Espectaculos Viernes, 13 de abril de 2018

Los puentes de Madison en versión teatral

En el Plaza. La famosa historia de amor aterriza en Mendoza viernes y sábado con doble función, con las actuaciones de Facundo Arana y Araceli González

El amor es la temática que más se utiliza para escribir o para crear en todas las artes. Quizás el clásico Romeo y Julieta es más conocido por su trascendencia a nivel mundial, pero sin dudas Los puentes de Madison está entre las más famosas en la historia, tanto de la literatura como del cine.

En la pluma de Robet James Waller (1939-2017) nació esta bella y dulce historia entre Francesca Johnson y Robert Kincaid. Esta novela nació en 1992 y, tres años después, llegó a los cines bajo la dirección de Clint Eastwood.

Tanto en su versión literaria como en su versión cinematográfica fue un éxito en ventas y en premios. El filme obtuvo el Globo de Oro 1996 a mejor película drama y en el rol de Francesca, Meryl Streep fue ternada al Oscar y al Globo de Oro como mejor actriz.

Ahora, y por primera vez, esta historia de amor llegó al teatro. Bajo la dirección de Luis Romero y con los roles protagónicos de Facundo Arana y Araceli González, esta propuesta aterriza en Mendoza.

Las citas son viernes y sábado en doble función, a las 21.30 y 23.30, en el mítico teatro Plaza de Godoy Cruz.

Mendoza será la primera provincia que recibirá esta obra tras su estreno un 13 de abril de 2017 en Buenos Aires. Exactamente un año atrás veía la luz esta propuesta en el Paseo La Plaza de la capital porteña.

Antes de aterrizar en Mendoza, Facundo Arana habló con Diario UNO. Con la templanza y simpatía que lo caracteriza, el actor contó cómo es realizar un papel que fue hecho por el magistral Clint Eastwood y también qué relación tiene con Mendoza ya que, entre las tantas veces que estuvo, en tres oportunidades subió el Aconcagua.

-¿Cómo empezó la gira?

-Es una gira espectacular y arrancamos la semana pasada en Chile llenando en Santiago y ahora estamos encantados de poder ir y debutar en Argentina con dos presentaciones en Mendoza. Estamos muy felices porque es muy linda la recepción que tiene la obra.

-Tenés una relación muy cercana con Mendoza...

-Me hablás de Mendoza y pienso directamente en un montón de amigos que tengo allá. Todo lo relacionado con Mendoza me encanta por lo que tiene y por las experiencias que he vivido.

-Como subir el Aconcagua...

-Imaginate que estuve tres veces para subir el Aconcagua: en el 2003, 2010 y 2016. Cada vez que tengo que ir a Mendoza lo disfruto muchísimo. Fue una experiencia fantástica porque cuando fui en el 2016 fue previo a irme al Everest. Quería pedir permiso y fue una visita más espiritual y probarme a ver si estaba a la altura porque había tenido una muy mala experiencia cuatro años atrás en el Everest.

-¿Cómo nació en vos llevar la bandera de "Donar sangre salva vidas"?

-Un día vi la necesidad que había de tener donantes voluntarios de sangre y justo coincidió con que yo he tenido un linfoma y aproveché que era un actor conocido para hacer esto. Tomé la decisión de llevar la bandera de donar sangre en el lugares en los que quizás no se llega mucho con estos temas. Después me tenté con la posibilidad de llevar la bandera a los puntos más altos del mundo y bueno, todo se fue dando.

-En esas expediciones tuviste contacto con fotógrafos de NatGeo...

-En diferentes expediciones me fui cruzando con distintos fotógrafos de National Geographic y de la agencia AP. Entonces iba viendo cómo funcionaba este trabajo de irte un día a escalar y al otro día a acompañar el éxodo de un pueblo que está yéndose a la guerra. Después van a mostrar la hambruna y al otro día van a fotografiar pájaros que van del Sur al Norte de América. Uno cuando ve cómo se manejan, en soledad y con cosas así, hace que empecés a ver cosas que otros no ven.

-¿Te sirvió para el papel que hacés ahora?

-El director de la obra, Luis Romero, entre todas las genialidades que hace, es fotógrafo. Él me enseñó el manejo de las cámaras, que es bastante complicado.

-Entre tus experiencias y el director fuiste armando el papel...

-Sí, y terminé ayudándome con el documental La sal de la tierra, dirigido por Sebastián Salgado. Ahí te das cuenta de la particularidad del fotógrafo como persona. Da vueltas al mundo y va acompañando ciertas cosas. Estuve investigando y tratando de entender al personaje de Los puentes de Madison. Qué quería hacer en 1965, quién es, qué hace, qué estuvo viendo. Estuve investigando mucho sobre Robert Kincaid para tener un contacto con su realidad.

-Que sea tan famosa por el libro y la película, ¿genera presión?

-Nos dio mucha seguridad porque sabíamos que la gente conoce la historia porque la gente se ha enamorado. Sabíamos que estábamos contando una historia que a la gente le gustó conocer y eso es algo genial.

-¿Cómo vivís la comparación Facundo Arana-Clint Eastwood?

-No podés escapar a la pregunta, pero es algo que me tiene que generar risa. Te imaginarás que a Clint Eastwood como director, como actor y figura le tenemos una profunda y absoluta admiración, al igual que a Meryl Streep. Hay que darse cuenta de que lo único que estoy haciendo es contar una historia y es nada más ni nada menos que Los puentes de Madison. Pensar y comparar ambos trabajos es un precioso dato de color, pero no es más que eso.

-¿Es un gran compromiso desde lo profesional?

-La gente dice "mirá cómo se animó a ponerse esta historia al hombro". Sobre todo para mí que si hay algo que me gusta es admirar a los artistas. Me divierte mucho la idea de poder jugar a representar Los Puentes de Madison y tomarme el trabajo como actor de ponerme los 30 años de oficio encima para sacar lo mejor.

-¿Cómo es hacer, por primera vez, una historia tan conocida en su versión teatral?

-Exacto, esta obra no se ha hecho en teatro y eso también es muy lindo. El poder hacerlo, el tomarse el atrevimiento de hacerlo. Sin dudas que la gente no puede evitar no hacer la comparación, pero también es cierto que el público termina la obra y aplaude de pie.

-Se te nota muy conforme con la propuesta...

-Hay un trabajo tan profesional en cada uno de los que trabajan en esta obra que no me da otra cosa que profunda alegría poder montarla. Imaginate cuando recuerde que hice esto una y otra noche en donde la gente me aplaudió, será un recuerdo hermoso. Sabes qué pasa, que está buenísimo y me resulta hermoso, lo que hace que no sienta ni nervios ni presión, solamente es algo precioso que disfruto.

Cuándo: viernes y sábado, a las 21.30 y 23.30

Dónde: teatro Plaza (Colón 27, Godoy Cruz)

Entradas: $550, $600 y $7001 2x1 Club UNO