado cosas de la canción de Charly, Miguel Abuelo, Tanguito o de la baguala y el tango. La gente tiene muchos anhelos y es muy nostálgica, entonces trata de volver.

–¿Cómo es la movida musical actual de Mendoza?
–Mendoza es un lugar muy raro porque es un lugar muy fértil, pero a la vez está muy monopolizado por gente de mucho poder que está al mando, pero también ha habido siempre un intento de quiebre con esa estructura desde hace muchos años y lo que está pasando ahora a nivel musical es como un destape. Es algo que siempre ha estado ahí y que ahora está aflorando y me siento un poco responsable de que eso esté sucediendo por todo lo que hemos hecho con nuestros amigos y colegas que hemos generado como un cambio en la sociedad mendocina y también en el país porque se está cambiando el foco y moviendo el epicentro.

Finalmente expresó sobre Mendoza: "La gente es muy conservadora y está aferrada a estigmas y valores muy viejos que han formado una sociedad muy estricta y muy dura, lo cual tiene cosas positivas y negativas. Creo que la capacidad de adaptación de uno en ese sentido es todo, porque a lo mejor te venís a Buenos Aires y no es tan así, pero también hay otras cosas que te juegan en contra. Siento que lo que pasa en Mendoza puede pasar en cualquier parte porque en todos lados hay miseria, riqueza o resistencia. Lo importante es que donde estés encuentres el lugar al que pertenecés".
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