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domingo 19 de noviembre de 2017

Lo cotidiano puede ocultar una pesadilla

Ópera prima. El cineasta mendocino radicado en Europa Javier Alba ha culminado su primer largometraje, protagonizado en su mayoría por españoles

Javier Alba nació en Mendoza, donde empezó a seguir los dictados de su vocación para hacer del cine su modo de expresión. Estudió en principio aquí y luego en España, donde empezó a desarrollar su carrera de cineasta. Allá ha terminado su ópera prima, el largometraje Quién eres, que narra la historia de María, una joven que comparte departamento con su amiga Clara. María conoce a Lucas por chat y este "conocido-desconocido" se presenta en su casa y ella decide emprender un viaje con él, sin medir las consecuencias de que en realidad está viajando con un hombre del que no sabe casi nada.

Diario UNO charló con el joven realizador, que planea presentar su filme en diferentes festivales (en el 2018 lo llevará a Málaga y a la Berlinale, en principio) para luego traerlo a nuestra provincia. A partir del 2019 estaría disponible en las salas comerciales.

–¿Cómo fue tu derrotero de Mendoza a España con respecto al cine?
–Esta aventura empezó en el 2003, 2004, cuando tomé la decisión de hacer cine. Una de las primeras escuelas que tuve fue el curso de acercamiento al lenguaje cinematográfico que impartían Adriana Cadús y Rodolfo Alcaraz en la UTN (Universidad Tecnológica Nacional), después hice algunos talleres (por el 2015), luego me fui a Santiago de Chile y después tomé la decisión de venir Europa y aterricé en Barcelona, donde hice la Diplomatura en Dirección de Cine y terminé rodando algunos cortos, haciendo producciones pequeñas, como spots o videoclips. Más tarde le presenté a un amigo, que actúa en la película, un guión de un corto y me dijo que daba para una largometraje. Me pareció una locura, pero ahí empezó el periplo de escribir el guión y buscar la financiación.

–¿Y el rodaje?
–Fue en marzo, unos 20 días y con unos 9 meses de posproducción. Ahora la película está terminada. En España esta aventura costó algo más de 11 años, pero ya en un mes más o menos comenzamos a presentarla en festivales.

–En la cinta, algo tan habitual como conocer a alguien por chat, después se convierte en algo sombrío. ¿Te interesaba adentrarte en esas situaciones donde las mujeres quedan en un lugar de extrema vulnerabilidad?
–El tema me interesa mucho porque estamos en una época en que estos temas están saliendo a relucir y una gran pantalla como el cine, sirve. Básicamente, y desde el mayor respeto posible, intentamos tocar este tema y lo ficcionamos con tres personajes: Clara sería la sociedad, Lucas el machismo y María, la mujer. Es un tema que me interesa, porque a veces algo que empieza de una manera muy cotidiana de repente se va de las manos y muchas veces termina de la peor manera.

–¿Por eso decidiste llevar el filme hacia los códigos narrativos del thriller?
–Sí, porque los personajes al no conocerse de antes, sólo por chat, dan por supuesto cómo eran y poco a poco se van conociendo. En ese proceso de conocimiento empieza a generarse la tensión y entra en la parte narrativa del thriller psicológico, que es quién es quién y yo, como espectador, de qué lado me ubico. El personaje de María, junto con los espectadores, va descubriendo quién es Lucas, de dónde viene, su pasado. En ese punto ya estamos inmersos en lo oscuro de la historia, en ese camino, en ese bosque, con términos muy de thriller psicológico.

–¿Cómo fue la dirección actoral?
–Para mí es muy importante que el actor sugiera, que tenga libertad dentro de la escena, siempre y cuando respete, lógicamente, la parte narrativa, los puntos de giro del diálogo, el arco evolutivo del personaje y obviamente se pueda meter en el personaje. Antes de empezar a trabajar el actor tiene su ficha de personaje, que muchas creamos en conjunto. Primero empezamos a trabajar con esto para luego meternos en el guión, de ahí al diálogo y luego a las reacciones, una mirada, un silencio. Esto crea complicidades entre los actores, en este caso en los mismos ensayos.

–¿Los personajes se escribieron con los actores ya elegidos?
–La premisa mía era crear el guión desde la improvisación. Si bien había una estructura, empezamos a trabajar ensayos y los diálogos se fueron construyendo paralelamente. Luego rodamos la película, pero antes fuimos haciendo un trabajo de familiarización de los actores en las locaciones, para que cuando llegáramos al rodaje estuvieran muy metidos en su rol. Para mí escribir un guión en soledad, hacer un casting y que tengan dos semanas de ensayo antes de rodar sería más sencillo, pero creo que se pierde mucho la posibilidad de crecimiento, tanto de la historia como lo que los actores pueden mostrar. Por eso estuvimos casi un año antes de rodar trabajando en el guión, con cámara frente al actor y ellos muchas veces sugirieron y fueron parte de la creación del guión. Por eso hoy me gratifica muchísimo en la película no ver a actores, sino a sus personajes.

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